El litigante es contundente: la autonomía en la UAEH está perfectamente bien expresada en el artículo tercero constitucional fracción siete

Pachuca.- El abogado Jaime Flores Zúñiga es contundente: la autonomía en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) está perfectamente bien expresada en el artículo tercero constitucional fracción siete, y prueba de ello es que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) confirmó el amparo otorgado por un juzgado de distrito a la máxima casa de estudios de la entidad contra la reforma del Congreso local, la cual buscaba modificar la Ley Orgánica, imponiéndole un órgano interno de control.

En la charla esgrime sólidos argumentos aquel que fungiera como catedrático, y antes, en calidad de alumno, fuera segundo presidente de la ya desaparecida Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo (FEUH), y más adelante, se desempeñara como presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJEH).

Jaime Flores destaca: “De esos, mis tiempos, a estos días, bien puedo expresar: la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo ha cambiado en 180 grados. Se ha potencializado en todos los aspectos; no únicamente de alumnos, sino de obra y avance académico. Y responsables de esto, que enorgullece, son las autoridades que no bajan los brazos y mantienen el compromiso de permanente superación”.

También habla de lo construido en sus 81 años de vida; nació el 23 de mayo de 1937.

Cómodamente sentado, en cercano restaurante a Libre por convicción Independiente de Hidalgo; pelo blanco, aún abundante; alto y fácil de aportar sonrisas.

Nació en San Felipe Orizatlán, y explica: “Orizatlán en sí significa tierra de arroz”. Ahí permaneció su familia hasta que se mudó a Huixlingo, la comunidad más grande del municipio. Flores Zúñiga contaba con seis años y en su nueva residencia cursó primer año de primaria.

Luego, emigró a Tamazunchale, bajo el cuidado de unas tías, y concluyó la primaria en la escuela Francisco González Bocanegra; tenía 12 años.

Jaime Flores Zúñiga

En Pachuca, su destino

“Entonces, alguien se acordó que en Pachuca estaba Domingo Franco Sánchez, mi padrino de bautizo, y llegué con él.

“Vivía en la calle de Morelos, arriba de donde se encuentra el Lazo Mercantil. Conocí a la señora Dolores Assad, hermana del padre de Alberto Assad, quien fuera dirigente del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) en el estado.”

Flores Zúñiga apunta que tiene un hermano: se llama Óscar Flores Rivera, es agente del Ministerio Público; se frecuentan.

“Mi padre quedó viudo y volvió a casarse.”

A don Domingo Franco le pregunté en qué plantel se inscribiría porque quería seguir estudiando. Había tres opciones: Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA), Politécnico o la normal.

“Me especificó: no aguantarías las novatadas en el ICLA; igual en el Poli, y en la normal sí, te van a rapar, pero será más leve.”

Y reconoce: “Era joven, tranquilo, pero no dejado”.

En la normal conoció al subdirector Javier Hernández Lara, a quien llegó a estimar mucho.

“Se estilaba, como novatada, que uno se le declarara a una compañera: ella ya adoctrinada y si no daba el sí, nos daban pamba. Conmigo ocurrió tres veces… ¡ah!, de todas formas, la joven nunca me correspondió. Pero al año, ya en segundo, rapé como a 15. Aprendí.”

Un tanto exagerados

“A los huastecos nos achacan ser muy amplios en el vocabulario, exageraditos. Como aquel que dijo: ‘Oye, vi una víbora de tres metros’, y le preguntan: ‘¿De largo?’, y responde, muy orondo: ‘No, hombre, de ancho’”.

Estudió a la vez la secundaria y la normal. Ingresó en 1952 y egresó en 1958.

“Siempre aspiré a ser abogado. Tenía un amigo en Tamazunchale que estudiaba derecho y tenía muchas simpatías entre las jóvenes; y me dije, para abogado irás, Jaime.”

Sonríe y apunta: “Ya sabe, los huastecos exageramos”.

En 1959, el primero de marzo empezó a fungir como docente. “Me ubicaron en Pachuca, pero en turno matutino. Había necesidades económicas y en las mañanas trabajaba en Hacienda, en donde estuve tres años. Finalmente, en permuta, me fui a Real del Monte, a la escuela Himno Nacional; era por las tardes.”

En la normal fue parte de la directiva de la sociedad de alumnos: “el presidente era Horacio Espinosa Paz; yo, secretario general, y mi excelente camarada, Hernán Mercado, tesorero”.

Pasados dos años encontró al profesor Hernández Lara, quien le expresó que no se olvidaba de él y pronto tendría noticias.

“Y recibí un correograma para que me incorporara a la coordinación del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio; la oficina se encontraba sobre la calle de Allende.

