Ya se sabe, no hay peor incentivo para el aumento de los índices delictivos que la impunidad. Y eso en nuestro país y entidad, desgraciadamente, es el pan nuestro de todos los días. Aún no sabemos cuál es la razón de la ola de desapariciones en Hidalgo de los últimos días, pero existen cifras que nos hacen pensar que tal vez operan bandas dedicadas a la trata de personas. Y la sospecha se sustenta porque quienes han sido investigados por trata en la entidad por lo regular no son sentenciados, lo cual sin duda es un aliciente para que quienes se dedican a esa actividad ilícita continúen practicándola. Solo basta darle un vistazo a las cifras expuestas por el Poder Judicial del estado, que a través de una solictud de transparencia indicó a este diario que de enero de 2015 a septiembre del año en curso fueron iniciadas 36 carpetas de investigación por el delito de trata, pero de ellas solo en seis casos ha habido sentencia Esto nos da una tasa de 83.4 por ciento de casos que permanecen sin ser resueltos, es decir, navegan en aguas de la impunidad. ¿Y luego nos preguntamos por qué pese a que Hidalgo tiene un centro de inteligencia y vigilancia de primera línea siguen surgiendo personas desaparecidas? Afortunadamente el miedo, lejos de paralizar a la sociedad hidalguense, ha provocado que despierte y salga a las calles para exigir algo que no ha podido brindar el Estado, aunque sea su obligación. De filón. El gobernador Omar Fayad visitó anoche la capital del país para anunciar que Hidalgo producirá en su territorio automóviles eléctricos, lo cual abrirá un círculo virtuoso para que Ciudad Sahagún se convierta en un nuevo polo para esa industria naciente en el país. Unas de cal por las que van de arena.

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