El proceso electoral sigue su marcha, pese a que la entidad se encuentra en alerta máxima frente a la pandemia. Desde hoy y hasta el miércoles quedará abierto el periodo de registro de aspirantes para renovar los 84 ayuntamientos de Hidalgo. No serán pocos los que acudan a inscribirse: según el Instituto Estatal Electoral (IEE), serán más de 13 mil personas quienes buscarán integrar alguna de las próximas administraciones. Cuando uno lee esa cifra, entonces cobra sentido la preocupación que ha manifestado el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), partido que impugnó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la reanudación de los comicios. Esto, porque reactivarlos representa un riesgo para la salud de los hidalguenses, pues aún no superamos la emergencia. Ayer mismo, la diputada federal Lidia García Anaya dio a conocer a este diario que se reunió junto con otro grupo de asambleístas morenistas con la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, a quien le externaron su preocupación por el hecho de que se haya reanudado el proceso cuando las condiciones son adversas. Según el testimonio de García Anaya, la secretaria Sánchez Cordero compartió la preocupación de los representantes populares y se pronunció por salvaguardar la salud y vida de los hidalguenses. El proceso se reanudó contra viento y marea, lo cual podría traer consecuencias graves, no solo para la salud pública, sino que la participación ciudadana podría reducirse aún más que en votaciones pasadas. ¿Reanudar o no? He ahí la disyuntiva. De filón. Y mientras el proceso sigue avante, en los municipios alistan maletas las actuales administraciones. Lo malo es que no sabemos en qué estado heredarán sus responsabilidades a los próximos concejeros, quienes por cierto antes deben capacitarse para que no les vayan a dejar un tiradero y ni siquiera se enteren.

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