A lo largo de la historia los intelectuales, pero sobre todo pseudointelectuales en México, han cometido errores notables; Neruda escribió una oda para Stalin. Los intelectuales son ciudadanos casi como cualquier otro, lo que significa que nadie es infalible, pero deberían ser cuidadosos y no insultar. No digo que tengan que callar; la libertad de expresión es un gran bien, pero uno debe estar informado lo mejor que pueda.
Probablemente, ahora mismo, alguien en su casa esté teniendo una idea que cambiará la historia. A lo largo de mi vida he conocido y leído sobre la segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, las guerras coloniales, el fascismo y el franquismo en España –terrorífico–, el holocausto y el comunismo. Ahora tenemos el islamismo y terrorismo, y la crisis del capitalismo. Spinoza dijo que había que mirar los acontecimientos de nuestra vida sub specie aeternitatis y me encantaría, pero no siempre es posible. Algunas veces es mejor leer poesía que mirar los noticiarios de tv o los susodichos periódicos o escuchar a los estadísticos –que ya casi todos lo son, ¡según ellos!, en México– y/o a los comentócratas…
Los escritores e intelectuales nunca han sido, ni serán por su condición –per se– ayuda para el pueblo, mucho menos para un pueblo que no sabe leer ni escribir, son solo musas perdidas en el cielo allá arriba, tan arriba como algunos políticos –que tanto critican con sus ínfulas de intelecto cuasi-perfecto, pero que también son tan costosos y bien pagados, aunque se vistan de arrapastrosos o de Armani como los empresarios que tanto critican–. ¡Son de ninguna ayuda para quien no tiene que comer hoy! De qué le sirven los pseudointelectuales convexos a ese mexicano, indígena o cualquier otro –que tanto dicen tratar de proteger y luchar por causas justas para ellos– si se van a España a recibir de la monarquía misma los premios y cheques, que la gente del pueblo de su país no verá tales cantidades de dinero junto nunca en su vida, con esa ayuda, ¡no gracias! Historia de la que pretenden hacerse infamemente dueños únicos, de eso, ahí sí de lo que tanto escriben sobre la justicia y la igualdad de las causas de las mayorías; falsos y apátridas. Jamás, pero nunca servirán más que a sus propios intereses, esa es la verdad y lo saben, lo que los hace peores y más chupacabras que muchos políticos y empresarios, incluso son peores que el frijol con Gorgojo y su mesiánico viejito –disque líder–. Son aquellos que hablan sobre las injusticias en México mientras trabajan en NY los que a castañedatazos pretenden y presumen decir lo que está mal hecho por empresarios y gobierno, ¡por favor! Habrase visto tanta petulancia y falta de ética. No sirven de nada, digo e insisto, desde la televisión o con sus “nexos” y conexiones con el propio gobierno o empresarios hablan, escriben, las cosas más divinas para un país y un pueblo que nunca los va a leer y que no conoce ni sus revistas pagadas por empresarios y algunos políticos, por favor otra vez, que no me hablen de nada de eso, calladitos se ven igual de feos pero parecen menos dañinos –solo lo parecen– porque algunos son peores en lo oscurito y cuando callan, Camín –se le olvidó ya los 3 millones de pesos que cobró por una sola asesoría al presidente Salinas- lo dice claramente en su libro quienes sirven los que escriben y estudian en las grandes, así como, lujosas instalaciones del Colegio de México o del CIDE –instituciones que respeto y mucho, por algunos que las crearon y que estuvieron allí, pero que ya pasaron a mejor vida–. Los de hoy, estos a los que me refiero no sirven y gracias por su nefasto y clasista intento de servir, como los que se han hecho –¡que se lo crean ellos!– dueños de la historia de México, cuando en realidad han cobrado lo más que han podido y sin penas, como el cuasi épico K, que criticaba a su maestro Octavio Paz en un principio por haberse vendido a Televisa pero que ha cobrado todo el presupuesto posible, del país o a la empresa, para quedarse con una televisora CLIO tv, que es lo que siempre buscan todos estos, los millones de dólares en todo para ellos y hasta hablar de nuestra historia que tanto critican en los libros de texto y que, dicen, está mal contada, y solo ellos tienen la verdad ahí sí, y lo digo fuerte, ellos y ese en particular se dice tener “la verdad histórica” ¿quién se los dijo?, ¿quién los ha revisado?, ¿cualificado?, para decir tal cosa o será que vendrán sus amigos los del CIDH, a investigarlo a él también. ¿Bueno? bueno para nada, perdón quise decir: ¡bueno para hacer dinero!
PD, Vaya esto –amén de los mencionados– para quien le quede el saco, y para los que entienden qué difícil es hacer, coser y trabajar para alguna vez, si Dios lo permite, comprar uno.

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