En noviembre de 1999, lo que fue un inesperado final, el panista José Antonio Tellería Beltrán, ingeniero de profesión y miembro de una familia muy reconocida, remontó en 15 días una desventaja de 20 votos para ganar la presidencia municipal de Pachuca, luego de que se había oficializado el triunfo del priista Alberto Jongitud Falcón, médico de impecable prestigio.
La Sala de Segunda Instancia del Tribunal Estatal Electoral (TRIEE) confirmó una resolución jurisdiccional de la Sala de Primera Instancia del mismo, y otorgó el triunfo al aspirante del albiazul por 16 sufragios de diferencia.
La elección se celebró el 14 del penúltimo mes de ese año y, de acuerdo con tendencias, el tricolor tenía 47 por ciento y 30 por ciento Acción Nacional.
El diferendo se produjo por situaciones no muy claras en tres casillas.
En la primera, 957 básica, ubicada en Tlapacoya, panistas insistieron, sin éxito, que votos que les habían nulificado se los sumaran, lo que no se aceptó.
Pero dos más, 864 básica y 880 contigua, en donde el conteo favorecía al priista, fueron determinadas improcedentes para la suma global de la elección.
La primera, “por haber sido instalada en un sitio de culto religioso” y la segunda al “presidirla personas no inscritas en el listado nominal correspondiente”.

El cómputo varió por escaso margen

El PAN obtuvo 28 mil 221 votos y el PRI 28 mil 205; 16 sufragios fueron los que marcaron la diferencia.
Inicialmente, Jonguitud Falcón recibió su constancia de mayoría el 17 de noviembre; después, el 2 de diciembre, al revocarse lo que parecía un triunfo seguro, a Tellería Beltrán se le entregó constancia definitiva.
En la brevedad de una declaración, el alcalde ya electo negó que su llegada a la presidencia municipal fuera consecuencia de una “concertacesión”, sino que fue “una cuestión de trabajo, de pruebas y demostrar las cosas de una manera clara”.
Ingeniero mecánico administrador por el Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro, enfrentó grave padecimiento que lo obligó, más adelante, a separarse del cargo que asumiera el 16 de enero del 2000. Lamentablemente falleció el 8 de julio de 2008, a los 44 años. Estuvieron con él su esposa Gloria Romero, sus dos hijas, su mamá Martha Beltrán y sus hermanos.
Diecisiete años más tarde, su hermana, Yolanda, también panista, repitió la fórmula de la victoria, aunque con más holgura ante una calificada priista Mirna Hernández.
El 5 de septiembre de 2016, Yolanda Tellería, satisfecha pero ecuánime y comprometida, arribó a la Casa Rule para encabezar el ayuntamiento pachuqueño.
Es posible que en su memoria estuvieran el recuerdo de su hermano José Antonio y, sobre todo, su legado de incansable panista.
La alcaldesa públicamente no externó nada. Eso le correspondía en la intimidad de los lazos de familia.
Polvos de aquellos lodos, los acontecimientos, ciertamente interesaron mucho a quienes entonces vivían en la capital del estado.
Previo al registro oficial, Tellería Beltrán anunció su participación como candidato y en el Revolucionario Institucional se especuló con posibles aspirantes, hasta que el 9 de septiembre el doctor Jonguitud Falcón, internista, ameno conversador y conocedor en la música de las grandes bandas, renunció a la dirección de los servicios de salud en el estado para competir.

El gobernador era el actopense Manuel Ángel Núñez

El secretario de Gobierno Miguel Ángel Osorio Chong presentó al nuevo titular Leopoldo Oliver, quien estaba al frente de regulación sanitaria.
En el epílogo del singular proceso, Jonguitud no cayó en desesperanzas. Siguió en su actividad médica, tanto en el sector oficial, como en consulta privada.
En enero de 2017 fue designado secretario de Salud en Tlaxcala.

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