Como fue informado recientemente en Libre por convicción Independiente de Hidalgo, el presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Gerardo Sosa Castelán inauguró un módulo de ocho aulas, dos laboratorios, sanitarios, estacionamiento para 50 automóviles e hizo entrega de equipo de cómputo para ese espacio que beneficiará en principio a más de mil 200 estudiantes de la Escuela Superior de Tepeji (ESTe). Sosa Castelán dijo que “la inversión fue mayor a los 10 millones de pesos, con recursos gestionados por el Patronato Universitario”, e indicó que “esas acciones beneficiarán no solo a las y los universitarios, sino también a la población en general”.
En efecto, mejorar la infraestructura educactiva es un anhelo antiguo que recuerda lo que hace unos años Guilles Batallion preguntó a Octavio Paz, “y… ¿Qué opina de la situación del México de hoy?”, él dijo: “Pagamos años y años de imprevisión, ligereza, ignorancia y deshonestidad. El problema más urgente es el financiero… A mi juicio”. Y agregó, “los problemas más graves son los siguientes: el aumento de población, el fracaso de nuestra agricultura, porque no solo no nos alimenta, sino que nos endeuda con el exterior, la escasa productividad, la ruina de nuestro sistema educativo, la infraestructura…la lista no es exhaustiva pero es aterradora. Todo esto nos enfrenta a una tarea gigantesca, prolongada y colectiva. Enderezar el país es tarea de una generación”.
Por eso, es difícil percatarse que a pesar de una historia larga de deficiencias en la aplicación de malas soluciones para generar infraestructura tan necesaria de caminos, puentes, hospitales, entre muchas otras, se reincida en las mismas prácticas inadecuadas, una cifra terrible en que más de la mitad de las escuelas, 55 por ciento de México, no posee alguno de los servicios básicos de agua, luz y drenaje.
Los responsables de su desarrollo dan razones para eximirse de su responsabilidad ante las fallas, aunque en algunos casos tengan información, recursos y mucho tiempo para ejecutarlas. Pero pareciera que nos encontramos con problemas de características diferentes que de solo incompetencias.
La infraestructura es fundamental para el sano desarrollo económico y social de un país, porque sirve para su integración y para generar igualdad de oportunidades. Además, quizá con una verdadera visión de largo plazo en el futuro se le dé la importancia requerida y no se trate solo como meras actividades escenográficas.
Posiblemente las visiones a largo plazo no son tan populares porque se tiene que trabajar realmente en ellas, y en materias como la infraestructura se ven más limitadas porque no ofrecen las tendencias del momento de la política nacional. Pero en la realidad, el tiempo avanza y la deuda que se generará por causa de malas decisiones, en infraestructura será gravísima, por lo cual se debe actuar en congruencia con el deterioro sufrido para emprender soluciones reales que permitan recuperar el tiempo perdido.
Finalmente, ¡enhorabuena! a las y los habitantes y a la comunidad universitaria de la Escuela Superior de Tepeji.

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.