Pachuca.- Reyes Palacios Ramírez, policía investigador desde hace más de 40 años, con brillante desempeño durante su actividad profesional, principalmente en Hidalgo, San Luis Potosí, Estado de México y en la capital del país, afirma que para obtener resultados positivos en su labor debe aplicarse la inteligencia en todas las modalidades de su trabajo.

Nació en el pueblo Tláhuac, entonces delegación del Distrito Federal, el 6 de enero de 1960.

A pesar de sus actividades se ha mantenido ligado a su familia. Es el más joven de seis hermanos, tres mujeres y tres varones, “con la gran satisfacción de que mi madre nos vive. Mi padre falleció hace nueve años. Mis dos hermanos fueron igualmente policías”.

Cursó la primaria en Tláhuac y en 1978, a los 18 años, ingresó a la Policía judicial federal.

Admite su otra vocación: “Quería ser médico. Esa carrera por años fue mi meta, pero no siempre los más caros anhelos se cumplen”.

Estaba en la vocacional seis Othón Mendizábal, en el tronco común médico biológicas, “pero eran tiempos de porros. Gobernación contaba con un grupo especial para investigar estudiantes. Se habían dedicado a reclutar líderes estudiantiles, ingresándolos a la (Policía) judicial federal”.

Fue de los convocados. Tras un curso de inducción que duró un año se togó como agente.

“Me adapté. Desde entonces entendí que los policías tienen que ver con perfiles diferentes. Ciudadanos comunes, pero con acciones anormales.

” En la Policía judicial federal estuvo hasta 1986. “La última plaza fue en Tula. No conocía Hidalgo. Me incorporé a la judicial en el 87. Lo que me interesaba era saber todo sobre el estado: extensión territorial, índices delincuenciales más altos, número de municipios, entre otros”.

Asumió funciones de comandante del tercer grupo, asentado en Pachuca. Lo acompañaban 24 elementos. “El procurador, una gran persona: Rubén Licona Rivera. No lo olvido. Como director fungía Rafael Herrera Cabañas; no siempre estuvimos en la misma frecuencia”.

Reconoce que en algunas misiones ha experimentado miedo, pero toma las debidas precauciones.

Uno de los casos que recuerda fue la detención de un narcotraficante. “Hombre rudo y que me llegó a ofrecer 4 millones de dólares que estaban en la cajuela de su auto si lo dejaba libre. No cedí. Nos llegó a amenazar. Tras ser encarcelado no volví a saber de él”.

En su actividad aclaró homicidios, violaciones “y me tocó un secuestro, de los primeros que hubo en Hidalgo. Fue en Huejutla. Capturamos a los presuntos. Algo casi igual en Tulancingo. Un comerciante fue la víctima, su hija y el yerno fueron detenidos. Presuntos culpables”.

Relata que en Pachuca y Ciudad Sahagún bajaron el auge del consumo de drogas. “Mi última adscripción en el estado fue Actopan; cuando tomó posesión como gobernador Jesús Murillo me fui a Gobernación federal como subdirector de la estación migratoria, asentada en Las Agujas, Iztapalapa. Un largo año.

“En ese lapso me hice cargo de las cuerdas para repatriar a 700 chinos. De aguas internacionales los llevamos a Tijuana y finalmente a Xiamen, China.

También estuvo en Alemania, Guatemala, Estados Unidos, entre otros países.

“Otro episodio fue la detención de un ciudadano alemán, Peter Schock, quien contaba con un pasaporte de la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Radicaba en Tamaulipas. En computación había un boom. Él hacía cheques de viajero. Existían varias peticiones de otras naciones para capturarlo: Estados Unidos, España, pero finalmente lo llevamos a Alemania; quedó en Berlín. Hablaba seis idiomas.

” Una acción igual de trascendente fue capturar a un hombre que robaba bancos en todo el país. Hubo un enfrentamiento.

Por invitación de un gran amigo, el comandante Miguel Naya Guerrero se fue a San Luis Potosí como director general de protección social y vialidad, de 1992 a 1997.

“Naya se jubiló hace cinco años. Baluarte, de la Policía federal de caminos, tuteló a muchos compañeros y a mí. Me mandaba a México, al Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional), a cursos de inteligencia y operativos contra delincuencia organizada. Surgió una inclinación. Hice un libro: Inteligencia operativa.