Entonces faltaban maestros y habilitaban a quienes solo acreditaban primaria y, en algunos casos, secundaria. Fue la normal más grande de América Latina.

“El profesor Hernández me dijo que me pagaría lo que ganaba en el Real y que me fuera a colaborar con él. Acepté, desde luego. Dejé Hacienda y me inscribí en la prepa, en el ICLA. En mis estudios nunca me reprobaron.”

Como docente dio clases de español en secundaria.

FEUH, una inquietud

“Hicimos un grupo con Beto Chávez, Polo Guaso y yo. Surgían inquietudes por la FEUH.”
Relata que por esos días hubo una huelga de médicos. “Detuvieron a Alfredo Ortega, doctor. En protesta, nos fuimos a tomar clases a las Casas Coloradas”.

En el cuarto año estudiando derecho se terminó el periodo de Adalberto Chávez Bustos al frente de la FEUH.

“Manifesté mi aspiración de ser el sucesor. Lo platiqué con Beto y empecé a visitar escuelas, y platiqué con directivos, y hubo congreso en Huasca de Ocampo. El opositor era Héctor Zárate Durón, excelente persona, quien finalmente se nos unió.

“Fui así segundo presidente de la FEUH, y debo decirlo: éramos gente sana. Nuestra ambición no era ser factor decisivo, sino incentivar los logros académicos.”

Discurso de riesgo

Y hubo otro incidente: el gobernador era Carlos Ramírez Guerrero y su secretario particular Rafael Arriaga Paz.

Toma la voz Flores Zúñiga: “Un grupo de jóvenes pintarrajearon la estatua de Benito Juárez. Ramírez Guerrero era masón; y hombre equilibrado. Lo presionaban. Me mandó decir, con Arriaga Paz, que un representante de la FEUH hablara el 30 de julio de 1968 en un acto en memoria de don Miguel Hidalgo. Iba a acudir como en acto de desagravio por lo ocurrido con la pinta, pero, un día antes, se dio el bazucazo a la Preparatoria uno, en el centro de la Ciudad de México.

“Se despertó un sentimiento de coraje juvenil; y en mi alocución, el 30 dije: ‘Desde esta tribuna libre del estado de Hidalgo, yo acuso al Ejército mexicano de haber realizado este acto contra la Escuela Nacional Preparatoria. Las Fuerzas Armadas deben ser salvaguarda de instituciones.

“Al concluir, quedé solo en el atril. Hubo silencio sepulcral. Bajé pensando en las consecuencias. Iba por la farmacia Cruz Blanca y me alcanzó un reportero, de quien nunca supe su nombre, que me espetó: ‘No sabes en la que te has metido’. Nunca sufrí consecuencias de ninguna autoridad.

“Me faltaban meses para terminar; estaba en quinto año. Alguien me dijo: ‘¿Por qué no te respaldas en el derecho de pasantía y sigues en la FEUH?’ No acepté. En la carrera tuve promedio de 9.4; me ganó Leonardo Ramírez con 9.6. Mi tesis fue: Análisis de la Ley Orgánica Municipal.”

En 1969 se lanza la candidatura de Manuel Sánchez Vite por la gubernatura. “Era aún dirigente de la FEUH y me invitan a la campaña de proselitismo. Al aspirante le interesaban los líderes juveniles. Se lleva a Bonfilio Salazar como secretario particular, quien me ofreció la subdirección de la normal, y acepté; así, en un tris. Estuve alrededor de dos años.

“Y don Manuel me preguntó: ‘¿Ya se tituló?’ Fue cuando preparé mi tesis, que dirigió Agustín Zerón Flores. En mi examen, recuerdo a Domingo Franco y Arriaga Paz.

“De entonces, en especial, me marcó el abogado Almaquio Cuellar: duro, implacable en la aplicación del derecho. Ya para terminar me cuestionó: ‘¿Me podrás decir cómo se llaman quienes la hacen de mensajeros en comunidades?’. Cité nombres disímbolos. La verdad desconocía. Movió la cabeza, me puso nueve de calificación, a la vez que me ilustró: ‘Se les llama topiles; en náhuatl.’”

Entonces se dedicó a la abogacía. Tuvo un despacho por la plaza Independencia. “Litigué. Era lo mío”; pero entró en la política.

Diputación por Huejutla

“Ya terminaba Sánchez Vite. Fui diputado local de la 47 Legislatura por Huejutla; prácticamente, el primer representante popular emergido de la FEUH. Fungí de 1972 a 1975; cerré el último día de marzo.

“El doctor Otoniel Miranda era el nuevo gobernador a partir del primero de abril. Duró 29 días. Hubo tres aspirantes a sucederlo: Raúl Lozano Ramírez, Estela Rojas y Óscar Bravo; ganó el primero. Estelita pudo ser la primera gobernadora en el país.

