De acuerdo con el comunicado emitido por la Federación Mexicana de Futbol, Decio de María ha dejado de ser el titular de la máxima instancia del balompié nacional. Se prevé que su lugar sea ocupado por Yon de Luisa y que sea este quien se encargue de concluir la consolidación de dos iniciativas que llevaban ya un tiempo rondando por las oficinas de la Femexfut: decirle adiós al descenso y aumentar el número de equipos de primera división a 20.

En efecto, ambas disposiciones serán una realidad en breve. La idea de desmontar el sistema de descenso es mantener una base de equipos de primera división en la que el último lugar del cociente pueda realizar una aportación económica y conservar la categoría. Por ende, los torneos cortos se prolongarían y las ganancias recaerían principalmente en las televisoras.

Por su parte, el ascenso volverá a ser considerada el segundo organismo deportivo en el que solo los que cuenten con los requerimientos necesarios podrán competir en la Liga MX. Dichos requisitos son, entre otros, contar con fuerzas básicas, complejo de entrenamiento profesional y un estadio con capacidad de 20 mil personas (cosa que ni siquiera en España ocurre, y eso que alberga la liga más atractiva mediáticamente del mundo).

La polémica se ha hecho presente de forma inmediata. Dado que el argumento de la federación para esas modificaciones es “fortalecer el desarrollo y crecimiento del fútbol en México, incluyendo el de Ascenso MX”, mucho se ha especulado sobre la influencia del duopolio de televisión abierta en México en esas decisiones. De otro modo, es difícil explicar cómo podría ayudar al desarrollo de la competencia una ampliación infundada en el número de clubes y la eliminación del descenso.

La prensa deportiva lleva años cuestionando el sistema de torneos cortos, sobre todo al final del año natural cuando los equipos mexicanos hacen papelones en el Mundial de Clubes. Los argumentos eran que la competitividad se volvía efímera y los proyectos de cada institución eran siempre a corto plazo, buscando resultados inmediatos. Ahora, con la posibilidad de literalmente pagar por la permanencia en el máximo circuito, la competitividad corre un serio peligro de la mano de equipos que históricamente se han dedicado a orbitar en media tabla.

La decisión llegó como cubetada de agua helada. Aún hace falta analizar factores que puedan ayudar a echar para atrás una iniciativa que, si bien erradica el descenso, hunde a todo un sistema deportivo consigo.

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