Investiga Profepa sobre oso castrado en Nuevo León

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La operación fue llevada a cabo el 6 de agosto por personal zootecnista de la Facultad de Medicina Veterinaria de la UANL

Pachuca.- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) inició el análisis de los argumentos que determinaron la castración del oso negro de Nuevo León, operación que fue llevada a cabo el 6 de agosto.

El estudio, a cargo de la subprocuraduría de recursos naturales, que encabeza Abigail Díaz de León, se basa en cuatro actas circunstanciadas en materia de vida silvestre que fueron levantadas por inspectores de esa dependencia los días 5, 6, 7 y 8 de este mes, las cuales proporcionó la delegación de Profepa en Nuevo León.

En la primera consta que, al haber sido capturado y liberado previamente a su desplazamiento en una colonia de San Pedro Garza García, el oso era reincidente en el acercamiento a la población, lo que ponía en riesgo a esta y al ejemplar.

Se solicitó entonces al personal médico de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) que realizara al día siguiente un análisis clínico de sus condiciones físicas y de salud, para determinar si contaba con las condiciones necesarias para reintegrarlo al medio silvestre, de manera que quedó bajo su resguardo y responsabilidad.

Un equipo de expertos de dicha facultad, encabezados por un médico veterinario zootecnista con maestría en Ciencia Animal, practicó pruebas químicas y una endoscopía al plantígrado. Asimismo, especialistas en osos deliberaron “respecto de trasladar al oso 34 y se llegó a la conclusión de que el ejemplar se castraría”.

En el acta del 6 de agosto se incluyó el nombre de tres expertos y se señaló que el ejemplar continuó bajo resguardo y depósito temporal de personal especializado.

Al solicitarse el 7 de agosto la entrega del mamífero para iniciar su traslado al sitio de liberación, el médico que participó en la diligencia manifestó que “si bien el ejemplar se encuentra estable, el protocolo de recuperación indica que por lo menos deberían pasar 72 horas de reposo”, por lo que se deslindó de cualquier responsabilidad.

Actualmente, el oso se encuentra bajo custodia de la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (Uma) Rancho de los Encinos, en Chihuahua.

Actualmente, el ejemplar se encuentra bajo custodia de la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre Rancho de los Encinos, en Chihuahua

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