El Congreso local sigue entrampado por la conformación de la junta de gobierno y no se ve salida mediante el diálogo, pues ninguna de las dos fuerzas que pelean su conducción cede un solo milímetro. Y cuando se cancela la vía de la palabra, lo que sigue son los gritos y después el uso de la fuerza, como ocurrió ayer en el pleno, cuando un grupo de priistas reventó la sesión en donde la diputada Doralicia Martínez Bautista leía una nueva acta para conformar la junta de gobierno, aunque esa sí avalada por una mayoría ponderada en el Congreso local. Cuando Martínez iba a terminar de leer el documento, un grupo de priistas infiltrados en la sala de plenos interrumpió la sesión y evitó que concluyeran los trabajos legislativos. Todo lo anterior, con la anuencia de la Policía estatal que actuó con sospechosa tibiesa para simular guardar el orden. A diferencia de otras ocasiones, que la Policía actúa sin titubeos, en esta ocasión se replegó, lo que favoreció el caos en el pleno. ¿Cuáles son los escenarios frente a esa parálisis y caos legislativo? Frente a la falta de consenso y diálogo parlamentario, la ley es la que debe imperar, y, en ese sentido, la razón en función del voto popular se encuentra de lado de la bancada de Morena, que tiene 17 de 30 diputados locales y que además ahora cuenta con el apoyo de los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y de Nueva Alianza. Si el PRI se aferra a conducir el Congreso con su minoría de cuatro diputados plurinominales y uno de mayoría, las cosas no van a avanzar a ningún lado. De filón. Hasta al alcalde de Huichapan Humberto Lugo Guerrero le sorprendió la desaparición de entre 12 y 15 personas en su municipio, puesto que no hay índices delictivos altos ni presencia del crimen organizado que lo explique. Al menos, la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo ya se despabiló y ya informó que está investigando ese grave y escandaloso hecho.

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