Ciudad de México

Alrededor del mundo son recurrentes los casos de deportistas que sufren traumatismo craneoencefálico (TCE) que puede dejarles secuelas o incluso arrebatarles la vida.
El TCE puede producir conmoción cerebral, que es una lesión leve o severa que altera o interrumpe la función del cerebro. Comúnmente es producida por un golpe en la cabeza, a consecuencia de una caída, accidentes o la práctica de deportes de contacto, como futbol americano, soccer, basquetbol y boxeo, entre otros.
Un trabajo que da luz en torno a esa problemática se gestó en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), bajo el liderazgo del doctor Mario Ortiz Ramírez. Se trata del estudio Valores basales de SCAT en jugadores de futbol mexicanos, que tuvo el propósito de conocer la prevalencia de conmociones cerebrales en la práctica de futbol soccer, utilizando la herramienta de evaluación de conmoción en el deporte (SCAT, por sus siglas en inglés).
Por su contribución a esta área del conocimiento, el estudio se publicó a principios del año pasado en el International journal of sports and exercise medicine, en tanto que obtuvo el tercer lugar en la categoría abierta en el área de actividad física y salud del Certamen Nacional de Investigación en Cultura Física 2013, que otorga el Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte (Sinade) y la Comisión Nacional del Deporte (Conade), obteniendo su publicación en la Revista mexicana de investigación en cultura física y deporte.
El estudio

Con el propósito de determinar las puntuaciones de referencia en deportistas mexicanos, se aplicó la prueba SCAT, ya que es una herramienta estándar para la evaluación y documentación de los síntomas y signos de una conmoción cerebral.
Al momento de realizarse el estudio, en México no existían reportes publicados sobre la frecuencia de conmoción cerebral causada en la práctica deportiva ni evaluaciones basales.
De acuerdo con el investigador de la UAEH, se incluyó a 407 estudiantes de la Universidad del Futbol y Ciencias del Deporte con una edad media de 16.3 años sobre la presencia de conmoción cerebral en los últimos 12 meses, con el propósito de ser evaluados con la SCAT.
Para el análisis, los atletas fueron divididos en dos grupos de acuerdo con las horas que destinan al entrenamiento: el primero con una práctica semanal de 12 horas y el segundo entre 13 y 24 horas.
Además fueron segmentados en dos grupos en función del total de meses que lo han practicado: de seis a 24 meses y otro de más de 24 meses. En tanto que hubo otra división por rango de edad, de 13 a 19 años y de 20 a 22; así como si experimentaron en el año anterior algún trauma que indicara que tuvieron una conmoción cerebral. Los antecedentes de esos eventos fueron corroborados con el historial clínico de los participantes.
Los resultados arrojaron que 22 de los 407 participantes (equivalente a 5.4 por ciento) habían sufrido un traumatismo en el área de la cabeza (cara, cuello, frente, sien o mandíbula). De ellos, ocho (36.4 por ciento) aseguraron que el traumatismo fue leve, 12 (54.5 por ciento) lo reportó como moderado y dos (9.1 por ciento) como grave.
De todos los participantes, 161 (37 por ciento) tenían uno o más de los síntomas descritos por la prueba SCAT, con un promedio de 1.0 de los síntomas por atleta. Los cinco síntomas más comunes fueron fatiga o falta de energía en 75 deportistas, somnolencia en 56, dificultad para concentrarse en 53, dificultad para recordar en 45 y dolor de cuello en 41 de los entrevistados.
Adicionalmente, de acuerdo con la SCAT, 32 de los 407 participantes (7.9 por ciento) tuvieron errores de orientación, 227 (55.8 por ciento) de memoria inmediata, 377 (92.6 por ciento) de concentración, 366 (89.9 por ciento) errores en pruebas de equilibro y 309 (75.9 por ciento) tuvieron errores de memoria retardada.
El promedio general de la SCAT fue de 86.6, en tanto que los participantes con un antecedente de conmoción cerebral tuvieron una puntuación significativamente menor (p < 0.05) en la puntuación total de SCAT, que aquellos que no la habían presentado.
Análisis

El estudio, realizado por el doctor Mario Ortiz y Gabriela Murguía Cánovas, presidenta del consejo universitario de la Universidad del Futbol y Ciencias del Deporte, muestra que los atletas que están en buen estado de salud presentan resultados variables o negativos al inicio del estudio de la SCAT, por lo que se sugiere aplicar la prueba a los deportistas con el propósito de contar con evaluaciones de referencia, cuyos valores pueden ser útiles en la interpretación de resultados en pruebas posteriores a una lesión.
Y es que este trabajo encontró una prevalencia de 5.4 por ciento de conmoción cerebral en el grupo de estudio en los últimos 12 meses, que fue ligeramente menor que el 8 por ciento de los futbolistas evaluados en competiciones de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), según el estudio A six year prospective study of the incidence and causes of head and neck injuries in international football.
El análisis realizado por los académicos de la UAEH y la Universidad del Futbol y Ciencias del Deporte mostró que el grupo de edad de 13 a 19 años obtuvo mejores resultados en la prueba de orientación y la prueba de recuerdo diferido, que el grupo de 20 a 22 años, lo cual contribuye a demostrar que las frecuencias de conmoción cerebral tienden a incrementar a lo largo del tiempo de practicar un deporte.
En ese sentido se propone más investigación sobre el tema, con el fin de explicar los factores que provocan la sintomatología y signos de la conmoción cerebral.

Una investigación gestada en la UAEH, bajo el liderazgo del doctor Mario Ortiz Ramírez, tuvo el propósito de conocer la prevalencia de conmociones cerebrales en la práctica de futbol soccer

Conmoción cerebral
La sistomatología y signos pueden presentarse inmediatamente después del accidente o en minutos, horas, días o semanas de haber ocurrido el traumatismo. La pérdida de la conciencia es poco frecuente y se presenta en menos de 10 por ciento de las lesiones por conmoción

Cambios ocasionados por conmoción cerebral

Cambios a nivel mental

Amnesia, confusión, desorientación, distracción fácil, somnolencia excesiva, falta de concentración y atención, ver luces intermitentes y lentitud para responder preguntas o seguir instrucciones

 

Signos a nivel físico

Pérdida de equilibrio, visión borrosa, disminución del rendimiento o capacidad de juego, mareo, náuseas, vómito, falta de coordinación, tinnitus, convulsiones, dificultad para hablar, mirada perdida, ojos vidriosos y vértigo

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