Incrustación de concha de abulón: oficio único en peligro de extinción

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Por: Laura Trejo y Paola Juárez

  • En la localidad de El Nith, en Ixmiquilpan, entre 20 y 30 artesanos luchan por conservar esa majestuosa técnica

LA FUNDACIÓN IMPULSO ROSA, A TRAVÉS DEL PROYECTO KÜNHI, IDEADO POR LAS JÓVENES EMPRESARIAS IVANIA MANZO Y FERNANDA REVELO, APUESTA POR DAR VALOR AGREGADO A LAS ARTESANÍAS EN CONCHA DE ABULÓN COMO MEDIDA PARA INCENTIVAR SU COMERCIALIZACIÓN Y ASÍ APOYAR LA PRESERVACIÓN DEL OFICIO.

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La localidad de El Nith, localizada en Ixmiquilpan, es cuna de una majestuosa técnica artesanal: la incrustación de concha de abulón sobre madera de enebro; mil 487 habitantes viven ahí, pero solo entre 20 y 30 son artesanos dedicados de lleno a este oficio, único en el país y en el mundo.

Celerino Catalán Vázquez y Mario Gerardo Jahuey han dedicado más de tres décadas de su vida a trabajar la concha de abulón; ambos son jefes de dos de los cinco talleres familiares que subsisten en la región religiosamente dedicados a la producción de artesanías con ese material: Arte Vázquez Hidalgo y Arte Joya, respectivamente.

Según narran, el procedimiento para dar vida a sus creaciones es nativo de El Nith, pues aunque en Taxco, Guerrero, también se trabaja la concha de abulón, su labor no se iguala a los cortes finos y maestros que solo se hacen en tierras hidalguenses, en el corazón del Valle del Mezquital.

celerino catalán vázquez
Celerino Catalán Vázquez

La madera de enebro, explicaron, es el material tradicionalmente usado para la producción de artesanías con aplicaciones de ese material, aunque también son opción la piedra, la alpaca o el níquel.

Ellos heredaron la delicada táctica de los maestros artesanos del pueblo: la familia Pedraza.

En entrevista para Libre por convicción Independiente de Hidalgo, ambos coincidieron en una sentencia: la técnica está en riesgo de perderse ante el poco interés de las nuevas generaciones en aprenderla, así como la escasa demanda y bajas ventas de las artesanías que fabrican.

A ese factor se suma el poco valor que las y los compradores dan a las piezas, pues al desconocer el trabajo que hay para producirlas, de hasta ocho horas por cada una, consideran que son caras. Una pieza que en realidad costaría 500 pesos, es malbaratada hasta en 250, refieren como ejemplo.

La técnica se puede perder, de hecho hay muy poco interés de nuevas generaciones, no hay personas que tengan interés de aprender; por lo mismo de que no es tan comercial, no hay mucha venta y la venta que hay no es bien pagada, comenta Gerardo Jahuey.

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A su vez, Celerino Catalán explica otro factor que pone en riesgo el oficio: la migración, una constante entre las y los habitantes del Valle del Mezquital, también eso nos ha afectado, porque no hay demanda, entonces al no tener ventas ¿qué es lo que hace uno? mejor se van, no hay para estudiar, no hay para esto y lo otro, mejor se van al otro lado y allá hacen su vida. Si ve usted, tenemos unas casitas, pero es por lo mismo que también no todo el tiempo anduvimos pegados en este trabajo.

Él mismo confiesa haber migrado, con lo poco que he hecho allá he regresado y he hecho mi casita y así. Si me dedicara yo solo a esto, la verdad sería otra cosa.

– ¿Entonces dice que sí se va a perder el oficio?–
“Yo pienso que sí. Si al gobierno no le importa”, añade.
Los hombres, que se mantienen en pie por amor al oficio, urgen a las autoridades estatales apoyo para la comercialización de las artesanías que fabrican.

Yo veo que tantos jóvenes terminan de estudiar y no les dan trabajo. Yo creo que a ellos debería emplearlos el gobierno para que traten de buscar mercado para nuestro trabajo; yo pienso que debe de haber demanda y así, habiendo demanda, yo creo que nuestros hijos pudieran seguir con esto, expresa Catalán Vázquez.
Mientras, Gerardo Jahuey destaca la necesidad de que los canales de venta estén exentos del intermediarismo, “porque entonces ellos son los que ganan muy bien y nosotros los que siempre perdemos, te dicen te voy a comprar un paquete fuerte ¿en cuánto me lo dejas?, hazme un descuento’, entonces hacen falta ventas directas al público, exposiciones con mucha difusión, que sean expo ventas en lugares muy grandes o en donde haya mucha gente que valore la técnica.

Dato

De acuerdo con versiones de artesanos, se estima que en El Nith unas 20 familias tienen talleres, pero solo cinco funcionan de manera constante
En tanto, aunque existe un padrón que enlista a 47 artesanos conocedores del oficio, solo entre 20 y 30 lo ejercen activamente como medio de subsistencia

Los dos maestros mantienen sus talleres, instalados en sus hogares, con trabajo duro, la mayoría de las veces desde que sale el Sol, hasta el ocaso, narran.
Las exposiciones, ferias y ventas en la tienda Hidarte en Pachuca, son algunas de las opciones para colocar sus piezas.

