Lol Canul

Ante el impulso que ha tenido la campaña “Hidalgo, territorio petfriendly” ha surgido una ola de volver petfriendly cada lugar en afán de subirse al tren y aunque las buenas intenciones se agradecen, no son suficientes para impulsar el verdadero eje de esa campaña, que son los derechos de los animales.

En el tema de los derechos, la desinformación parece gobernar y no solo sobre los animales, sino en los propios, pues los seres humanos desconocemos la razón de nuestros derechos, que son intrínsecos a nuestra condición humana; su objetivo para proteger la dignidad de la vida, así como la lista de nuestros derechos.

No es raro entonces el desconocimiento de que los animales también tienen derechos y en estos, las omisiones políticas e históricas abonan. Tampoco consideramos que la existencia de derechos que garanticen la satisfacción de necesidades y goce, tendrían que ser compartidos con nuestros compañeros de otras especies.

Por tanto, la visión sobre lo que es petfriendly sin un enfoque de derechos que la respalde será muy limitada y debido a la visión antropocéntrica por defecto, se pensará en favorecer a los humanos principalmente y de manera colateral a los animales.

Hay dos elementos que tienen que tomar como base para el fomento de espacios petfriendly. El primero tiene que ver con la concepción errada de que se hace referencia a los animales de compañía, comúnmente llamadas mascotas, término que alude a los animales como objetos.

Aquí puede ser claro en dónde corresponde el beneficio a los humanos, pues políticas así solo buscarán beneficiar a las personas que se hacen acompañar de perros y gatos, principalmente animales que gozan de cuidados a su higiene y salud, gracias a su condición de pertenencia a una familia humana; sin embargo, esa visión dejará fuera a todos los demás animales que no estén bajo la tutela humana, la fauna callejera, como perros y gatos que en las zonas urbanas quedan desprotegidos, en zonas naturales, toda la fauna silvestre tampoco queda considerada.

El otro aspecto a considerar sobre lo petfriendly es que tampoco es de dar puerta de entrada a todas las especies en todos los espacios. Eso puede generar confusión, ya que uno de los derechos que se busca promover para los animales el del libre tránsito, pero debe guardarse también la seguridad tanto de ellos como de los humanos y en eso podremos dar cuenta de que no todos los espacios son seguros para los animales, lo mismo que no todos los espacios son seguros para los humanos.

Entonces, cada espacio debe cumplir con un mínimo de normas establecidas para la protección de los humanos, lo mismo debe aplicarse para los animales y solo así estarían cumpliendo con una visión realmente de derechos. Así que no se es establecimiento petfriendly solo con dejar entrar animales, hay que revisar la infraestructura del lugar e incluso el trato y cuidados que son brindados. Nuevamente, cuando solo buscan dar entrada de manera indiscriminada a los animales que son compañía de humanos, están beneficiando directamente a los humanos y no a los animales, no estarían tomando en cuenta las necesidades de todas las especies.

Por ello, es necesario revisar primero cuál es el respaldo que fundamenta la búsqueda de un estado petfriendly y quitarse la venda del antropocentrismo no es tarea sencilla cuando hemos aprendido a convivir con animales en una sociedad antropocentrista que los discrimina para el abuso como recursos.

Twitter: @lolcanul

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