Inicialmente el álbum en el Reino Unido no logró la recepción esperada, el triunfo llegó en Broadway, para después llevarse a la pantalla grande, que lo llevó a trascender más allá de una generación.

Jesus Christ Superstar o Jesucristo Superestrella es una ópera rock conceptual con libreto de Tim Rice y música de Andrew Lloyd Webber. El disco original fue presentado en 1970, en el que participan Ian Gillan, en el papel de Jesús (Deep Purple); Murray Head, como Judas; Yvonne Elliman, como María Magdalena; Mike d’Abo, Rey Herodes (de Manfred Mann); Paul Raven, sacerdote; Victor Brox, Caifás, sumo sacerdote; Brian Keith, Anas; John Gustafson, Simón Zealote (Quatermass); Barry Dennen, Poncio Pilatos; Paul Davis, Pedro (de Gary Glitter).

Además, tuvo como acompañamiento una orquesta sinfónica de 56 elementos, dirigida principalmente por Alan Doggett, y seis músicos de rock, Bruce Rowland, Alan Spenner y Henry McCulloch (Grase Band); Neil Humbbard y Chris Merce (Juicy Lucy); Peter Robinson (Quatermass), así como un número importante de colaboraciones que venían de Lord Sutch, Mearsey Beats, Aynsley Dumbar, Retaliation, The Big Three, Gracious!, Plastic Penny, Spooky Tooth y Nucleus. Con su alineación original nunca fue representada y/o interpretada en directo. El audio cuenta con 23 tracks, que en el aspecto musical, van desde una obertura, que es una síntesis del disco, a las composiciones que se mueven entre riffs de guitarra y ritmos muy de las décadas de 1960 y 1970, así como orquestaciones luminosas y psicodélicas, con hard rock, muy bien logradas (álbum que debe estar incluido en la colección de un buen melómano).

En lo que refiere al texto, resalta las diferencias entre Jesús y Judas Iscariote, quien es retratado como una figura trágica descontenta con la dirección que tomó la doctrina de su maestro, lo cual deriva en un enfrentamiento político y personal entre los dos personajes, aspecto que no está reflejado en los evangelios. Durante el desarrollo de la trama, se presentan numerosas incongruencias deliberadas, como actitudes y sensibilidades contemporáneas, con un lenguaje similar en las letras de las canciones y alusiones irónicas a la vida moderna que en la mayoría de los casos no son fieles a la historia bíblica.

La trama tiene lugar durante la última semana de la vida de Jesús, que inició en Betania el jueves anterior a su entrada en Jerusalén, y finalizó con la crucifixión, sin que se incluya, intencionalmente, la resurrección. En 1971, el Ravenswood Rock Group efectuó en Nueva York una presentación sin la autorización respectiva, generándoles algunas demandas por los autores, originando el cierre de todos esos montajes. En junio de 1971, en Civic Arena de Pittsburgh, Pensilvania, fue celebrado el primer concierto oficial ante más de 13 mil asistentes, efectuando una gira por varias ciudades, dando lugar a que otros grupos la efectuaran. En octubre de 1971, fue escenificado en Broadway, en un musical diferente al original (alcanzando un número importante de funciones durante ocho años). En ese periodo, algunos grupos religiosos protestaron en la puerta del teatro, clamando que el espectáculo mostraba un retrato sacrílego de Jesús al manifestar únicamente una faceta humana.

En agosto de 1972, en el West End de Londres, con una producción modificada y más sencilla, se convirtió para ese momento en la historia de Londres, en el musical de mayor duración en cartelera. En 1973 fue efectuada la versión cinematográfica dirigida por Norman Jewison, logrando ser la octava cinta más taquillera del año, a pesar de las críticas de algunos sectores religiosos. La película fue rodada en Israel y en otras locaciones de Oriente Medio.

Derivado del éxito obtenido en todos los niveles, fue editado el soundtrack del que se desprenden los éxitos “No sé cómo amarlo” y la espectacular “Jesucristo superestrella”. En 1975, surgió la versión española, producida por Camilo Sesto, quien invirtió más de 12 millones de pesetas en la producción y que musicalmente es una gran obra.

Ese año, la obra debutó en la Ciudad de México, en el teatro Ferrocarrilero, producida y protagonizada por la cantante y actriz Julissa, quien realizó la adaptación de las letras junto al director musical Marcos Lezama; la interpretación corrió a cargo del grupo Zig Zag, siendo el primer musical que se representaba en nuestro idioma y en Latinoamérica, editando esa versión en vinyl.

En 1983, Julissa volvió a montarla, en el teatro Lírico de México. En 1984, fue lanzada una nueva propuesta escénica de esa obra, en los desparecidos Televiteatros, pero esa vez fue bajo la producción de Luis de Llano Macedo. En 2001, OCESA estrenó su propia adaptación.

El tiempo la ha hecho un clásico, por lo que se continúa realizando a nivel internacional con algunos cambios, básicamente tecnológicos. Con buenos resultados.

Es importante mencionar que El Vaticano, sin manifestarse públicamente, le dio el visto bueno, desde el momento en que el tema musical más importante fue aceptado como sintonía en diversos programas de radio de esa ciudad; también trascendió que fue un medio muy importante para que los jóvenes se acercaran a la Iglesia.

Desde el punto de vista de muchos es nostálgica, una encantadora manipulación al estilo de los hippies que la hace ciertamente irresistible, un ambiente de simplicidad e inocencia que la convierte en una obra impar, inconfundible e imprescindible.

Hasta la próxima. Recuerden, es solo rock and roll, pero nos gusta.

Jesucristo

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