“¡Independencia o muerte!”, la famosa frase utilizada por Pedro I de Brasil y IV de Portugal al declarar la independencia de Brasil en relación a Portugal un 7 de septiembre de hace dos siglos parece perfecta para poner en pauta el modus vivendi de muchos artistas de nuestro siglo.

Mientras nos cuestionamos sobre las reales posibilidades de eclosión de una tercera Guerra Mundial, las artes reclaman su espacio en una sociedad que muchas veces pareciera estar anestesiada ante la barbarie. Sentir, pensar, crear, dialogar, reflexionar y transformar son algunas de las virtudes del arte que todavía asustan a los que no se permiten “tocar” por él. Líderes políticos con hambre de poder, para ser más clara.

En la historia de países latinoamericanos que sufrieron una dictadura militar como Argentina, Brasil o Chile, por ejemplo, la censura en las artes y en la educación fue una medida inmediata ya que esas representan una invitación al pensamiento libre y a la expresión de las ideas generadas por él. ¿Por qué mencionar dictadura, censura y procesos de independencia en pleno siglo XXI? La respuesta es sencilla: nuestra tan soñada libertad sigue siendo brutalmente cuestionable.

La ciudad de Pachuca, ese rincón entre cerros, que a veces pareciera estar “tan lejos de Dios y tan cerca del Oxxo”, hace un año vio nacer Semillero de Artes Vivas, un colectivo integrado por artistas como Francisco Arrieta, Daniela Armendáriz, Sara Ortega y Gisela Cortés que busca generar proyectos inter y transdisciplinarios a partir de los temas ciudad, memoria y arte.

El colectivo abre la temporada de estrenos en la ciudad con el Ciclo de Artes Vivas, cuyas funciones serán presentadas en Casa Encantada, en el mercado Primero de Mayo y en la antigua zona de tolerancia, donde buscan un espacio para el pensamiento y la reflexión a través de propuestas que desean “pensar la escena rompiendo fronteras entre disciplinas como historia, artes visuales, etnografía, cine y filosofía”, dando legitimidad a una postura ética, política y poética al quehacer artístico en dónde la preocupación estética y los estándares institucionalizados se vuelven secundarios ya que para Francisco Arrieta, actor, director y uno de sus creadores, “delante de una pública que no nos acoge e incluso rechaza es urgente un acto político de resistencia a los modos de producción convencionales”.

Aquí, en este rincón del mundo, donde el viento derrumba árboles y espectaculares, el calendario artístico comienza con el grito de resistencia, e independencia, de colectivos como Semillero de Artes Vivas que buscan a través del arte responder a la necesidad humana de sentir y cuestionar nuestro presente y memoria, de habitar nuestras ciudades, cuerpos y mentes en un escenario que, pese al paso de los siglos, nos remite a tiempos pasados de censura y políticas culturales que paradójicamente poco dialogan con la cultura y su necesidad de expresión y preservación.

Sí, aquí en este rincón del mundo se gesta un vendaval y no es amenaza. Es esperanza.

Ciclo de Artes Vivas
Imágenes relámpago. El abrazo
De Gisela Cortés
Viernes 10, 19 horas, Casa
Encantada
Rincón brujo
Sábado 11, 17 horas, mercado Primero de Mayo
Pornotopía
Residencia de Creación Colombia/Francia/México
Del 6 al 15 de enero, antigua zona de tolerancia
Trojana
De Andrés Montes y Maud Madlyn
16 y 17 de enero, 20 horas, Casa Encantada

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