Ayer el secretario de Gobierno Simón Vargas Aguilar, acompañado del apoderado legal de Radio y Televisión de Hidalgo, informó que el juez de control adscrito al primer circuito judicial de Pachuca dictó sentencia condenatoria a Islas Olvera. El exfuncionario fue condenado a dos años, seis meses de prisión y deberá pagar 77 millones de pesos en reparación del daño. Aquí lo relevante es que Islas cumplirá su condena en libertad. Este punto de la sentencia es donde el ciudadano promedio percibe que la pena no es equivalente al daño que provocó al erario público y a su responsabilidad como funcionario. Recordemos que Islas Olvera ahora es culpable por el delito de negociaciones indebidas por un monto de 77 millones 919 mil pesos. En otras palabras, deberá pagar el monto equivalente al que negoció indebidamente. ¿Cómo es la prisión en libertad? En la práctica, Islas Olvera deberá informar durante ese tiempo dónde está, qué está haciendo y dónde está laborando, según el abogado Arozqueta. “Es un delincuente que necesita estar vigilado por la sociedad a través de los sistemas correspondientes establecidos por la ley para que no pueda seguir delinquiendo”, precisó. Esa es la esencia del Nuevo Sistema de Justicia Penal: evitar las penas corporales hasta en tanto sean delitos graves. Además, Islas Olvera no podrá trabajar en el servicio público al menos durante tres años y deberá pagar la cantidad que negoció indebidamente. ¿Es suficiente la pena? ¿No es un delito grave lo que hizo Islas Olvera? Seguramente aquí muchos discreparán, pero así lo considera el Nuevo Sistema de Justicia Penal. De filón. El exgobernador Francisco Olvera regresó a la arena pública al ser nombrado ayer delegado con funciones de presidente del PRI en la Ciudad de México. El reto que tiene enfrente Olvera no parece un premio: tiene la plaza más difícil para el tricolor. Todos sabemos que en la capital del país el PRI es un partido que ni pinta desde que los capitalinos tienen la posibilidad de votar para elegir a su jefe de Gobierno.

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