¿Qué hace falta para preservar este oficio?

“Apoyo por parte de gobierno, ha habido un poco en cuanto a ventas, pero no ha sido suficiente, siempre hace falta más. Y más en esta técnica, porque es única y suma orgullo para todos los hidalguenses que tengamos una técnica como esa, pero no se alcanza a ver, no se alcanza a notar el apoyo; ya quisieran en Monterrey o ciudades grandes tener una técnica como la nuestra”, Mario Gerardo Jahuey

Historia

La historia de las artesanías elaboradas con piezas de concha de abulón data de hace más de un siglo, específicamente a finales del XVIII, narran los maestros del oficio Celerino y Mario. La técnica, como ellos, nació en el Valle del Mezquital.
Hace más de un siglo, calculan, dos hermanos músicos comenzaron a incrustar hueso de cabra y de oveja en los instrumentos que tocaban, que era la guitarra y el violín, posteriormente conocieron la concha nácar y comenzaron a utilizarla.
Luego, cambiaron ese material por la concha de abulón, que conocieron en el mercado Sonora de la Ciudad de México y así fueron cambiando los materiales, la materia prima.
La madera que da sostén a las figuras talladas a mano con pequeñas seguetas es ahora enebro, pero en un principio fue usado el mezquite.
Fue la familia Pedraza, a la que pertenecían los músicos, quienes iniciaron ese oficio. Según se sabe, ante la falta de escritos que documenten los hechos, uno de ellos se llamaba Cesario; sus sucesores, don Victoriano y don Catarino, continuaron la tradición.
Fue Nicolás Pedraza quien enseñó el oficio a Mario, según relata.
La estirpe que marcó el origen de la técnica era originaria de la localidad de San Andrés, también localidad de Ixmiquilpan; sin embargo decidieron instalarse en El Nith en donde la disponibilidad de un sistema de riego propiciaba mejores condiciones para la agricultura, labor con la que complementaban su oficio de artesanos.

Dicen ellos que al principio lo hacían de una manera muy rústica y muy complicada, pues no conocían alguna herramienta para facilitar el trabajo.

El oficio ha sido transmitido por cuatro o cinco generaciones, calcula Celerino Catalán Vázquez.
De acuerdo con los testimonios, las primeras incrustaciones de concha fueron figuras geométricas básicas, pero a la fecha los hábiles artesanos dedicados a esta labor dan vida a aves, flores y animales característicos de la región.
Así, por mencionar un ejemplo, el taller Arte Joya elabora 200 diseños diferentes de artesanías con estos materiales; sobresalen las piezas para mujeres: aretes, pulseras, broches, espejos; pero también portarretratos, cajas, colecciones de instrumentos, juegos de dominó, ajedrez y cruces con gran variedad de diseños.

Para saber

Aunque la técnica es nativa de la comunidad de El Nith, la concha de abulón, materia prima para la elaboración de esta artesanía, es traída de Ensenada, Baja California; su valor oscila entre los 200 y 250 pesos por kilo; en tanto, la madera de enebro, material en el que se incrustan las piezas, proviene de Jacala

La línea de joyería  de Künhi está disponible en Artezah, la tienda de la fundación Impulso Rosa localizada en avenida Juárez en Pachuca.

Künhi, el proyecto que apuesta por detonar canales de comercialización

Ivania Manzo y Fernanda Revelo, dos jóvenes empresarias, miembros de la fundación Impulso Rosa, están al frente de Künhi, proyecto cuyo objetivo es modernizar la artesanía en concha de abulón como medida para detonar canales de comercialización que den rentabilidad al oficio y así contribuir a su preservación.

En entrevista para este diario explicaron que su propuesta consiste en apoyar a los artesanos de El Nith bajo la modalidad de madrinas. Para cumplir con su objetivo crearon Künhi, una marca de joyería que combina las piezas tradicionales que se fabrican en El Nith con diseños modernos elaborados por ellas mismas con acabados finos.

Los artesanos esculpen los dijes y nosotras nos encargamos de armas la piezas en joyería, señalaron.
La idea es desarrollar creaciones que pongan en el mercado un producto de manufactura única que permita acercar mayores ingresos a los artesanos, así como favorecer la generación de empleos en la región y contribuir a evitar la migración.
Su amor por las artesanías mexicanas las llevó a amadrinar, para comenzar, a dos artesanos: Celerino y Mario.
De esa forma, Künhi ha creado alrededor de 150 piezas de joyería con elementos manufacturados en los talleres Arte Joya y Arte Vázquez Hidalgo.
Ivania y Fernanda también están comprometidas con la realización de gestiones que acerquen a los artesanos apoyos, por ejemplo, subsidios para la compra de maquinaria y equipo.
Esa es la manera en la Ivania y Fernanda, a través de Impulso Rosa, fundación que dirige Citlalli Jaramillo, cumple con otros dos propósitos: preservar las raíces de esta tierra e incentivar el consumo local como medida para hacer crecer la economía.

Dato

Künhi en otomí, significa moverse rápido

 

 

 

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