El movimiento independista catalán, que actualmente sacude a España, fue motivo de discusión de dos investigadores adscritos al Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) Juan Antonio Taguenca y Robert González, ayer en el auditorio Murillo Karam. Ambos catalanes, avecindados en Pachuca, mostraron sus posturas encontradas, muy bien fundamentadas, para un público interesado que siguió sin interrupciones el debate de los académicos. El foro se convirtió no solo en una oportunidad para conocer el fundamento histórico del movimiento independentista, sino permitió que los ponentes hablaran de hechos cotidianos que afectan la vida de las personas. Desde anécdotas escolares, hasta situaciones personales que pueden ser comunes en el hipotético caso de que Cataluña finalmente quede fuera del Estado español. Problemas cotidianos como cuál sería la moneda que usarían los catalanes si logran su cometido no pueden considerarse menores. Si Cataluña se independiza, no podrá circular el euro, puesto que el nuevo país dejaría de pertenecer a ese bloque económico. ¿Qué pasaría entonces? Por otra parte, después de escuchar la ponencia, resulta paradójico darse cuenta que en un mundo cada vez más global, hay una tendencia creciente en la que los pueblos tienden a valorarse y protegerse o incluso cercarse ellos mismos. Elementos como la lengua original, las costumbres y la seguridad, que las pequeñas naciones pueden administrarse mejor que los grandes países, cada vez cobran mayor importancia. El ciclo de la historia no siempre corre hacia adelante. A veces hay salidas imprevistas que mueven al mundo hacia rumbos desconocidos. De filón. Más vale demoler que esperar una tragedia. Este razonamiento es el que está detrás de la probable demolición de 12 escuelas en Hidalgo, establecidas en 10 municipios, cuyos ayuntamientos notificaron la necesidad de demoler o rehabilitar esos edificios luego de los sismos ocurridos en septiembre.

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