Ayer comenzó formalmente el proceso mediante el cual los hidalguenses renovaremos a las autoridades de los 84 ayuntamientos que conforman nuestra entidad. Para ello fue instalado el consejo general del Instituto Estatal Electoral (IEE), cuya presidenta Guillermina Vázquez Benítez tomó protesta a consejeros y representantes de los 11 partidos que podrán competir en las elecciones del 7 de junio del próximo año. Durante su intervención, Vázquez Benítez llamó a desterrar la violencia, pidió respeto y recalcó que la última reforma electoral prevé fuertes sanciones para quien violente a las mujeres que aspiren a un cargo público. La autoridad electoral llamó también a los aspirantes a que piensen en presentar iniciativas viables, constructivas y sólidas que solucionen las necesidades que tienen los municipios. Los hidalguenses esperamos, como expresó ayer Vázquez Benítez, una contienda civilizada que privilegie las propuestas y las ideas; lo que menos queremos ver es guerra sucia, insultos, propuestas superfluas y poco serias. No obstante, justo ayer que empezó el proceso electoral comenzamos a ver las primeras manifestaciones de guerra sucia, cuando un grupo de jóvenes disfrazados de funcionarios universitarios repartieron cartas falsas supuestamente firmadas por el presidente del Patronato Universitario Gerardo Sosa Castelán en las que anunciaba que participaría en las próximas elecciones. Fue la misma casa de estudios la que rechazó la treta a través de sus redes sociales, al hacer mención de que era un engaño. Como vemos, alguien, escondido en el cómodo anonimato, empezó a jugar a las guerritas con estrategias de la peor ralea. Una probada del lodo que nos espera los próximos meses y que, lamentablemente, ayudará a desprestigiar aún más al ejercicio de la política en nuestra entidad. De filón. Y en ese contexto, ayer fuimos testigos de que fue ratificado Alejandro Olvera Mota como representante de Morena ante el IEE, quien respondió con serenidad a los señalamientos de sus críticos. Dijo que acatará el mandato de la dirección nacional de Morena, la cual lo ha mantenido en su cargo pese a los juicios de algunos morenistas que parecen estar más preocupados por ocupar cargos que les dejen beneficios salariales.

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