En mayo de 2013 Gabriela Cervantes Fuentes, coordinadora de educación del Instituto Municipal de Mujeres (Inmmujeres) Guadalajara, de 2007 a 2012, y de trabajo, de noviembre de 2012 hasta la fecha de su despido el 30 de abril de 2013, interpuso una demanda en la Junta local de Conciliación y Arbitraje por despido injustificado y solicitando su reinstalación.
Sin embargo, han pasado ya tres años tres meses sin repuesta. El discurso sobre equidad y derechos de las mujeres alejados de la realidad. Para Gabriela la experiencia ha sido frustrante.
“No es posible que una institución que fue creada para defender los derechos de las mujeres, sea la primera en vulnerar y transgredir mis derechos como trabajadora, yo no (acepto) arreglarme bajo el agua como ellos lo sugerían, porque al aceptar sus condiciones esto que me hicieron a mí, se lo harán a otra y muchas otras mujeres. Ya estoy harta de escuchar ese discurso vacío de nuestros gobernantes que se llenan la boca hablando del empoderamiento de las mujeres, porque solo queda en discurso y políticas de vista pero no resuelven de fondo la situación y las necesidades de las mujeres.”
Gabriela Cervantes, comenzó a laborar en 2004 en Inmmujeres Guadalajara pero en noviembre de 2012 “por instrucciones de la directora general (Rosa María Castillero Manzano), se me pidió de manera verbal dejar mi oficina actual y las actividades que venía realizando, y me fuera a la oficina vecina a ocupar el puesto de coordinadora de trabajo y las actividades que se realizaban en esa área, en ningún momento se me pidió por escrito o se me llamó a reunión con la directora para afinar detalles sobre dicho cambio y la visión que se tenía sobre la coordinación de trabajo, misma que yo solicité en varias ocasiones a ella directamente y siempre me respondió que estaba ocupada revisando pendientes y saliendo a reuniones del ayuntamiento.”
¿La razón? Oficialmente ninguna, simplemente Cervantes Fuentes fue hostigada y relegada de sus labores y desempeño: se le asignó a una coordinación sin agenda y sin asistencia, se le excluyó de reuniones de coordinadores, se le escatimó información de su área y programas de trabajo, se le extendió la jornada laboral a dos horas.
“El día 30 de abril de 2013, estando a punto de salir a cubrir mis talleres de cuatro a siete de la noche, me pidió (el licenciado Antonino Calderón Gómez) que no saliera ‘porque la jefa del jurídico quería hablar conmigo’, cosa que me extrañó. Me llamó Valeria Bernabé Iraní Castillo, que era la jefa del jurídico, en el lugar de su oficina estaban Verónica Muñoz coordinadora administrativa del instituto, su asistente Lorena Preciado, el licenciado Antonino Calderón Gómez y ella, me dijo ‘Gaby tengo órdenes de dirección general de despedirte, por lo que te pido me firmes estos documentos’; que eran unas hojas de renuncia y un cheque de 124 mil pesos. No accedí, porque pedí se me explicara la causa de mi despido; me contestó que ella no sabía qué problema pude haber tenido con la directora y que tomará mis cosas porque ya no podía presentarme a trabajar, ni a mi oficina. Ante una explicación tan poco lógica e incoherente decidí no firmar ningún documento y presentar una denuncia ante la Junta de Conciliación y Arbitraje del Estado de Jalisco.”
El contexto a esta adversa y violatoria situación laboral es el retorno del “equipo” priista con el triunfo del partido en la presidencia. Hecho que no debió afectar el trabajo de Gabriela Cervantes, pero ella es militante del Partido Acción Nacional e incluso en 2014 se registro como candidata a diputada por el distrito 13 de Guadalajara (candidatura que se anuló porque la comisión electoral de su partido decidió que en ese distrito el candidato debía ser un hombre). Esta militancia abierta y pública ante el mandato del PRI dejó en discurso las declaraciones de unos años atrás de la titular Castillero Manzano, y del supuesto trabajo que debería realizar desde el Inmmujeres con y para las mujeres. Ella en julio de 2007 pidió aclaración pública a un medio, destacando su actuar ético e incluyente, manifiesto en los puntos “a) De apertura, lo cual implica el no cerrar espacios a las manifestaciones de cualquier corriente interna; d) De unidad, cuya idea aspira a vernos como mujeres con identidad de género integradas en un proyecto común bajo un sentido solidario, rompiendo el mito de la imposible unificación de las mujeres pero sobre todo, buscando la verdadera dimensión que como fuerza política podemos aportar las mujeres en beneficio de nuestro partido y de nuestra sociedad.” (Aclaración de Rosa María Castillero Manzano, Marcatextos, 12 de julio de 2007: http://marcatextos.com/sin-categoria/aclaracion-de-rosa-maria-castillero-manzano/).
El caso de Gabriela Cervantes Fuentes refuta el discurso con hechos: “Desde el principio de mi proceso han aparecido pequeñas incidencias que hablan de un interés de presionar y no llevar el caso por la vía de derecho como lo establece el proceso y lo último que me colmó el plato fue el incidente del día de ayer (7 de julio de 2016), cuando acudí a la Junta local de Conciliación y Arbitraje a realizar mi confesional en donde el abogado defensor del Instituto Municipal de las Mujeres y la secretaria de la mesa, comenzaron a decirme que pensará en una cifra de dinero para ya cerrar el proceso. Cuando yo les dije que yo solo quería mi reinstalación el abogado del instituto me dijo que ya no se iba reinstalar a nadie en estos dos años que faltan, que dejará de perder el tiempo y de enfermarme porque no me iban a regresar mi trabajo, que mejor les dijera cuánto quería y ya cerráramos ese asunto”.
El objetivo de Gabriela es hacer valer la razón de ser y existir de Inmmujeres y las políticas públicas en favor de las mujeres. Ese es su reto hoy: “Por lo que yo peleó es una cuestión de justicia, que no es posible que una institución que fue creada para defender los derechos de las mujeres, sea la primera en vulnerar y transgredir mis derechos como trabajadora, de aceptar sus condiciones de esto que me hicieron a mí, se lo harán a otra y muchas otras mujeres. Ya estoy harta de escuchar ese discurso vacío de nuestros gobernantes que se llenan la boca hablando del empoderamiento de las mujeres que solo queda en discurso y políticas de vista pero que no resuelven de fondo la situación y las necesidades de las mujeres… estoy harta de que existan tantas leyes sobre la protección de los derechos de las mujeres y se las pasen por el arco del triunfo.
“Es por esto que me armó de valor y pido que realmente pare este tipo de situaciones que nos vulneran como mujeres, como personas y como servidoras públicas, porque los gobernantes no entienden que los puestos de trabajo de las personas no son botín político.”

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.