ELSA ANGELES

Pachuca.- México cuenta con la estructura tecnológica y el conocimiento suficiente para estar a la altura de cualquier petrolera del mundo, pero hay una visión muy conservadora para invertir en la renovación o actualización de los equipos, afirmó César Abelardo González Ramírez, doctor en ingeniería química e investigador en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Explicó que mientras petroleras de Estados Unidos (EU) tienen una actualización tecnológica cada dos o tres años, en los Emiratos Árabes le apuestan a la innovación y los británicos invierten constantemente en la remodelación de sus equipos.

“En México no se invierte en las mismas proporciones que en los países desarrollados para renovar ni para actualizar la tecnología, porque las malas prácticas generan muchas pérdidas”, detalló.

El doctor César González es responsable técnico de la construcción y operación de la planta piloto para la evaluación de catalizadores de reformación catalítica de Naftas en la UAEH, la cual está vinculada con Pemex transformación industrial.

El proyecto obtuvo importante financiamiento a través del Fondo Sectorial de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía (Sener)-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), ya que solo existían dos en el mundo, en Holanda y Noruega, y es un servicio vital para la empresa; por ese desarrollo, el investigador fue galardonado con el Premio Hidalgo al Desarrollo Tecnológico 2015.

Para el experto es importante impulsar en el país, especialmente en Hidalgo, centros de investigación dedicados a los riesgos industriales.

“Realicé estudios postdoctorales, conocí el Centro de Estudios sobre Riesgos Industriales en la Universidad de Texas A&M y es una ciencia muy compleja que permite evaluar, construir protocolos de actuación, pero sobre todo prever y minimizar eventos tan trágicos como el sucedido recientemente en el municipio de Tlahuelilpan”.

César Abelardo, actual director de la Escuela Superior de Apan (ESAp) de la UAEH, explicó que en todas las empresas petroleras tienen sistemas similares para el control de procesos de producción y de distribución; “por ejemplo, en Arabia Saudita pueden vigilar sus ductos y tuberías desde la extracción del petróleo crudo hasta la entrega de combustibles a sus almacenes, con base en el monitoreo del flujo volumétrico y de la presión”.

Solo que, a diferencia de México, “cuando cae su presión cierran válvulas, envían equipos técnicos para evaluar y reparar, pero sus centros de abastecimiento cuentan con reservas para evitar escasez de combustible en las estaciones. Aquí, el problema de robo es tan grave que al implementar nuevas estrategias logísticas para la distribución ocurre el desabasto”.

Opinó que las medidas de combate al robo de combustible emprendidas por el gobierno federal son las correctas, siempre y cuando prevalezcan tres aspectos elementales: estrategias claras para resguardar la seguridad de las personas, intervenir técnicamente de manera oportuna y segura para las reparaciones de ductos, y mantener la vigilancia en todo el sistema.

¿Por qué es peligrosa la formación de nubes tóxicas e inflamables?

La red de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), también denominada de poliductos, es un sistema de tuberías para diferentes productos; “la circulación ocurre en varias direcciones y sentidos, pueden transportar gasolina, diésel, combustóleo o aditivos, entre otros productos; por ello, cuando vemos un poste con la señalización de la empresa, no sabemos qué sustancia exactamente pasa por ahí”.

Añadió: “Hay personas con mayor habilidad que hacen conexiones con válvulas y demás herramientas para desviar el hidrocarburo, pero otros solo podrían dan un barretazo sin ningún control, como la fuga que vimos en Tlahuelilpan”.

El doctor César Abelardo González explicó que dependiendo del combustible, si es gasolina, aditivos o gas, puede generarse una explosión con un gran incendio o un incendio sin una gran explosión.

“Por ejemplo, en una fuga de gas, sucede una gran explosión e inmediatamente después el incendio. Pero en el siniestro reciente, por la duración de la fuga de hidrocarburo se generó una nube tóxica e inflamable y las personas que estuvieron en el lugar posiblemente inhalaron el vapor del hidrocarburo, lo que probablemente les provocó mareos y vómitos, pero también un estado de intoxicación, por eso los vimos riendo, ya que no actuaban en conciencia plena.”

En medio de la nube tóxica e inflamable “no era exclusivamente necesario prender un cerillo y arrojarlo a un charco de combustible para provocar el incendio, podría haber bastado el roce de telas sintéticas como nylon, rayón o poliéster, en la vestimenta de las personas, para que una chispa electrostática lo generara. Por eso los uniformes del personal de Pemex son de algodón, para evitar la generación de chispas electrostáticas en atmósferas potencialmente explosivas o inflamables”.

Finalmente, César Abelardo manifestó estar triste y consternado por los sucesos donde tantas personas perdieron la vida y puntualizó que “las autoridades nos deben convocar a todos, no solo a los expertos gubernamentales, para platicar e informar a las personas y que no olviden el riesgo; además, tener presente que las universidades pueden ser motor de cambio para la sociedad por la generación y transmisión de conocimiento”.

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