Desde que asumió el cargo, el gobernador Omar Fayad colocó como prioridad de su administración la lucha contra la corrupción y contra la mala administración de los recursos públicos. Advirtió que iría contra quienes aprovechan su cargo público para medrar y buscar beneficios personales. Hoy en este diario le presentamos una denuncia de trabajadores de la Secretaría de Movilidad y Transporte (Semot), que pone en duda la pulcritud con la que debe llevarse la conducción de un área medular para la administración pública estatal. Resulta que según trabajadores de la Semot, en esa dependencia hay casos de aviadores (personas que cobran pero no laboran), pero también existen evidencias que apuntan hacia emplacamientos irregulares o de que se han solapado acciones de acoso laboral, que deben ser aclaradas, primero, por el órgano de control interno de la Semot, pero también por parte de la Secretaría de Contraloría, institución que ya sabe lo que ocurre pero que hasta el momento no ha actuado, o al menos no con la contundencia que requiere el asunto. La administración Fayad debe seguir abanderando la lucha contra la corrupción, sobre todo en momentos de crisis como el actual, donde se vive un desencanto generalizado de la política y de quienes se dedican a ella. Mantener aviadores en la nómina o prohijar trámites irregulares, que comprometen el orden del transporte público no abona a la construcción de un gobierno eficaz que abandera la lucha contra la corrupción. El gobierno estatal debe actuar con prontitud, antes de que la Semot manche todo su trabajo. De filón. En la elección del fiscal anticorrupción, la papa caliente quedó del lado del Congreso local. El jefe del Ejecutivo estatal se lavó las manos al argumentar que la terna que eligió para definir al nuevo fiscal anticorrupción es la que previamente seleccionaron los diputados locales. Así las cosas, el Congreso ahora deberá argumentar y dar la cara por el nombramiento del nuevo fiscal anticorrupción.

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