Paulatinamente nos acostumbramos a vivir enmedio de robos, cristalazos y asaltos en la vía pública. Hasta hace unos cinco años, al menos en Pachuca, llamaba la atención cuando alguien decía que se habían metido en su casa a robar. O que le habían dado un cristalazo en su auto. Hoy esos relatos los escuchamos cada vez más con mayor naturalidad. Ponemos atención pero solo nos enfocamos a ver si encontramos algo nuevo que no hayamos escuchado antes. Es importante no dejar de sorprendernos. No asumir que las cosas así están bien o que no hay de otra. El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Sergio Baños Rubio alertó sobre la creciente inseguridad que afecta no solo a otras entidades, sino también a Hidalgo. Dijo que es grave la incidencia de asaltos a casa-habitación y a comercios. Puso un ejemplo: en tan solo mes y medio fueron asaltadas siete tiendas Oxxo en los municipios conurbados de Pachuca y Mineral de la Reforma. Es tan complejo este asunto, dijo el dirigente patronal, que el problema no será resuelto si lo dejamos únicamente a las autoridades. Debe participar la ciudadanía pues el monstruo ya es mayor a cualquier fuerza pública. ¿Cómo puede el ciudadano involucrarse en su propio cuidado? Para empezar: denunciando. Aunque sepamos que es probable que no ocurra nada, al menos así tendremos mayor idea de qué es lo que está sucediendo. Aunque sea para fines estadísticos. Y, por otra parte, la ciudadanía puede hacer frente, y de hecho así ya sucede, creando redes de colaboración entre vecinos. Convertir a nuestras colonias en centros de vigilancia. Las redes sociales pueden funcionar como sistemas de colaboración horizontales. Su eficacia radica en que no hay un mando que centralice las decisiones. Pero de nada servirán estas redes, esta colaboración ciudadana, si no hay una autoridad que cumpla su función de perseguir el delito. Tampoco funcionará nada si la impunidad sigue en una tasa de 90 por ciento. Ahí es donde las autoridades de todos los niveles deben poner el acento. De filón. El ayuntamiento de Pachuca estableció una meta alta para su Ley de Ingresos de 2017. Van por 758 millones de pesos, esto es, 83 millones más que este año. El cobro eficaz del predial (como sucede desde este año) y además una meta alta en el cobro de placas de funcionamiento son las apuestas de la alcaldía. A ver si no caen de su nube el próximo año.

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