GERARDO GIMÉNEZ
Pachuca.- ¿Qué son las ITS?

Como lo dice su nombre, son aquellas transmisibles por contacto sexual. Su nombre ha evolucionado a través de los tiempos. Se les conoció también como enfermedades de transmisión sexual (ETS), y así se les sigue llamando en algunos textos. El cambio a ITS se debe a la manera de cómo se presenta la enfermedad. En algunas de ellas, independientemente del microorganismo que le produzca, la persona infectada puede estar asintomática pero en toda capacidad de poder contagiar con quienes tengan contacto sexual.

Han existido desde tiempos muy remotos –describiéndose en los diferentes relatos históricos de todo el mundo– se han constituido en problemas de salud pública. En la actualidad, por la persistencia de la mayoría, la reaparición de algunas ya controladas y el advenimiento de otras nuevas, así como su modo de contagio, expansión y prevención, se habla más de ellas y de cómo prevenirlas.

Sus agentes causales son muy diversos. Pueden ser bacterias, parásitos, virus y hongos. En esta primera entrega describiré las producidas por bacterias.

Gonorrea o blenorragia

El término gonorrea significa “flujo de simiente”, acuñado por Galeno (131-210 DC) pues pensaban que era una emisión constante de semen sin erección y de la que no se tenía conciencia. Está presente en todo el mundo y los cambios en su incidencia se han relacionado marcadamente con los grandes cambios socioeconómicos. Producida por una bacteria denominada neisseria gonorhoeae, de la cual el ser humano es su único reservorio. En el hombre se manifiesta a través de ardor intenso para orinar junto con la excreción de una secreción amarillenta, en ocasiones verdosa, a través de la uretra. Puede formar parte de lo que se conoce como uretritis inespecífica.

En la mujer, su sintomatología principal es un flujo vaginal blanco amarillento –descrito como inespecífico– que puede acompañarse de aumento de la frecuencia y molestias al orinar, fiebre y dolor abdominal.

Sífilis

Apareció en Europa, en la zona Mediterránea, a finales del siglo XV. Se teoriza que fue transportada por la tripulación de Cristóbal Colón luego de haberla adquirido en las Indias Occidentales, o que llegó desde África donde es endémica. Se estima que solo una de cada 10 personas expuestas podrá infectarse. Los grupos más afectados son [email protected] [email protected] y [email protected] [email protected] sexuales. Es producida por una bacteria denominada treponema pallidum. Tanto en el hombre como en la mujer se manifiesta inicialmente con una lesión única tipo úlcera de bordes duros, elevados y rojizos, firme e indolora llamada chancro, constituyendo así el periodo primario. Si no se trata, la lesión involuciona pero prosigue el proceso infeccioso a su periodo secundario, caracterizado por malestar general, fiebre y erupción cutánea, pudiendo acompañarse de afectación renal, ósea, hepática, ocular o auditiva.
En esa fase hay mayor posibilidad de contagio.

Si no es tratada, desaparecen los síntomas pero la infección perdura en estado latente por cerca de unos cuatro años, aproximadamente. Si llega a su periodo terciario se producirán lesiones tipo “tubérculos” en la piel, que aparecen en forma desorganizada y dejan cicatriz al curar. También pueden producir “gomas”, especie de nódulos blandos. Puede avanzar hacia su fase tardía, en la que se afecta de manera grave e irreversible el sistema nervioso y el aparato cardiovascular.

Vaginosis bacteriana

Responsable de 33 por ciento de los casos de infecciones vaginales, esa entidad se asocia predominantemente a la gardnerella vaginalis. Suele asociarse a la proliferación intravaginal de otras bacterias (bacilos, cocos y bacteroides). Generalmente esa infección se extiende al cuello uterino. En la mujer se presenta con un flujo escaso, blanquecino grisáceo, homogéneo y maloliente que se distribuye por todas las paredes vaginales. Es muy raro que produzca enrojecimiento, picazón o ardor como parte de su sintomatología.
En el caso de los hombres puede producir una uretritis muy discreta o es asintomática. Con respecto a las mujeres, el hombre presenta factores que le permiten no infectarse con esa bacteria, como la escasa glucosa en la uretra y el arrastre mecánico de la bacteria hacia el exterior que hace el chorro de orina.

Consideraciones

  • Las ITS de origen bacteriano son las más fácilmente tratables. El uso de antibióticos, incluso algunos en monodosis permiten su tratamiento eficaz y seguro.
  • Debe acudirse al médico lo más pronto posible al observar signos o percibir síntomas. Recuerde que los estados avanzados de esta pueden ser difíciles o imposibles de tratar. El examen de laboratorio de sangre denominado VDRL (siglas de venerean disease research laboratory) solo detectan la sífilis.

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