En esa mañana de domingo en la segunda mitad del siglo XX, con aire frío que calaba en los huesos, a pesar de estar acurrucados en el regazo de la abuela, se les congelaban hasta las ideas, por el casquete corto que alardeaba la recua de pelones. Después del medio día terminaba la audición-concierto de las espléndidas interpretaciones de los filarmónicos de la insuperable Banda de Charros del gobierno del estado, ya acostumbradas con hermosas composiciones musicales francesas, italianas y mexicanas de Macedonio Alcalá, Abundio Martínez Juventino Rosas.
Todavía con el goce de la música, caminaron a la vieja calle de Morelos de cara al oriente, al mercado Primero de Mayo de las artes decorativas de 1939, anegado de aguas negras. Parados en la orilla de la banqueta, saliendo de la plaza y echando a andar unos pasos hacia el sur, la viejilla reconociendo su querencia o sitio de vida, pretendiendo dar zancadas largas hacia sus preferidos comederos recordó “en esta calle de las estaciones-Morelos en diciembre de 1878 circuló hacia los rumbos de las viejas huertas de San Francisco un destartalado carromato de tablas y tablones tirado por jumentos y mulas que nada más de verlos daban lástima por las costras cicatrices y mataduras que presumían por sus lomas escurriendo pus y sangra con docenas de moscas azuzándolos, la novedad en esos días fue para los perros que por docenas prácticamente enloquecían por el ruido de la fricción de ruedas metálicas que corrían sobre rieles colocados semanas antes con gruesos y largos clavos hincados al piso, circuló por primera vez por una de las tres calles del mineral de Pachuca la de las estaciones-Morelos hacia la antigua calle empedrada, empinada de Moctezuma desbordada de hoyos y tierra”, hoy Corregidora.
Diez años después del inicio de la circulación del orgullosamente llamado tranvía de jumentos y mulas, extendía sus recorridos no solo por esa calle sino también por una de las principales, la de Hidalgo, luego incursionó por el antiguo camino real a la Ciudad de México-Guerrero, por lo rumbos de las haciendas de la Unión, El Porvenir, Bartolomé de Medina y de La Luz, calles Xicoténcatl, Allende, Matamoros hasta la estación de ferrocarril Hidalgo, el Mexicano y Central por la añeja calzada conocida de avenida Juárez.
El tranvía apareció en la villa minera 70 años después de haber surgido en Inglaterra y 20 años más tarde de que la primera concesión en México iniciara operaciones el primero de enero de 1858 con un recorrido de la plaza Mayor Constitución a Tacubaya en la Ciudad de México, se trataba de un tranvía de “tracción a sangre” movido por mulas y jumentos, se fundaron varias compañías que explotaron y lucraron con las líneas y para 1896 se autorizó el cambio de tracción animal a eléctrica que se estrenó el 15 de enero de 1900, continuando el de jumentos y mulas en operación hasta los años 30 del siglo XX. No se introdujo el de tracción a vapor pero el eléctrico desarrollado en Alemania en 1879 se extendió como una reconocida mejora que llegó a esta villa minera en los primeros años del siglo XX, al extenderse el servicio de energía eléctrica al mineral de argento en el año 1887.
El cascabel al gato chirría al término de ésta “administración” estatal y municipal, a 48 horas de que se escabullan por el cambio de gobernador y alcalde, se debe hacer una reflexión, un balance de lo que dejan y se llevan en el desempeño de sus funciones. El “gobernador electo” con jiribilla, mirando a la Casa Rule, pidió ejercer los presupuestos con honradez. “son poquitos recursos no permitan que se los roben nadie, que ningún servidor público disponga de lo que es de la gente por que es poquito que nadie venga a mermar el presupuesto del municipio”, ¿el “robo” es tan evidente?
El 25 de agosto pasado, jueves por la mañana en la Casa Rule, y por la tarde en la victimada plaza Indecencia, en el marco de la entrega del informe y la salutación municipal se vio y escuchó una de las más airadas protestas de que se tenga memoria en contra del alcalde saliente, Eleazar García, repleta de mentadas de madre, chiflidos, gritos imputaciones y señalamientos de “Chelelo ladrón”, ratero, cínico, desvergonzado, enriquecido y mentiroso, salpicando a sus invitados, trajeados, aperjumados, encopetados, luciendo desafortunadas cirugías estéticas. Clara muestra del rechazo y señalamientos sobre el nefasto alcalde Eleazar quien se atrincheró tras cientos de gendarmes con patrullas, camionetas, vallas y toletes para entregar el informe a la pandilla de la asamblea cómplice del excesivo y grotesco incremento del impuesto predial, cacareó “un informe diferente”, un colofón diferente, una despedía diferente, ¿una huida?
Lo que representan el alcalde y el gobernador para esta villa de Pachuca fue totalmente rechazado en las urnas el 5 de junio 2016; al perder su partido las votaciones, aún “cuchareadas”. Aquí no se acepta complicidad con ordinarios personajes que mantienen a la entidad como una de las más atrasadas del país, con elevado desempleo, marginación, pobreza, simulación (como sede del Comité Belén do Pará escondiendo rostros y complicidades de violencia contra la mujer), rezago y corrupción, movidas por la impunidad y violencia institucional. Pregonan como éxito lo hecho con el “estratégico” “método del ensayo y error” como lo es el pésimo, ineficiente, caro y negocio particular tuzoburro, Ciudad del Conocimiento un capricho de rivalidad política, más provechosas notarias, destrozo del centro histórico con repugnantes pavimentos, insultantes parquímetros y destrucción a plazas históricas, concesión del velatorio grotescamente adosado al panteón, malogros en jardines y parques, sarcásticas fuentes y esculturas.

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