Jorge Alcocer Ramírez, maratonista trotamundos

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ANGÉLICA VARGAS VÁZQUEZ

“En el atletismo tú eres tu único enemigo, tú corres contra ti mismo, porque en cualquier deporte siempre habrá mejores que tú”

Pachuca.- Jorge Alcocer Ramírez nació en la Cuidad de México. Muy joven viajó a Estados Unidos con su hermano para trabajar y estudiar la carrera de administración de empresas. Tiempo después, a ambos les propusieron enlistarse en la guerra para que les otorgaran la ciudadanía pero no aceptaron, pensaron “de ahí vamos a regresar locos o muertos”; volvieron a su país.

Actualmente radica en Pachuca con su esposa. A sus 78 años, don Jorge es un hombre dedicado, de buen talante, apasionado del deporte y con extraordinario estado de salud.

A los 40 años empezó a correr motivado por un amigo que trabajaba en Aeroméxico, quien le dijo que “tenía cuerpo de atleta”.

“Yo jamás en la vida había corrido, pero le dije que me gustaría intentarlo porque siempre me había llamado la atención”.

Al día siguiente, saliendo del trabajo, empezó a trotar con su camarada.

Así fue como empezó a ejercitarse, los primeros días no avanzaba ni 100 metros, pero poco a poco lo logró. Tres meses después su amigo lo inscribió para el maratón de la Ciudad de México. Fue el primero de la Ciudad de México.

“Recorrí el trayecto en cinco horas con 40 minutos, me regresaron cargando, llegué todo amarillento, pero afortunadamente terminé el maratón”. Después de eso pensó: “Ya no quiero saber nada, ya no voy a regresar (a correr), pero el cuerpo es tan maravilloso que al otro día amanecí como si nada”.

Después de esto dije “el próximo maratón voy a bajar el tiempo”. Se preparó para su segunda carrera y de a poco “le fui agarrando el gusto”.

Normalmente recorría 100 kilómetros semanales. Su segundo maratón lo terminó en tres horas 20 minutos.

“Esfuerzo y dedicación es lo que se requiere en este deporte, también mucha constancia y sacrificios, hay gente que se lesiona fácilmente. Todo deporte lleva un proceso, no es de la noche a la mañana; para que yo ganara primeros lugares tuvieron que pasar más de 25 años.”

Rememora que cuando empezó a ir al extranjero padeció racismo. “Nos trataban como los ratoncitos, decían: ‘¡Ya llegaron los mexicanos!’ Pero a partir del tercer o cuarto año empezamos a ganar primeros lugares y dejamos de ser los ratoncitos”.

Jorge Alcocer ha recorrido los cinco continentes. “He corrido en Londres, Paris, Madrid, Frankfurt, Suiza, Bélgica, Holanda, República Checa. Conozco Sídney, Australia; Christchurch, en Nueva Zelanda, he estado en Johannesburgo, en Malasia y en Singapur. También he corrido casi todo Estados Unidos”.

Jorge Alcocer es un hombre lleno de experiencias. Una de tantas anécdotas que compartió con esta reportera fue cuando viajó a Malasia, donde “organizan una recepción un día antes de la carrera, el capitán de cada país le lleva un regalo al príncipe de la ciudad. Nosotros le obsequiamos un calendario maya. Nuestro presente lo pusieron en un lugar separado a los demás. Al otro día, ya por empezar la carrera, estábamos en la primera fila y llegó el príncipe de Malasia con sus cuatro esposas. Se levantó a saludarme y me dijo: ¡Felicidades, que tengas suerte! Por protocolo no se puede hacer eso, pero yo creo que le caí bien o le gustó mi regalo”.

A don Jorge Alcocer la mayor satisfacción que le ha traído el deporte es la oportunidad de conocer distintas culturas y lugares. “En Europa vivieron dos guerras mundiales y es impresionante cómo aman a su país. México es excelente, pero el gran problema es que somos depredadores y no sabemos lo que tenemos porque la naturaleza ha sido tan noble con el país”.

La amistad

Don Jorge se regocija en compañía de su esposa. Sonríen. Celebra “tener amigos en todas partes del mundo, si no me hubiera dedicado al deporte tal vez nunca los hubiera conocido”.

Advierte que nunca se ha lesionado de gravedad. Hace poco se dio cuenta que tenía una “bola” al lado de la rodilla izquierda, nunca le había puesto atención, decidió ir al seguro social para que lo revisaran y el doctor le dijo que tenía la rótula desviada.

“Jamás me dolió y así he seguido corriendo, como si nada. Afortunadamente mi cuerpo me ha ayudado a no tener ninguna lesión de importancia. Todos tenemos un don en la vida, a lo mejor el mío fue nunca lesionarme y quizá nací para el atletismo.”

Últimamente no ha corrido maratones, pero sigue entrenando y casi diario sale a ejercitarse. No necesita coche, va al supermercado o compra su periódico a pie.

“Ahorita he entrenado poco por la pandemia, pero ya quiero salir a correr. Necesito volver a recuperar mi condición. Hay que ser profesionales en cualquier deporte.”

Recuerda que durante un maratón en Madrid, otro competidor tomó el metro y llegó antes que don Jorge. Eso es engañarte a ti mismo, por eso pienso que lo importante es terminarlos como sea.

“En el atletismo tú eres tu único enemigo, tú corres contra ti mismo, porque en cualquier deporte siempre habrá mejores que tú.”

A sus 78 años, es un hombre dedicado, de buen talante, apasionado del deporte y con extraordinario estado de salud

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