Jorge Israel, aún mucho por hacer

1609
Jorge Israel

CARLOS ALBERTO RODRÍGUEZ Y CARLOS SEVILLA

A sus 59 años y con tres maestrías tras de sí dice convencido no estar cansado ni vencido

Pachuca.- A sus 59 años, con tres maestrías tras de sí, Jorge Israel Acosta Benítez dice convencido y convincente: “Aún tengo por delante muchas cosas por hacer. No estoy cansado ni vencido: me gusta ayudar a los demás”.

Nació en San Clemente, en Pachuca, en el barrio Peñitas. De su niñez y juventud los recuerdos viven: “Entorno muy de mineros, con gente amable y responsable en todo lo que emprende”.

Cursó la primaria en el plantel Francisco I Madero; luego ingresó a la secundaria, entonces federal, número uno. Bachillerato en la Preparatoria uno y en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) se tituló como licenciado en administración pública.

Confiesa que lo que siempre lo impulsó fue meditar: “Es conocerse a uno mismo y saber a qué se aspira. Les recomiendo que lo hagan. Ayuda”.

Sus maestrías tuvieron diferentes escenarios: “En administración pública en la Universidad del Valle de México. Después obtuve una beca para ir a España, en la Universidad Carlos Tercero, en su campus de Granada. Estudié gestión pública y gobiernos locales”.

Lo repasa para sí, y prosigue: “Obtuve otra maestría en desarrollo de la conciencia y manejo de energía. Esto fue en la Facultad de Energía Universal”.

Los malos recuerdos

Hay un momento de infinita tristeza cuando se le pregunta de su vida personal: “Seré breve… Enviudé hace ya años, como 26. Tengo dos hijos. La mayor Ámbar es licenciada en sicología y maestra en criminología; Israel, sicólogo y maestría en sicoterapia existencial y en curso, estudiante por el doctorado.

“Él sufrió un accidente en la carretera a Tulancingo.

“Me hablaron y me advirtieron: ‘Venga a ver si alcanza vivo a su hijo’. Afortunadamente se recuperó, pero fue difícil para nosotros.

“Lo mejor de mí existencia: los dos inteligentes y dedicados a lo suyo.

“Creo en una energía superior llamada Dios. Seguí el ritual católico.”

Alude a una inquietud que siempre tuvo: la oratoria: “Mi maestro fue Prisciliano Gutiérrez, docto en esa materia y en otras muchas más. Pero también me preparé en lo mismo, oratoria e imitación y ventas en el Instituto de Ventas, Oratoria y Motivación.

“Mucho me ayudó. Fui subcampeón nacional de oratoria de los administradores públicos.”

Un libro y muchos ensayos

Se inclinó asimismo por escribir: “Tengo un libro publicado: Dar voz al pensamiento. Podría haber otro, o quizá más. Han surgido varios proyectos, pero es cuestión de tiempo. Independientemente, alrededor de 40 ensayos con temas políticos, educativos y ambientales”.

¿Y ser actor en la política? Se le inquiere.

Sonríe. Entrelaza las manos a la altura del pecho. Acepta: “Quería esa experiencia. La logré. Fui candidato a la presidencia municipal por Pachuca bajo respaldo de Convergencia y el PT. No gané, pero me calificaron y se dijo que había sido el mejor aspirante, el de mejor propuesta y mejor campaña.

“Y les diré de un debate en el Tecnológico de Monterrey. Nos quedamos sin luz por 15 minutos. Propuse una ciudad educadora. Había contendientes de respeto: Eleazar García, Gloria Romero. El día de la elección obtuve 4 mil 500 votos, muy alejados de los primeros lugares, pero con la satisfacción de haber competido lealmente.”

Jorge Acosta despierta el interés de sus interlocutores.

Ser intensamente sensible, comparte.

La fundación del Itla

“Al fallecer mi esposa vendí todo y me encaminé a crear el Instituto Tecnológico Latinoamericano (Itla). Se inauguró el 14 de septiembre de 1992.

“Se creó el Premio Estatal de Periodismo que se otorgó cuatro años.

“Lo dirigí durante 15 años; después mi familia se hizo cargo.”

Incursionó en televisión, en el canal Tres de Hidalgo: “Todos los viernes de 19 a 20 horas. Fueron exactamente 100 programas. Se volvió espacio ciudadano. Nunca ninguna insinuación de censura. Temas diversos, entre ellos los llamados esotéricos.

“Me tocaron dos directores, Helia Carolina Soto y Alejandro Mariel. Ambos excelentes.

“Después me dediqué a trabajar en mi vida, en mí mismo, con una intención principal, clara como objetivo, ser buen padre.

“En consecuencia, organicé dos empresas más: Misión Educativa Universal y la Universidad del Adulto y el Adulto Mayor.”

De esta última, se le pregunta, ¿cómo define el concepto central? “Inclinado a la docencia. El acto más sublime de la política de la educación con un planteamiento insoslayable, innovar”.

