Dicen que para resolver un problema, primero debe reconocerse que existe. Y eso fue lo que hizo el gobernador Omar Fayad Meneses recién desempacaba en la casa de gobierno respecto a las deplorables condiciones del Centro Estatal de Alto Rendimiento (CEAR). Fue a finales de 2016 cuando el mandatario dejó atrás el discurso alegre, más no desolador, y aterrizó en la realidad al asegurar que no puede ser considerado un complejo de alto rendimiento. El CEAR, reconoció, no cumple de ninguna manera con los requisitos indispensables para albergar deportistas ni competencias de primer nivel, tanto estatales como nacionales. En la edición de hoy la reportera de esta casa editorial Emma Fermín nos entrega un reportaje sobre el ruinoso velódromo estatal, inaugurado con bombo y platillo en 2011 con una inversión de 28 millones de pesos. En la entrega de estímulos a medallistas del Sistema Nacional de Competencias en diciembre, Fayad hizo un compromiso: convertir el CEAR en un polideportivo público, que reciba a cientos de niñas, niños y jóvenes. Dijo que su administración hará un esfuerzo importante para que el deporte reciba mayor presupuesto y que en unos años pueda consolidarse, el maltrecho complejo, en un espacio de alto rendimiento que brinde a los atletas la oportunidad de tener una formación integral. Pasaron siete meses desde que arribaron los nuevos huéspedes al gobierno estatal, desde luego es pronto para hacer un balance de la ejecución de recursos, pero habrá que estar atentos a que este rubro alcance los primero planos del presupuesto. Y es que de acuerdo con otra investigación que realizó Emma Fermín en julio, la importancia que dio la administración de Francisco Olvera al deporte local se vio reflejada en la distribución del dinero. Para muestra basta un botón: mientras que este rubro apenas ejerció .16 por ciento del presupuesto total del estado, en 2016 el despacho del gobernador gastó 105 millones de pesos. Caso similar ocurrió en 2015 cuando el Instituto Hidalguense del Deporte (Inhide) gestionó ante la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte 13 millones de pesos para programas específicos, de los cuales, por incompetencia administrativa, se reintegraron casi tres. Por si fuera poco, atletas de alto rendimiento se vieron en la necesidad de cubrir sus propios gastos para competencias nacionales e internacionales, en tanto, el gobierno estatal destinó 50 millones para gastos de traslado y viáticos a otras áreas. Ojalá que el discurso de Omar Fayad no esté contaminado de demagogia, que exista competencia administrativa y que desde el Inhide el deporte deje de ser el patio trasero de la casa de gobierno. De filón. Pese al trabuco legislativo por la despenalización del aborto, la Secretaría de Salud da una luz de esperanza progresista mediante un programa de sensibilización a su base trabajadora respecto al tema.

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