Vaya dilema en que se encuentra el gobierno de Omar Fayad: tiene uno de los peores sistemas carcelarios del país, gracias a las pésimas condiciones en que están sus penitenciarías, pero tampoco puede invertir en ese tipo de infraestructura puesto que existen otras necesidades aún más urgentes. Un gobierno o un estado con escasos recursos económicos tiene que valorar, decidir con precisión quirúrgica, a qué destinar el presupuesto. Invertir en un nuevo penal no es prioridad en un estado como el nuestro, donde hay otras necesidades más urgentes. En entrevista para este diario, el secretario de Seguridad Pública de Hidalgo Mauricio Delmar dijo que tiene la tarea de buscar financiamiento privado para construir un nuevo penal en el estado. Esto, porque el problema no está en mejorar los métodos para regular la estancia de las personas internas en los penales del estado, sino que se trata de un asunto de espacios físicos. Delmar explicó que el gobernador le dio la instrucción de resolver la urgencia de tener un nuevo centro penitenciario pero bajo el esquema de contratos de prestadores de servicios, “para ver si es viable la construcción de otro centro penitenciario”. Esta nueva modalidad, explicó el secretario, sería la solución económica a corto plazo para resolver la premura de contar con un nuevo centro de confinamiento y al mismo tiempo no tener recursos suficientes. No dio muchos detalles al respecto, pero de primera impresión parece una salida audaz, poco explorada que quitaría presión a esa olla a punto de estallar que son los penales de la entidad. De filón. El presidente municipal de Mineral de la Reforma Raúl Camacho decidió no dar a conocer su declaración patrimonial en la página de transparencia de la alcaldía, ni tampoco optó por hacer públicos los bienes que informó a la Auditoría Superior de Hidalgo (ASEH). No hay problema, es un derecho del actual alcalde panista. Pero entonces, a la otra que los candidatos panistas naveguen con la bandera de la transparencia y rendición de cuentas habrá que recordarles la opacidad de Camacho.

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