Ayer fue noticia nacional que un joven guanajuatense de 19 años mató a sus padres y hermano; supuestamente estaba bajo los efectos de una droga. Esta historia me conmovió demasiado, pues me hizo reflexionar qué está pasando en la sociedad mexicana que cada vez es más común escuchar o ver a jóvenes asesinando a sus familias o a sus compañeros, robando, drogándose y/o ingresando al narcotráfico. Esto me lleva a otros cuestionamientos: ¿qué está pasando con los valores de los jóvenes y en las familias?, ¿cuál es el papel del Estado ante las problemáticas de los jóvenes?
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2017, 22.55 por ciento de la población en centros penitenciarios son jóvenes entre 18 a 24 años y 19.86 por ciento son jóvenes de entre 25 a 29 años, es decir, 42.41 por ciento de la población de los reclusorios son jóvenes.
En el caso de la drogadicción, que va en aumento, de acuerdo con datos del Inegi, uno de cada 10 jóvenes ha consumido drogas ilegales. Ahora, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), alrededor de 30 mil niños y jóvenes en México trabajan para la delincuencia organizada en actividades que van desde la extorsión y el tráfico de personas, hasta la piratería y el narcotráfico, a partir de los 10 y 11 años.
Esas cifran son respuesta a diversos temas, en primer lugar a familias que están cada vez más desintegradas, las razones pueden ser diversas: un padre o ambos están en Estados Unidos (EU) trabajando; divorcio; ambos padres laboran turnos completos, por citar las más comunes. En esta desintegración familiar, el gobierno tiene una gran parte de responsabilidad, pues no ha garantizado trabajo para todos los mexicanos y los que hay son con salarios muy bajos, por tanto muchos prefieren seguir buscando oportunidades en nuestro vecino del norte o trabajar jornadas largas para lograr el sustento familiar. Sin embargo, en esta desintegración también las familias son responsables, deben estar atentas de sus hijos: qué amigos tienen, qué lugares visitan, cuáles son las redes sociales que frecuentan. En un contexto nacional como el que hoy vivimos, donde las drogas están por doquier, hay armas, la violencia es naturalizada en las películas, canciones, videos, programas televisivos, donde hay crimen organizado, no podemos dejar que los jóvenes caminen solos, debemos acompañarlos.
Ante esta problemática de los jóvenes me pregunto qué está haciendo el Estado para mejorar sus condiciones, tristemente mi respuesta es: hay una construcción mínima de zonas deportivas gratuitas, no impulsa el deporte; hay ausencia de construcción de zonas públicas que llamen a la seguridad, al esparcimiento, a la cultura; no se ha acabado con el narcotráfico, de hecho hay estados como Guanajuato donde ha crecido exponencialmente y los datos prefieren evadirse o esconderse; la venta y consumo de drogas va en aumento; a partir de la preparatoria los jóvenes empiezan a quedarse sin opciones de continuar sus estudios y no se diga cuando llegan a los estudios universitarios, hay pocas opciones, faltan más ofertas educativas.
Estas problemáticas dejan ver que los jóvenes no están siendo prioridad para los gobiernos ni para sus familias; pero además están olvidándose valores como el respeto a los padres y/o la autoridad, creo que esto en las familias mexicanas ha cambiado y este cambio cultural no está haciendo más fuertes a los jóvenes, los está llevando a que cometan errores que pueden cambiarles la vida para siempre y de manera negativa. Estos valores, tanto el Estado como la familia, deberían de rescatarlos y promoverlos, hoy son necesarios.
Es momento de ponernos a trabajar como sociedad para que nuestros jóvenes no acaben muertos o en la cárcel, son el futuro de este país, por tanto ¿qué futuro queremos para México?

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