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El Instituto Nacional de Migración viola derechos humanos y vulnera los intercambios culturales entre los pueblos latinoamericanos

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Como indica el artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (…) “todo individuo gozará de las garantías que otorga esta constitución” (…) y esto aplica también a los ciudadanos extranjeros. Sin embargo, para el Instituto Nacional de Migración (INM) en los aeropuertos esto es letra muerta así como los derechos humanos que aplican en cualquier parte del mundo. Hace unos días, el maestro Mario Oñate, muralista de nacionalidad ecuatoriana, invitado a participar en el tercer Encuentro Regional de Muralistas de la Montaña en Defensa de la Tierra, fue humillado, sus derechos humanos violentados y posteriormente deportado a su país por agentes del INM. Invitado por el Movimiento de Muralistas Mexicanos (MMM), autoridades ejidales de la comunidad de Magdalena Petlacalco, Tlalpan, y por artistas del capítulo México de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, el maestro Oñate venía a México a realizar y donar un mural para enriquecer el patrimonio artístico de México.
Llegando al país, al maestro Oñate le mutilaron sus documentos migratorios para luego acusarlo, por ese motivo, de “falsificación de documentos” (no es la primera vez que utilizan esta táctica). Cuando el artista reclamó sus derechos fue inmediatamente incomunicado y despojado de sus aparatos electrónicos para evitar cualquier comunicación con su embajada y con los artistas del MMM que lo esperaban en el aeropuerto. Los agentes de migración, que ya se caracterizan por su prepotencia, racismo y xenofobia, lo comunicaron con su embajada impidiéndole hablar en privado y dirigiendo su comunicación; lo hicieron firmar un documento que no pudo leer y se desconoce el contenido, para posteriormente ser deportado al vapor en un vuelo nocturno de Avianca rumbo a Colombia, para evitar el contacto directo con el cónsul de la embajada ecuatoriana con el que se entrevistaría por la mañana. Más perversa la situación no se puede.
Para los agentes de migración apostados en ventanilla dar información sobre cualquier pasajero que llega al país es tema de “seguridad nacional”, cómo es posible que un artista invitado por sus colegas mexicanos, por autoridades comunitarias mexicanas e incluso con recomendaciones de diputados del Parlamento Andino y papeles migratorios del Mercosur sea catalogado de “seguridad nacional” incluso sea motivo para violar sus derechos humanos.
No señor comisionado del Instituto Nacional de Migración, usted y sus agentes tienen confundidas sus prioridades, desde cuándo México le da ese trato a los invitados extranjeros. Y no, esto no es motivo de “seguridad nacional”, es motivo de vergüenza nacional. Las consecuencias de sus acciones no se quedan en México, trascienden a todos los países que los agentes de migración han humillado en sus separos del aeropuerto internacional Benito Juárez a tal grado que los ciudadanos mexicanos estamos siendo tratados con la misma vara cuando visitamos esos países.
La tradición mexicana de solidaridad y hermandad con los pueblos del mundo y los principios de no intervención han sido vulnerados poco a poco por estos agentes de Migración que más que cuidar la soberanía nacional parece que le hacen el trabajo sucio a los Estados Unidos y sus normatividades en la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) que controla la seguridad aeroportuaria de los países miembros.
Muy por encima de la paranoica visión gringa del mundo y la obediencia sumisa de autoridades mexicanas está la amistad entre los pueblos, los intercambios culturales, científicos, académicos y hasta las relaciones comerciales, entre muchas otras cosas.
Es vergonzoso como mexicanos que nuestros invitados extranjeros sean tratados de esa manera, vergonzoso para el país frente a los pueblos de América Latina y del mundo, vergonzoso para las relaciones diplomáticas y culturales. Un artista es embajador de su cultura en cualquier parte del mundo, la posición en la que nos dejan estos sujetos en el aeropuerto internacional es verdaderamente lamentable para los artistas mexicanos. Y no señor Ardelio Vargas Fosado, comisionado del INM, los artistas mexicanos no vamos a tolerar ningún exceso de sus agentes y repudiamos enérgicamente su injerencia en actividades culturales y de intercambio con nuestros pueblos hermanos.

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