Bien dice la coordinadora de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México Hidalgo (Ddeser) Bertha Miranda Rodríguez que el tiempo vale mucho y más cuando se trata de un asunto que implica la salud de la población. Y con mayor razón cuando lo que está en juego es un tema que implica la salud de las mujeres. Esto es lo que está en el fondo de la reforma que busca ampliar las causales para la legal interrupción del embarazo en Hidalgo y que hoy se discute en el Congreso local. Aunque quizá ya se llevó demasiado tiempo este proceso. Según Miranda, durante los seis meses que ha durado el proceso para llevar a tribuna la reforma, en Hidalgo las muertes maternas incrementaron más de 40 por ciento. “Mientras los legisladores están negociando con temas políticos, están jugando a ser legisladores, las mujeres están muriendo y muchas de ellas fueron porque siguieron un embarazo y no tuvieron una alternativa para decidir si seguían o no”, protestó Miranda, quien también integra Marea Verde, colectivo que ayer salió a las calles para urgir al Congreso a que tome una decisión cuanto antes. Y más, según fue el grito que se escuchó ayer en el centro de Pachuca, porque en Oaxaca ya se aprobó, lo que hace ver que no hay nada que esperar para que suceda lo mismo en Hidalgo. Los legisladores plantean llevar al pleno la reforma el jueves, de modo que quizá nuestra entidad sea la tercera en la República que garantice ese tipo de derechos para las mujeres. Ya veremos, pero de entrada parece que ahora sí es el momento. De filón. El consejero presidente del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en Hidalgo Andrés Caballero dijo que va a interceder para que la bancada de su partido en el Congreso deje atrás las divisiones y pronto. Anunció que mañana buscará a los legisladores para que fumen la pipa de la paz.

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