Realmente no importa si tomas en cuenta mis palabras, no son sino un susurro, tu sordera un grito. Puedo hacerte sentir, pero no puedo hacerte pensar… De esa manera comienza el poema épico de una de las obras maestras del rock progresivo.

Jethro Tull, banda inglesa que inició en 1963 como The Blades, en 1967 cambió su nombre, impuesto por uno de sus manejadores aficionado a la historia, bautizándolos en honor a un inventor que diseñó la primera máquina agrícola del siglo XVIII, llamándolos Jethro Tull. Es uno de los grupos más longevos a lado de The Rolling Stones, con una extensa discografía de aproximadamente 26 long play’s oficiales y un número importante de conciertos, bootlegs y videos.

Respecto de su quinto álbum Thick as a brick, es decir, “grueso como un ladrillo”, fue el segundo de tres discos conceptuales. A manera de preámbulo, el primero (que es el cuarto) fue Aqualong (1971), que era una declaración audaz de las ideas anticlericales que pasan por la mente de un joven en algún momento de su existencia, haciéndolo reflexionar de manera austera sobre la fe y la religión por medio de una mezcla de melodías de folk y rock duro; el tercero (que es el sexto) Un juego a pasivo (1973), basado en la Biblia, con un lenguaje moderno, las palabras parecen importantes y profundas, pero su significado es una incógnita. Al parecer la historia trata sobre un hombre que acaba de morir y que analiza su vida en las puertas del cielo y se da cuenta que la subsistencia terrenal es preferente a la eternidad en el paraíso; la música se coloca en un plano superior, con una mezcla deslumbrante de viejo folk inglés y material clásico, modificado en procesos de rock.

El segundo, que es nuestro tema, lleva por título Grueso como un ladrillo de 1972 y es un álbum conceptual, consistente en una canción dividida en dos partes (originalmente por el formato del vinilo, que tiene una duración total de 43:40 minutos), algo así como una sinfonía preparada por una serie de movimientos sin solución de continuidad y con un tema musical dominante y redundante, en una composición que da unidad al conjunto. Siendo el primer álbum de Jethro Tull en llegar al primer puesto en la lista de Billboard de Estados Unidos. En este mezclan la música medieval, jazz y rock, que los hace llegar al clímax de su virtuosismo creativo e instrumental. La alineación que aparece en este fue una de las más importantes, la cual cambió hasta 1975.

Los ensayos para definir el álbum duraron dos semanas en el estudio de The Rolling Stones, ubicado en un sótano en Bermondsey, Londres, aunque no se contaba con todo el concepto general de la obra; su líder Ian Anderson se las ingenió para que al momento del ensayo las cosas fueran más evolutivas. La grabación inició en diciembre de 1971 en los estudios Morgan de Londres, a diferencia de sus grabaciones anteriores en que ya existía el proyecto elaborado, aquí se reconstruyó la obra, el grupo colaboró en la música, la cual en algunas ocasiones se imprimía en una sola toma y otras se repetían una y otra vez por su complejidad, concluyéndolo en una semana.

La cubierta se creó con una historia ficticia de un estudiante de ocho años Gerald Bostock, que había escrito un poema (siendo escrita en realidad por Ian Anderson), otorgándole un premio económico y que fue musicalizado por Jethro Tull; la portada del álbum es un magacín londinense titulado “The St Cleve Chronicle y Linwell Advertiser”, del 7 de enero de 1972, que como encabezado principal tenía lo referente a la premiación y en la página siete incluía el poema, así como los elementos del grupo que aparecían dentro de algunos artículos, ridiculizando el periodismo parroquial y aficionado, haciéndolo el contenido más interesante.

El álbum es considerado una de las obras maestras del género a lado de discos como Tommy y Quadrafenia de The Who; Cerca del abismo de Yes; Tarkus de Emerson, Lake and Palmer; Inglaterra en venta por una libra de Génesis; En la corte del rey carmesí de King Crinson, y La pared de Pink Floyd, por citar algunos.

Uno podría cuestionarse si este disco clásico del rock progresivo requería una secuela o continuidad. Con toda honestidad pienso que no, y si esta le hace justicia al original, después de 40 años, sería conveniente meditarlo, ya que no hay ninguna necesidad de dar seguimiento a la misma, pero Ian Anderson tuvo una visión diferente por medio de un proyecto solista, con una banda de cuatro excelentes músicos (que no habían sido, ni eran miembros de Jethro Tull), creando el álbum Thick as a brick 2, puesto a la venta en abril de 2012, sin embargo, las composiciones y los arreglos suenan a JT; podrían fácilmente haber sido tomas alternas o extras de cualquiera de sus discos e incluso de la original, embarcándose en una gira que se capturó en el disco Thick as a brick-Live in Iceland, que es más un DVD/Blu-ray. La grabación tuvo lugar en Reikiavik, Islandia, el 22 de junio de ese año y fue puesto a la venta en 2013.

No obstante, en noviembre de 2012 se editó una edición del 40 aniversario de la versión clásica que cuenta con un CD y DVD, así como un libro que contiene algunos comentarios, anécdotas y fotografías respecto de ese maravilloso álbum, de interés no tan solo para su público seguidor.

Hasta la próxima. Recuerden, es solo rock and roll, pero nos gusta.

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