No hay aún estrategia que funcione contra el avance de los huachicoleros, no solo a nivel nacional, sino en territorio estatal. Según Pemex, de enero a agosto de este año se registraron 6 mil 734 tomas clandestinas, las cuales se ubican principalmente en Puebla, Guanajuato e Hidalgo. Frente a ese fenómeno, el presidente Enrique Peña ordenó una estrategia integral para atacar la ordeña de combustible, luego que en 2016 se registró una agresión de huachicoleros contra soldados en Puebla. Ya en ese entonces, el secretario de Energía Joaquín Coldwell sugirió que el huachicoleo no podría practicarse sin la complicidad de autoridades locales y de la propia empresa productiva del estado. ¿Cómo combatir ese delito cuando el enemigo está en casa? Hasta el momento los hechos nos dicen que los gobiernos están lejos de encontrar la fórmula para combatir a los huachicoleros. Y lo peor, al igual que los cárteles del narcotráfico, parecen fragmentarse cuando son detenidos sus líderes. ¿Tendremos que acostumbrarnos a vivir con incidentes como el ocurrido ayer en Santiago Tulantepec, que implicó el desalojo de una colonia y la aparición de una columna de más de 13 metros de altura de combustible? De filón. El alcalde de Atotonilco de Tula creó una teoría de la conspiración alrededor de los señalamientos en su contra por el supuesto suministro de agua contaminada a su municipio.

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