La interrogante de los dos reporteros es instintiva, como puestos de acuerdo, lo que no ocurrió de esa manera.

Una gama de aficiones

¿Sus aficiones? ¿Lo que le guste más allá de la docencia, de la investigación, de escribir o hablar en público a través de una oratoria que a usted le presta su mejor concurso? “Ustedes y yo nos conocemos de tiempo atrás, pero nunca habíamos conversado de esto, y les diré que en plan estrictamente deportivo el beisbol me apasiona. Dirijo un equipo, Dragones, y ya casi acercándome a los 60 años, aún llego a estar activo en el diamante.

“He participado como primera base, en el jardín central, también de cátcher y hasta ocasionalmente de lanzador, si ameritaran las circunstancias.”

Revela que su equipo favorito en Ligas Mayores es Medias Rojas de Boston.

Sobreviene un silencio, de segundos, y se le responde: “Los Orioles de Baltimore son de mucha calidad.

“Los Yanquis de Nueva York son los más ganadores de títulos.

Refuta: “Boston, siempre Boston”.

Todavía una argumentación: “Don Jorge, seguramente usted conoce al doctor Diego Uribe. Comparte con usted su inclinación por este deporte. Él confía en los Yanquis.

“Boston. Ha tenido grandes estrellas como aquel bateador inconmensurable, Ted Williams.”

Todavía hubo un ligero espacio para analizar a peloteros mexicanos que han triunfado como Beto Ávila y Fernando Valenzuela. El hito de un lanzador de los Yanquis, don Larsen que logró lo que no se ha vuelto a repetir en una Serie Mundial: juego perfecto.

Y hasta ahí.

También busca espacios para el frontenis, practica natación en variados estilos y le gusta el baile.

¿Algún ritmo en especial? Se le cuestiona: “Cumbia, salsa. Seguramente recuerdan los éxitos de Juan Luis Guerra con la bachata. Pues todos esos. Y me aseguran que no lo hago nada mal”.

Recusa: “¿Y ustedes?”.

Mutis en la respuesta.

¿Otro tipo de música? Se le insiste: “Soy ochentero, Dona Summer, Gloria Gaynor, Bee Gees”.

No olvida el cine. Lo disfruta. Algunos filmes no los olvida. Mi encuentro conmigo, El aviador y El gladiador.

¿Y de las mexicanas?: “Nosotros los nobles, Mecánica nacional y La ley de Herodes”.

Es lector atrapado; desde joven, cita: “Novelas de Dan Brown, norteamericano: El código Da Vinci y Ángeles y demonios. Taylor Caldwell, inglesa. Vendió más de 30 millones de libros. Recuerdo: Médico de cuerpos y almas y La tierra del señor. Otros que atesoro: Los diálogos de Platón y el Manual del ciudadano contemporáneo, para referirme a algunos. Pero también: La sociedad teledirigida. Octavio Paz y Tiempo nublado, Jorge Castañeda y su Límites de la amistad entre México y los Estados Unidos, así como a Jorge Ibargüengoitia, Relámpagos de agosto y Maten al león”.

Hay un giro en los temas. Aborda la que llama gimnasia cerebral: “Retrasa el derecho cognitivo. Buscamos que no se oxiden las neuronas. Ayuda, ayuda mucho”.

Himno ambiental de Pachuca

Luego se refiere a José Antonio Tellería, quien fuera alcalde en la capital del estado.

“Le entregué el primer himno ambiental de Pachuca. Me lo agradeció mucho. Me acompañó a una ceremonia especial en el Itla.

“Transitamos de una democracia a una ontocracia. No olvidamos, demos es el gobierno del pueblo y la ontocracia el gobierno del ser.

“Yo no critico, mejor honro.”

Establece diferencias entre un académico y un maestro: “Este último establece, propone nuevas formas de enseñanza. El académico crea conocimiento y crea conciencia”.

Sus expectativas las tiene claras. Sin titubeos: “Seguiré adelante disfrutando la vida. El 90 por ciento de la humanidad se la pasa sufriendo. El 9 de enero, próximo año, cumpliré 60 años. Y lo voy a festejar”.

Comenta de la Universidad del Adulto y el Adulto Mayor: “Hay cursos para los padres.

“Se imparten diplomados, cursos y talleres a personas de 45 años que no acrediten bachillerato y sin exámenes. En dos años una segunda etapa con gimnasia cerebral y terapia ocupacional. Tercera etapa, licenciaturas y maestrías. La última para adultos mayores, y lo que decidan.”

Nació en San Clemente, en Pachuca. De su niñez y juventud los recuerdos viven al referir un entorno muy de mineros con gente amable y responsable

Sus grados son administración pública; gestión pública y gobiernos locales; así como desarrollo de la conciencia y manejo de energía, ellos en diferentes planteles, incluso internacionales

Comentarios