La violencia en el Valle del Mezquital continúa y no se ve alguna acción o estrategia de las instituciones encargadas de impartir justicia que la vaya a detener. Ayer otro hecho conmocionó al municipio de Mixquiahuala: el asesinato del expresidente municipal Miguel Ángel Licona, quien perdió la vida en su propio domicilio acompañado de uno de sus hijos. Otro exalcalde también murió asesinado en octubre de 2017: Hermilo Bravo Leal, quien perdió la vida al salir de su domicilio, también en Mixquiahuala. El expresidente municipal de Nopala falleció luego de ser asaltado y herido de bala. En diciembre de 2014 el expresidente municipal de La Misión, el perredista Silvestre González Rangel, también fue ultimado a balazos. Esto en lo que respecta a exservidores públicos. Pero el registro de asaltos en transporte público, el robo de automóviles y a casas es cada vez más común en esa región, tanto que la ciudadanía ha respondido con juicios multitudinarios en los que priva la sinrazón. Y a esta ola de delitos del fuero común en el Mezquital se suma la cada vez más activa presencia de los huachicoleros, lo que ha provocado que alcaldes soliciten la entrada del Ejército a sus demarcaciones. ¿Qué plan de acción tienen los ediles de la región, el gobierno estatal o el federal? Porque la estrategia puesta en marcha recientemente, denominada Hidalgo Seguro, no ha dado muchos resultados que digamos en esa importante zona de la entidad. De filón. Estiraron la liga hasta el último momento, pero nada, no hubo cambio: el Partido Encuentro Social (PES) seguirá a lado de su aliado natural, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), al menos en el ámbito local.

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