“El primero de mayo de ese no olvidado 1975, me exilian. En cercano pasado, Luis Echeverría y Sánchez Vite signaron acuerdo para lo que fue el Centro Regional de Educación Normal. Lo dirigí cuatro años, hasta que llegaron enviados de la SEP (Secretaría de Educación Pública) y me anunciaron: ‘Lo venimos a relevar’; cuestioné: ‘¿Me regreso a capacitación?’; contestaron: ‘No, señor, se va usted a Puebla’; rebatí: ‘No me voy’. Al final me enviaron al DF (Distrito Federal, ahora Ciudad de México). Año y medio viajando diariamente: asesor jurídico de normales particulares.”

Y alude a la universidad

“En 1972 ingresé como docente. Estuve 29 años, tanto en derecho como en el Instituto de Ciencias Contables Administrativas. Finalmente, tras mi exilio al DF, volví, con muchos trabajos, a mi base: Instituto de Mejoramiento Profesional.

“Tuve frecuentes reuniones con Chávez Bustos y Aurelio Marín. Eran diputados y me presentaron a Jorge Rojo Lugo. Me ayudaron para ser asesor jurídico en el Congreso. El coordinador era el médico Samuel Berganza de la Torre.

“Posteriormente, con Rojo Lugo, me nombraron delegado de la Procuraduría de la Defensa del Consumidor.”

Jaime Flores Zúñiga

Campaña en Apan

Y aparece el arquitecto Guillermo Rossell. Se pregunta a Jaime Flores quién lo presentó con él: “Yo era secretario de organización de la CNOP (Confederación Nacional de Organizaciones Populares); Alerto Aranda del Villar, el líder.

“Hubo un acto de campaña a favor de Rossell en Apan, al que no pudo asistir Aranda y fui yo. Encontré a Orlando Arvizu Lara, también originario de Orizatlán, y le comenté que a lo mejor yo hablaba; él repuso: ‘Quizá yo también’.

“Yo estaba preparado para presentar una semblanza del arquitecto, y fui el orador en lo que llamé discurso empírico psicológico. Noté, cuando exponía, que el candidato; su esposa, la señora Emilia Abitia, y sus hijos, me seguían interesados. Al concluir, el arquitecto me llamó y me dijo: ‘Deme su discurso, lo felicito’, y me endilgó el sobrenombre de Psiquiatra.

“Cuando ya era gobernador, yo seguía en la CNOP y Orlando Arvizu me anunció que me designarían oficial mayor del PRI (Partido Revolucionario Institucional). Por ahí, yo había externado: ‘El gobernador va bien, pero con sus asegunes.’”

Y Rossell lo cita para anunciarle que iba a ser director general de Gobernación; y ordenó: “Dígale a Eduardo Valdespino que le dé posesión”. Fungió de 1981 a 1984.

Su carrera se solidificó al ser electo presidente del TSJEH, periodo 1984-1987. A la postre lo relevaría Rubén Licona Rivemar.

Su último encargo formal fue en 2002 como representante regional de la reforma agraria en Morelos y Guerrero.

Continuó litigando, hasta hoy; se siente satisfecho por los amigos que fue incorporando en una amplia lista.

“Con ellos de la mano, no hay porqué sentir soledades y malos recuerdos. Se avanza con la edad, sin resabios, no hay porqué tenerlos.”

Sustancial precisión

Y en colofón, distendido, hace breve apunte: “Insisto en la autonomía universitaria y refiero: es el principio establecido en la Carta Magna para otorgar una protección constitucional especial a la universidad pública, a fin de que pueda cumplir con la obligación constitucional y la responsabilidad social de proveer a los estudiantes universitarios de una educación superior de calidad”.

Y precisa cuatro vertientes de la autonomía universitaria: “ Libre determinación para elegir la forma de gobierno y de designación de las autoridades académicas; libre determinación para establecer los programas y planes de estudio, las líneas de investigación y las políticas culturales; libre determinación sobre el destino de las partidas presupuestales y de los ingresos autogenerados como resultado de los instrumentos, convenios y contratos celebrados con los diversos sectores productivos, gubernamentales y privados; libre determinación en el diseño del orden jurídico universitario, aprobando las normas legales de aplicación interna y observancia para toda la comunidad universitaria”.

Brevísimo el final con Jaime Flores Zúñiga, tras un semblante de profunda concentración: “Simplemente diría: la ley es clara y la autonomía es intocable”.

Siempre aspiré a ser abogado. Tenía un amigo en Tamazunchale que estudiaba derecho y tenía muchas simpatías entre las jóvenes; y me dije, para abogado irás, Jaime

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