En estos momentos no existen condiciones para llevar a cabo un proceso electoral ni en Hidalgo ni en ningún otro estado de México, sin embargo, las acciones políticas que se ejecuten durante esta contingencia seguramente impactarán en el resultado de las próximas elecciones.

Recordemos que en pleno inicio de la contingencia por el coronavirus (Covid-19), el entonces secretario de Salud en Hidalgo Marco Antonio Escamilla Acosta, así como el otrora director del hospital general de Pachuca Francisco Chong Barreiro renunciaron a sus respectivos cargos, no obstante, el gobierno de Hidalgo mediáticamente salió del paso gracias a la instalación del hospital inflable para atender a los afectados por el virus y por la participación del gobernador Omar Fayad, quien declaró la suspensión de actividades masivas y clases en todos los niveles educativos, anunció medidas y acciones para reactivar la economía e incluso, dio positivo a la prueba de coronavirus convirtiéndose en el primer gobernador del país en contraer la enfermedad, teniendo que aislarse en cuarentena pero continuando con sus labores a distancia.

Aún sin fecha para la realización de las elecciones, el panorama electoral en Hidalgo no resulta alentador para ningún partido, la precampaña nacional “Échale la culpa al PRI” se basó en recordar la creación de instituciones de seguridad social, educativas, de vivienda, entre otras, siendo objeto de burla, si bien es cierto que la creación de dichas instituciones se dio durante su administración, también hubo errores graves en ella. En lo estatal le puede afectar si ponemos en contexto algunos pendientes importantes como la autopista Pachuca-Huejutla, una promesa que lleva más de una década en la mesa, los hospitales de Metztitlán y Zimapán los cuales hubiesen sido de gran ayuda en esta contingencia, el mejoramiento del transporte público a través de taxímetros o la falta de paridad de género en el gabinete por mencionar algunos, por lo que la oposición también podría afirmar: échale la culpa al PRI.

A pesar de ello, no existe un contrapeso que proponga una alternativa, círculos de discusión que permitan vislumbrar un cambio radical en el gobierno. No hay que olvidar que el Congreso local también tiene deudas pendientes con la población, ejemplo de ello es la legalización del aborto la cual se vio imposibilitada por diputados del mismo Morena, aparentemente de izquierda por lo que resulta contradictorio no apoyar esta iniciativa a pesar de ser mayoría. Sumado a esto, en medio de la contingencia, tres diputados locales morenistas y una perredista solicitaron regresar a su cargo luego de haber pedido licencia para contender por candidaturas municipales, sin embargo, aparentemente al no verse beneficiados decidieron regresar al Congreso, lo que provocó fuertes críticas en redes sociales y medios tradicionales.

Finalmente, los programas sociales continúan entregándose con normalidad por lo que, sumado a los datos y resultados que arrojen las acciones del gobierno federal durante esta contingencia, podremos verlos reflejados en la elección, y de ser positivos, generarían un voto en cascada nuevamente hacia el partido en el poder federal; aunque dependerá también de la combinación de las acciones puestas por el gobierno estatal, si este se sitúa en los primeros lugares a nivel nacional en el manejo de la contingencia, los resultados podrán derivar en la conservación del poder político en algunos municipios.

Independientemente de lo dicho, el papel de las redes sociales potenciará todo aquello que no se ha podido realizar en calles, es momento de que los equipos y asesores de los candidatos se pongan a trabajar en su comunicación, mensajes simples pero efectivos, que apelen a emociones, cuiden a su candidato, su imagen, su discurso, pero, sobre todo, sean congruentes entre lo que dicen y hacen, solo así tendrán credibilidad y confianza entre los electores.

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