Recordemos que el pasado miércoles 26 de septiembre, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal de Estados Unidos determinó un aumento de 25 puntos base en la tasa de fondos federales, posicionándose en 2.25 por ciento; a esa alza en los rendimientos de los bonos estadunidenses se suman las disputas comerciales entre las principales economías, la incertidumbre por el nivel de crecimiento económico global ante las expectativas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el bajo desempeño del sector tecnológico en los mercados bursátiles; todo ello atenúa el escenario de una muy mala racha para los mercados financieros internacionales, denominada Miércoles de Sangre, ocurrida el reciente 10 de octubre.

El rendimiento del bono norteamericano con vencimiento a 10 años se ubica en 3.23 por ciento, lo que implica su más elevado retorno desde mayo de 2011; no obstante, las inversiones internacionales han buscado refugio en otras divisas, entre ellas el euro, el yen, el franco, la lira y no se descarta el oro, todos ellos con ganancias emanadas de esta mala racha para los mercados financieros.

Contrariamente, la moneda mexicana, al igual que diversas monedas emergentes, se depreció y, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), el tipo de cambio FIX –aquel tipo que se utiliza para solventar obligaciones denominadas en dólares estadunidenses– alcanzó el miércoles 10 de octubre los 19.11 pesos por dólar. La depreciación del peso mexicano siempre tiene un efecto de traspaso inflacionario que termina afectando la estabilidad del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Respecto del comportamiento del mercado internacional, la caída la encabeza la industria de la tecnología con un retroceso del índice Nasdaq a 7 mil 422.05 unidades, lo que implicó una pérdida del 4.08 por ciento; en segundo lugar, el índice S&P 500 retrocedió 3.29 por ciento; y el Dow Jones tuvo una caída del 3.15 por ciento, lo que equivale a 831 puntos.

El nerviosismo por la caída de Wall Street tuvo efectos negativos en las bolsas del mundo entero; en el caso específico de Asia, la mayor caída fue presenciada por el índice de Taiwán (5.18 por ciento), seguida del índice Nikkei de Japón (3.44), el CSI de Shanghái (3.11) y finalmente Hong Kong (3.05).

Europa no podía quedar fuera del desastre financiero: el índice bursátil referencia de la bolsa francesa, denominado CAC 40, fue el más afectado y enfrentó una baja de 1.82 por ciento, el índice DAX de Fráncfort cayó en 1.58 por ciento, seguido de la bolsa de Londres cuyo índice FTSE-100 perdió 1.49 por ciento y del mismo modo el IBEX 35 de Madrid cayó 1.26 por ciento.

En México, el contagio de los indicadores internacionales se reflejó así: el Índice de Precios y Cotizaciones cayó 0.76 por ciento, cerró en 48 mil 136.18 unidades; las emisoras con mayor pérdida fueron: Grupo Televisa, MegaCable, Grupo Lala y Gruma.

La inestabilidad del mercado financiero únicamente es el reflejo de las tensiones y dificultades que enfrenta la economía real; a nivel global, las economías intentan conciliar la dinámica económica con problemas como: tensiones comerciales entre Estados Unidos (EU) y China, secuelas de la crisis financiera de finales de 2007, grave endeudamiento global público y privado, deterioro ambiental, crisis de la lira turca, crisis argentina y venezolana, bajas previsiones de crecimiento económico mundial, desempleo, etcétera; situaciones que alertan el instinto de aversión al riesgo de los inversionistas, el cual ya se refleja en el precio del oro, que esta semana se elevó en 2.4 por ciento.

De no mejorar los mercados financieros y pronunciarse las jornadas de pérdidas bursátiles, el precio del oro seguirá fortaleciéndose y a la par las monedas, principalmente las de los países emergentes, enfrentarán un periodo de fuerte vulnerabilidad; un elemento de suma relevancia en la determinación del comportamiento del metal dorado es la decisión de la Reserva Federal de EU (FED) con respecto a un nuevo aumento de su tasa de interés, que está previsto para fines de año, sin embargo, la turbulencia que enfrentan los mercados financieros puede ser el factor que evite una nueva alza, ya que de hacerlo se elevaría el costo del crédito, debilitando aún más la recuperación bursátil y real de la economía.

México enfrenta un momento de transición en el que todas las externalidades mencionadas, sumadas a muchas otras, deberán ser consideradas por los hacedores de la política económica, con el fin de suavizar los efectos nocivos; un elemento crucial es lograr evitar la salida de capitales, y para ello la solidez de las reservas internacionales es fundamental.

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