Las malas decisiones de los gobiernos suelen pagarlas, más que los funcionarios, la ciudadanía en general. Ante la crisis de la basura en la capital del estado, que no ha podido ser resuelta, quienes van a pagar los platos rotos son niños, adultos mayores y todos quienes en su entorno inmediato tengan que respirar las bacterias y gases que emanan de las montañas de bolsas con residuos sólidos que ya son parte del paisaje cotidiano de la capital hidalguense. Al respecto, la profesora investigadora Eva María Molina Trinidad advirtió, en entrevista con este diario, sobre la posible proliferación de enfermedades relacionadas con las vías respiratorias y estomacales si seguimos conviviendo con montones de basura en cada esquina. El riesgo, explicó la especialista de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), es que aumente el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas como neumonía, o crónicas como el cáncer de pulmón “porque estamos respirando todo esto y además existen reacciones químicas que se llevan a cabo a través de la descomposición de la basura y el desprendimiento de gases”. Se trata de un coctel tóxico cuyos efectos, ya lo explicó la especialista, medrarán la salud de los pachuqueños. ¿Y las autoridades? Ellas en lo suyo: justificándose, echándose la culpa entre ellas, todo menos asumir su responsabilidad. Mientras, los habitantes de la Bella Airosa tendremos que acostumbrarnos a vivir en una ciudad con sus vialidades en ruinas, infestadas de moscas, ratas, gusanos y con montones de desechos descomponiéndose con el calor que parecer haberse adelantado a la primavera. De filón. Otros que padecen la inutilidad de las autoridades son los ejidatarios de Omitlán, quienes acusaron que no les han pagado por la liberación de terrenos para la construcción de la carretera Mineral del Monte-Huasca. El gobierno estatal, muy activo cuando les pidió sus tierras, ahora no aparece por ningún lado. Ni rastro de funcionarios desde noviembre del año pasado, cuando se había acordado el finiquito. Otra más de funcionarios buenos para la foto pero muy malos para trabajar y resolver problemas.

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