Planteado por iniciativa de artistas locales como un proyecto colaborativo y como un espacio nómada

MIREIA MENDOZA NOLLA
Pachuca

Planteado por iniciativa de artistas locales como un proyecto colaborativo y como un espacio nómada que, como tal, carece de una forma y de un lugar permanente, en días pasados se inauguró el Museo de Arte Contemporáneo de Hidalgo (MACH), una idea artística e innovadora que constituye la culminación, si bien un poco distante de la idea original, de un proyecto que encuentra sus bases desde hace casi dos décadas.
El proyecto, liderado por los artistas visuales Julia Caporal, Ana Contreras, Rubén Gil y Miguel Ledezma pretende reconceptualizar la noción tradicional de museo como algo estático y permanente, a la par de acercar el arte a la sociedad en general y a todo tipo de públicos, no solamente a los consumidores de arte concurrentes.

Con esa propuesta, sus creadores buscan recuperar la iniciativa gestada por el artista Byron Gálvez quien, a inicios de este siglo, propuso la creación del MACH y para el cual se construyó entre 2004 y 2005 el edificio que lo albergaría, actualmente el auditorio Gota de Plata y la biblioteca central del estado de Hidalgo Ricardo Garibay, que si bien al no ser inaugurado de inmediato, acabó deviniendo en 2011 en el hoy conocido como Salón de la Fama del Futbol, a pesar de que el espacio para el museo de arte sigue existiendo adyacente al lugar destinado para la memoria histórica del deporte líder a nivel mundial.

Puesto que, desde ese entonces, el Museo de Arte Contemporáneo en Hidalgo resultó en palabras de sus propios creadores: “Un proyecto fallido”, ahora han propuesto recatarlo con un giro en su concepto inicial: haciendo que ese museo ya no se manifieste como el clásico “contenedor de obras de arte”, sino que el espacio sea ahora la obra en sí, sumándose de ese modo a la lista de museos de autor tales como el museo Salinas (Musal) de Vicente Razo, el museo Skoghall de Alfredo Jaar y el Museo de las Águilas de Marcel Broodthaers. Asimismo, y siguiendo la tendencia de los museos de ese tipo que han fungido como precursores, el MACH tiene un trasfondo crítico hacia todas las políticas gubernamentales que apartan la cultura y, concretamente, el arte, o bien que hacen un mal uso de este.

Respecto a las obras exhibidas, las piezas de ese proyecto tienen como objetivo distanciarse de la noción moderna de pintura como objeto autónomo de contemplación a través de la construcción de situaciones pictóricas en el espacio público: las pinturas, al mismo tiempo que son imágenes, son objetos.
Así pues, el museo errante “abrió sus puertas” en la calle Felipe Ángeles de la colonia Tuzos, en Mineral de la Reforma, ello en el seno del popular tianguis dominical.
En su inicio, el Museo de Arte Contemporáneo de Hidalgo mostró de manera efímera su primera obra: Factum, los colores y los hechos, del artista pachuqueño y académico del Instituto de Artes (IA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Miguel Ledezma.

En esta primera obra (la cual forma parte de toda una serie de obras del mismo autor) el objeto pictórico es utilizado como una herramienta de resistencia que se enlaza con el concepto de escultura social acuñado por Joseph Beuys: el arte como herramienta de transformación social. De ese modo, algunas obras de ese proyecto no solo se ven, sino también son objetos útiles, ya que son el resultado de la interrelación entre el arte, la cultura y la sociedad. En ese caso, se trata de fotografías tomadas de artículos de prensa de modo que el título de cada obra es el título de la nota periodística de donde fue tomada la imagen que además generó los colores de la pintura.

En palabras de su creador, “es muy importante que el arte establezca una relación directa con la situación histórica en la que es producido. Todas las piezas de esa serie tienen una composición simple de retícula o de franjas verticales u horizontales, cuyos colores fueron obtenidos con una aplicación digital que genera una paleta de color de cinco a 25 tonos a partir de una fotografía.”
El MACH pretende dar acogida a las obras de todos aquellos artistas que pretendan formar parte del mismo como expositores, así como invitar a determinados artistas visuales con quienes ya se han estableciendo vínculos para poder mantener esa actividad de exhibición en el museo errante de modo constante según el calendario previsto por la organización.

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