Todos los mexicanos hemos escuchado a FRENAAA por aquí, FRENAAA por allá ¿pero qué diablos es FRENAAA? Concretamente estalló en las redes sociales el 19 de septiembre, luego que el Frente Nacional Anti-AMLO (FRENAAA) realizara una marcha hacia el Zócalo de Ciudad de México para exigir la renuncia del presidente Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, policías capitalinos les impidieron el paso y los integrantes de esa organización decidieron hacer un plantón en la calle Juárez, a un lado de la Alameda Central.

Según su sitio web, se trata de un movimiento totalmente ciudadano y pacífico que desea quitar del poder al presidente Andrés Manuel López Obrador. Para llevar a cabo su plan FRENAAA tiene contempladas tres etapas: Primero, usar herramientas jurídicas, mediáticas y de presión social; en la segunda etapa, formar a un candidato para nuevas elecciones “que sea arropado por todos los partidos de oposición como deseo único del pueblo de México”; la última etapa consiste en ser el órgano supremo de vigilancia, conducción del destino para un “México nuevo”, vil propuesta de contenido fascista.

¿Quiénes son los dirigentes de FRENAAA? no lo han revelado por completo, según en su página cada día se irán destapando poco a poco. Lo que sí se sabe, refiere FRENAAA, es que no hay políticos, ni partidos ni organizaciones extranjeras, solo ciudadanos. Aunque se conocen algunos nombres que integran las filas de esta organización: Gilberto Lozano, Pedro Ferriz, Rafael Loret de Mola y Juan Bosco Abascal. El principal líder de FRENAAA es Gilberto Lozano, un ingeniero mexicano. Fue director de FEMSA y también presidente del club de fútbol Rayados de Monterrey –estado de la República del cual han emanado personajes con grandes capitales económicos que están al servicio de la derecha mexicana y contra todo lo que sea de ideología izquierdista–. Lozano trabajó tres meses en la Secretaría de Gobernación, durante el sexenio de Vicente Fox. En 2009 fundó el Congreso Nacional Ciudadano. Se asume como transformador social y es autor del libro Moisés vuelve a la montaña. Según el sitio web, nadie los financia. Cada integrante es voluntario y hacen uso de las redes sociales. Sin embargo, en una revisión para saber quién es el dueño del dominio web, se detectó que es anónimo.

Ese grupo me recuerda a los “camisas doradas” –grupo fascista de ultra derecha que se oponía a las disposiciones comunistas durante el sexenio de Lázaro Cárdenas– cómo olvidar aquel 20 de noviembre de 1935 cuando el zócalo olía a estiércol de caballo y aceite de motor.

Una multitud expectante, decenas de personas con rostros inexpresivos y las manos en las bolsas observaban cómo un automóvil embestía a toda velocidad a un caballo y su jinete.

La cámara del Chato Montes de Oca capturó el momento. Una imagen impresionante, llena de movimiento y violencia simbólica. El caballo parece sentado, en una posición vertical levantando las patas delanteras al cielo, algo absolutamente inusual para su equino comportamiento. Si no fuera por las marcas violentas de los neumáticos que trazan rutas diagonales en la fotografía, el coche parecería estacionado. El jinete, acuclillado, intenta levantarse del suelo mientras mira atónito al caballo.

La fotografía retrata el enfrentamiento entre fascistas y comunistas en el Zócalo de la Ciudad de México en aquella conmemoración de la Revolución mexicana. Y la imagen cuenta mucho más de lo que parece evidente. El automóvil detenido, el caballo en posición anómala, el hombre que intenta pararse, la multitud que observa impasible. Todo parece un juego de simbolismos, como lo retrató, con fuerza literaria, el historiador Ricardo Pérez-Monfort: “Al anochecer de aquel 20 de noviembre de 1935, en el cuarto oscuro del Chato, la imagen de aquel potro patas al aire con el automóvil pasando y el jinete en tierra fue apareciendo poco a poco en la charola. Ahí estaban la modernidad y la tradición chocando una con la otra.

” Habían pasado 25 años del inicio de la Revolución y en pleno principio del cardenismo, el periodo de institucionalización de la Revolución mexicana, el Zócalo de la Ciudad de México vivía un enfrentamiento entre nacionalistas radicales y comunistas que dejaría un saldo de decenas de heridos y, por lo menos, tres muertos. Las organizaciones comunistas que se presentaron ese día querían impedir la manifestación del grupo fascista mexicano conocido como los Camisas Doradas que habían anunciado para ese día una gran parada militar y los comunistas, dirigidos por David Alfaro Siqueiros, habían declarado que lo impedirían a toda costa por considerarlos fascistas.

La confrontación entre la izquierda y la derecha no es nueva en México, por el contrario es una disputa añeja entre quienes nada tienen y los que tienen de más. Las ideas están expuestas y será evidente que solo la razón y la buena vecindad podrán apaciguar los ánimos que se encuentran en constante efervescencia y que demuestran a más de 85 años un México que sigue enfrentándose buscando condiciones propicias para vivir y ser feliz en este país.

¿Tú lo crees?… Yo también, lo estamos viviendo.

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