“Dejamos San Luis Potosí como la mejor entidad en seguridad. Aprendí a administrar personal y recursos materiales.

” Siguió adelante, ya que se incorporó a la Policía judicial del entonces Distrito Federal. Fue director de asuntos especiales.

“El procurador, gran señor, fue el tulancinguense Samuel del Villar. Me hice su amigo. En esos días fue mi compañero Damián Canales.

“El licenciado Del Villar me encargó el crimen de tres personas, entre ellas una bebé. Fue en una tienda de narcomenudeo, y el jefe era un comandante de la judicial federal. Los hechos ocurrieron en Navidad. El líder cayó por venta de plazas, y de ahí nos seguimos.

“Luego, siempre en busca de conocimientos, como Víctor Manuel Torres Moreno, que mucho sabía de combate y estrategia contra la delincuencia, me ubiqué en el Estado de México en calidad de director general de la Policía judicial.

“Contaba con mil 340 agentes para 125 municipios y 14 millones de habitantes. Funcionaban 91 corredores industriales. El gobernador era Arturo Montiel, político inteligente; Alfonso Navarrete Prida era el procurador. Cultivamos amistad. Pudimos disminuir en un 60 por ciento la incidencia delictiva.

“Un dato duro: antes la judicial detenía a 100 al mes; nosotros llegamos a 3 mil 200. Recuperamos, también cada mes, promedio, 400 autos robados.

“Llegué a trabajar con Enrique Peña Nieto. Estuve hasta 2006.

” Un exjefe general, Juan Marcos Báez, le habla para que se hiciera cargo de la seguridad de la empresa Bristol-Myers Squibb, farmacéutica líder en oncología.

“Entre 1999 y 2000 les robaron tres tráileres con medicamentos. Hay filiales en Colombia, Venezuela, Panamá, Argentina, Perú y Brasil; en la Ciudad de México está la sede.

Acepta que no dudó y en 2007 ingresó: “Llevo 12 años y el próximo febrero cumpliré 13. Mi responsabilidad es la gerencia de seguridad corporativa. Y fácil entender el tamaño, la importancia de la firma, solo en la Ciudad de México trabajan 150 personas dedicadas a seguridad.

“Se implementan nuevas estrategias y protocolos a través de manuales de crecimiento. Me dedico siete días y 24 horas.

“Soy estratega para Latinoamérica y Puerto Rico. Las investigaciones son de alto nivel en robos grandes, falsificaciones o contrabando de nuestros productos. Me ha servido mucho porque ya tengo conocimientos en auditoría y administración.

“Hace dos años terminé la maestría en juicios orales. En paralelo, he dado cursos, impartido conferencias sobre seguridad. Entre estos, una participación en el Tribunal Superior de Justicia federal, a magistrados y jueces. Ahora el objetivo es estudiar psicología.

” No suprime el énfasis en formular planes de operaciones. “Imagine que me encargan estar en un estadio de futbol. Debo conocer aforo, entradas y salidas, composición de porras; o también estar técnicamente adecuados para incendios o desastres naturales”.

Precisa condiciones para la formación de un buen jefe policiaco: “Haber pasado por todas las áreas de una carrera y crecer en mandos: jefe de unidad, de grupo, comandante, comandante en jefe, subdirector y director”.

Señala que los hacinamientos son causa principal de delitos. Cita textual: “Somos violentos, lo traemos en los genes y eso se deriva en lesiones, o algo peor, en riñas. El secreto está en tener dominio de uno mismo; no caer en provocaciones”.

Proporciona los que llama tips para el buen conducir: “Los situamos en colores: blanco, distraído; amarillo, estado de alerta de tu entorno; naranja, descubriste que alguien hace daño; rojo, estado de shock emocional, y negro, no respondes”.

En el final de la charla, Reyes Palacios manifiesta: “He forjado mi vida en circunstancias. A veces, en la soledad que a todos nos llega a cubrir, solo me acepto una disculpa: no ser médico, pero abracé una actividad de la que me siento orgulloso, porque también puedo ser la voz de calma en situaciones conflictivas. He dado resultados y nunca me arredré ante situaciones delictivas que parecían indescifrables.

“Camino sin rencores. Conciencia tranquila, sin dejar de pensar hacia adelante. Nadie puede saber qué depara el futuro; me preparo para todo y me gusta. ”

Reyes Palacios Ramírez es policía investigador desde hace más de 40 años

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