Soy una persona sumamente disciplinada desde que tengo uso de razón. A los ocho años fui una niña que siempre quiso hacer deporte, practicar danza clásica, esa fue mi mayor pasión, no tuve la oportunidad de hacerlo,
por las razones
que hayan sido”

Pachuca.-

¿Quién es Isabel Aguilar?

“Soy una persona sumamente disciplinada desde que tengo uso de razón. A los ocho años fui una niña que siempre quiso hacer deporte, practicar danza clásica, esa fue mi mayor pasión, no tuve la oportunidad de hacerlo, por las razones que hayan sido. Yo me juré que un día iba a trabajar por los niños, para que ellos pudieran tener la posibilidad de iniciarse en algún deporte y soñar con pararse en un escenario mundial.”

¿Cuál fue el primer contacto
con el deporte?

“Hasta que ingresé a la Preparatoria número uno es cuando tuve la oportunidad de iniciarme en un deporte y fue precisamente con gimnasia olímpica, con el profesor Efraín. No podría mínimamente expresar todo lo que significó el poder tomar estas clases, el que la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) me diera esa la posibilidad.”

Con seis posgrados y un buen trabajo, ¿te sentiste realizada?

“He realizado una cantidad impresionante de estudios, a veces me cuestiono para qué hice tanto. Seis posgrados, trabajé en una consultoría de transporte en la Ciudad de México, en el área de modelación matemática como asesora interna y externa, sí, me dio grandes satisfacciones, pero siempre había algo que me decía que eso no era lo que yo realmente quería hacer en la vida y en algún momento tomé la decisión de dejar todo eso.
“Tenía que estudiar o trabajar en algo que tuviera que ver con actividad física y el deporte, porque realmente nunca dejé de practicarlo. Vine a México a estudiar la maestría en ciencias del deporte, y de ahí en adelante tuve muchas capacitaciones y certificaciones que he realizado, porque necesitaba entender qué había pasado conmigo, qué debería trabajar conmigo, y también porque el objetivo era plasmar lo que hice en un libro que escribo actualmente, con la finalidad de que le sirva a otras personas.
“Creo que uno como deportista no está solo para pararse y ganar medallas, sino para cumplir una labor social.”

Viviste en Colombia unos años,
¿qué te dejó esa experiencia?

“Me fui por cuestiones de trabajo con mi familia, con un proyecto de vida, con muchas expectativas. Representé a ese país en competencias de pole sport, lo hice con categorías de personas convencionales porque no existía el parapole, califiqué en 2015 al Mundial, y ahora estoy por representar a México en ese escenario y voy con expectativa de podio.”

Pasaste por un problema complicado de salud, ¿cómo lo superaste?

“Dos años después de regresar de Colombia presenté una lesión muy severa después de una cesárea, salí sin caminar. El diagnóstico fue mielitis transversa severa a la altura de la médula, salí con problemas de control de esfínteres, tuve que usar pañal, no podía estructurar frases, no podía sumar, problemas de conjugación de verbos, problemas para leer, fue una etapa demasiado compleja para mí.
“Por decisión propia entendí que lo más importante era entrar al proceso de rehabilitación de salud mental. Siete años estuve en un proceso de psicoanálisis, tuve una etapa muy fuerte de rehabilitación donde pedí que me atendiera un grupo multidisciplinario y les exigí que trabajaran por mí, porque me decían que me diera por bien servida si quedaba en silla de ruedas o con un bastón. Entendí que los pacientes que pasamos por ese tipo de situación tan compleja debemos tener la suficiente fortaleza y pararnos enfrente de aquellos que dicen saber cómo rehabilitar a una persona. Finalmente entendieron que debían ser un grupo interdisciplinario para trabajar por mí y fue increíble lo que conseguí.
“Dos años después de rehabilitarme corrí mi primera competencia atlética de calle. ¿Cómo es posible que haya pasado eso? Cuando el médico se dio cuenta de ello, comenzaron a respetarme.”

¿Cómo fue tu paso por el atletismo?

“Comencé con carreras cortas de calle, tres kilómetros, cinco, 10, 15; muchos medios maratones, y el día que le dije a mi entrenador, un colombiano que trabajaba con atletas elite en Europa, que quería correr un maratón, se quedó mudo. Finalmente lo hice en tres horas 40 minutos, un tiempo que realmente es malo, pero para una persona con los problemas de salud que yo tengo, era una hazaña terminarlo.
“Después vinieron muchos otros maratones. Tuve la oportunidad de que mi familia, quien era mi esposo en ese momento, me apoyara. Corrí en Estados Unidos, Canadá, México, Centroamérica, Sudamérica, en África… y estuve en mi primera competencia de ultradistancia, los 100 kilómetros del Sahara en 2007.
“Varios años seguí corriendo, me encantó el tema del ultrafondismo, carreras de montaña, que es extremadamente difícil, y participé en carreras de 250 kilómetros.”

Del atletismo al pole sport,
¿por qué el cambio?

“Tuve una lesión en el tobillo, un esguince que se complicó y la recomendación médica fue que me cambiara de deporte y empecé a practicar pole sport en 2014, con la modalidad de pole dance, este es un deporte de arte y precisión, el problema aquí es que tengo que ser muy fuerte, muy flexible, con mucha coordinación, y ahí comienza a llamar la atención si mi enfermedad es un proceso que me genera problemas de pérdida de fuerza y coordinación, ¿cómo es posible que haya podido practicar un deporte que es extremadamente bello, pero absurdamente exigente?”

¿Está el pole sport estigmatizado
por la sociedad?

“A las mujeres que entrenamos pole sport muchas personas inmediatamente tienden a asociarnos con antros, con table dance, puedo entenderlo, es parte de la cultura, pero cómo es posible que en una sociedad con cierto tipo de matices, una mujer haya trabajado de esta manera para posicionar a México en esta disciplina. México es hoy una potencia mundial en este deporte.”

¿Es el pole sport una alternativa para ayudar a la autoestima de las mujeres?

“Ofrecer la oportunidad de practicar un deporte como este a las mujeres es importante, porque mejora el aspecto físico, mejora el porcentaje de grasa, el tono muscular, pero ayuda en otro tipo de cuestiones intangibles, que me parecen más importantes.
“Particularmente el pole sport, de acuerdo con investigaciones que he realizado, ayuda a las mujeres a recuperar su autoestima, su autoconfianza, a aceptar su aspecto corporal, a verse al espejo sin pena.
“Necesitamos tener mujeres seguras, mujeres que, si como yo, se divorcian y pasan por problemas fuertes, no se detengan. Mi consejo es que se practique deporte, pero para sanar emociones, para ser una mejor persona, para desarrollar estilos de vida saludable, para aprender a quererse.”

¿Podría el deporte ser una herramienta para empoderar
a las mujeres?

“Me interesa el tema de actividad física y deporte como estrategia para el empoderamiento femenino. Pienso mucho en las mujeres, pienso que ellas necesitan tal vez otro tipo de espacios, otro tipo de alternativas, donde se reencuentren consigo mismas, aprendan a valorarse, a quererse y encontrar esa fortaleza interna que les haga ver que la vida es bonita, no importan las circunstancias y que de nadie más depende el poder reconstruir su vida, y el deporte reconstruye vidas.”

Ofrecer la oportunidad de practicar un deporte como este a las mujeres es importante, porque mejora el aspecto físico, mejora el porcentaje de grasa, el tono muscular, pero ayuda en otro tipo de cuestiones intangibles, que me parecen más importantes”

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