Mineral de la Reforma

El zapateado retumbaba en el corazón del público como en el piso del aula magna Alfonso Cravioto Mejorada, el violín acompañaba el son de las guitarras y el trío Cantar Huasteco de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) amenizaba con sus melodías y corridos el ritmo de los
bailarines.

Treinta minutos después de la hora de la cita, las personas se acomodaban en sus lugares luego de la tercera llamada, mientras algunos acordes de los instrumentos empezaban a resonar en el aula magna y los murmullos cesaban para observar el espectáculo.
El primer ballet fue de la compañía de danza folclórica experimental Cihuatl, quien salió a escena con un grupo de mujeres con maquillaje natural, pero en los parpados tenían llamativas sombras y en los labios llevaban un tono rojo cereza; pares de faldas de color rojo, azul, amarillo y verde, con blusas y trenzas combinadas, se movían al ritmo de huapango y hacían variadas figuras sobre el escenario.

La bailarinas se despidieron con el aplauso del público, pues los bailes que habían interpretado mostraron la elegancia y gracia del folclor; las ocho jóvenes salieron bailando del escenario de piso laminado, con el son huapanguero correspondiente.
El espacio quedó en silencio por un momento hasta que se anunció al siguiente ballet, la compañía de danza folclórica Oyohualli.

La canción empezó a sonar, no era el trío, lo primero que se divisó fue el estandarte de la Virgen de Guadalupe cargado por un hombre, y en dos filas detrás de él había 16 mujeres y nueve hombres; las mujeres tenían el reboso en la cabeza y una canasta de flores, y caminaban seguidas de los hombres con coronas tricolor sobre un pañuelo en la cabeza, ropa de manta, capa y huaraches.
El grupo salió del alcance de la vista y el Cantar Huasteco tocó una melodía para animar al público, los aplausos se hicieron presentes y cuatro parejas aparecieron; las mujeres tenían una vasija en la cabeza y vestían faldas de colores, mientras los hombres llevaban sombrero.

Así, con blusas tejidas a ganchillo, vestidos de colores, aretes llamativos y collares volando al aire cuando el zapateo y las vueltas eran intensas, Oyohualli se despidió del público con gritos, aplausos y la música del trío.
Para cerrar con broche de oro el ballet folclórico de la UAEH inició su presentación con la entrada de 10 mujeres, todas vestidas de diferentes colores con la sonrisa como adorno en la cara, y nueve hombres las acompañaron para contar la historia de dos jóvenes enamorados con la “Boda huasteca” interpretada por el trío Cantar Huasteco.
Los bailarines iniciaron la interpretación con vestuario para los novios y elementos de escenificación para la ceremonia, con lo que se llevó a cabo una fiesta de huapangos, colores y música, justo en la recta final del sexto Congreso Nacional de Danza Hidalgo 2018.

  • Las personas

se acomodaban en sus lugares luego de la tercera llamada, mientras algunos acordes de los instrumentos empezaban a resonar en el aula magna y los murmullos cesaban para observar el espectáculo

  • El recinto
    quedó en silencio por un momento hasta que se anunció al siguiente ballet, la compañía de danza folclórica Oyohualli

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