Es repugnante, incluso debería considerarse como contaminación visual, el observar a personajes de la farándula política buscando afanosamente el poder, solo eso, el poder mismo de lograr cualquier cosa arropados bajo el manto de su cargo público. En un gran anuncio puede percibirse que el candidato perpetuo José Guadarrama busca otra vez una senaduría. José Guadarrama ya ha sido senador en dos ocasiones, al igual que ha ocupado dos curules como diputado federal y en dos ocasiones perdió la elección a gobernador de Hidalgo; pese al número de veces que ha estado en una boleta, se defiende argumentando que no es oportunismo político, solo son “ganas de servir”.
Según la revista Proceso, que ostenta cierta veracidad en el medio, la carrera política de Guadarrama Márquez ha estado rodeada invariablemente de acusaciones de diversa índole: represión, malversación de fondos, asesinatos políticos y espionaje de opositores y compañeros de partido; en su biografía siempre está ausente la transparencia.
Antiguo profesor normalista, Guadarrama tiene un abundante historial de acusaciones que van desde el asesinato hasta el tráfico de influencias y las irregularidades electorales. Se acusa a Guadarrama del asesinato en la Huasteca hidalguense del líder campesino Pedro Beltrán a finales de la década de 1970, se añaden abundantes quejas de quienes durante largo tiempo padecieron persecuciones del que hoy es el perpetuo candidato, ya que siempre que existen elecciones para un cargo público las narices de Guadarrama salen a relucir buscando una candidatura de lo que sea, siempre buscando afanosamente el poder.
En las hemerotecas, entre otros materiales, puede encontrarse el reportaje de los periodistas Pascal Beltrán del Río y Fortino Mohedano, el cual apareció en Proceso el 24 de junio de 1989. En aquellas fechas Guadarrama era delegado del PRI para las elecciones en Michoacán y se recordaba que su carrera política estaba “rodeada invariablemente de acusaciones de diversa índole: represión, malversación de fondos, asesinatos políticos y espionaje de opositores y compañeros de partido”.
Alumno de la combativa escuela rural de El Mexe Guadarrama, nacido en 1948, fue efímero miembro del Partido Popular Socialista, con clara ausencia de pensamiento de lo que es el sentido verdadero del socialismo para luego adherirse al PRI, con el cual a los 25 años ganó la presidencia municipal de Jacala. Allí afianzó un poder local que le permitiría aliarse con el viejo dirigente político hidalguense Manuel Sánchez Vite y más tarde con el gobernador Jorge Rojo Lugo. De esa manera llegó a ser secretario general del PRI en el estado.
En 1981, el entonces nuevo gobernador Guillermo Rossell de la Lama propuso a Guadarrama para dirigir la empresa paraestatal Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital y Huasteca Hidalguense. El otrora presidente de la República José López Portillo aceptó, y en ese cargo como candidato del PRD acumuló fortuna y más influencia. De acuerdo con aquel reportaje de Proceso: “En la sede de la dependencia, en Ixmiquilpan, mandó construir la casa del vocal ejecutivo: una enorme residencia con alberca techada, palapa y 8 mil metros cuadrados de jardín. Designó jueces y agentes del Ministerio Público en los municipios de su área de influencia. Organizó escandalosas francachelas con los recursos del patrimonio. Dominó a las escuelas rurales, principalmente El Mexe, con cuyas 70 hectáreas de riego hizo fabulosos negocios. Rentó o vendió la maquinaria de la paraestatal. Generó conflictos agrarios para luego resolverlos. Se vio inmiscuido, inclusive, en un homicidio imprudencial; cuando chocó estaba totalmente ebrio –en Mixquiahuala, en 1982– y resultó muerto el profesor rural Eduardo Bautista. La averiguación previa, relativa a ese hecho, simplemente se perdió”.
En mayo de 1983, Guadarrama fue removido de ese cargo, aparentemente debido a denuncias de corrupción como la que había presentado la Coordinadora Regional Otomí “Ñañu”, que le imputaba un fraude por más de 300 millones de aquellos pesos. “Se supo entonces –añade esa información periodística– que a punto de abandonar la administración del patrimonio, los hombres de Guadarrama habían comerciado con los lotes de madera destinados a la construcción de escuelas”.
Guadarrama ha sido muy activo. Sus denunciantes también. Una biografía política, repleta de imputaciones e irregularidades en Hidalgo. El reportaje de Pascal Beltrán del Río y Fortino Mohedano menciona algunos momentos delicados, por decirlo de alguna manera, en la trayectoria de Guadarrama. De acuerdo con esa información, después de haberse enriquecido con el patrimonio del Valle del Mezquital fue reemplazado por un exprocurador de Justicia, Jonathan Vega, quien aparentemente tenía el encargo de investigar los manejos financieros de Guadarrama. Sin embargo, a finales de junio de 1985, Vega “fue asesinado en la carretera México-Pachuca, cuando viajaba hacia el Distrito Federal”.
Después de la publicación de ese reportaje, Guadarrama envió una carta en donde sostuvo que la muerte de Vega se debió a un accidente de carretera. También negó la denuncia de la coordinadora otomí “Ñañu” que, según la versión reproducida, lo habría acusado por fraude en el “Patrimonio del Mezquital” (Proceso, 3 de julio de 1989).
En 1985, Guadarrama fue designado secretario general de gobierno. Luego se diría que una de sus tareas fue instalar una peculiar red de espionaje que, según los mencionados reporteros, empleaba a mujeres “para que supieran arrancar, en la intimidad, información confidencial a hombres responsables de la campaña”. En aquel reportaje se mencionaba también, aunque sin aclarar de qué manera fue obtenida, una supuesta ficha de la dirección federal de seguridad (DFS).
Ese documento indicaba: “Cargo: Secretaría General de Gobierno. Nombre: José Guadarrama Márquez o José Guerrero Guadarrama. Lugar de nacimiento: Tijuana, BC. Edad: 40 años. Profesión: profesor rural. Años de actividad política: 18. Sector al que pertenece: CNC. Peso cuantitativo específico interno: sí. Externo: no. Nexos con la oposición: sí. ¿Es de confiar?: no. Situación económica al iniciar el cargo: mala. Actualmente: excelente. ¿Tiene negocios en el estado?: sí. ¿Fuera del estado?: sí. Moralidad o fama pública: pésima. Simpatía o arraigo: no…”
La información atribuida a los servicios de inteligencia del gobierno federal señalaba también: “Goza de mala fama pública. Se le considera deshonesto. Logró tener el control político en gran parte de los municipios del estado a través de negociaciones y concesiones otorgadas a los diferentes grupos… Provoca conflictos, los incita y los resuelve. Ha propiciado invasiones… Involucrado en la venta masiva de concesiones de camiones urbanos, suburbanos y taxis”.
Una semana después de la publicación de este trabajo periodístico, Guadarrama, en su carta a Proceso, dijo que la ficha de la DFS había sido “urdida por una mentalidad siniestra”. ¿Tú lo crees?, Yo tampoco…

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