A los 36 años, después de dedicar 16 a la lucha libre, 10 como amateur y seis como profesional, Juan Filiberto Rojas Herrera se dedicó a jugar futbol americano, hasta que una lesión en la rodilla derecha lo retiró.

Hoy, 43 años, tiene dos encargos que orientan su vida: atender su negocio de barbacoa. “Vivo de la barbacoa desde que nací”.

Se asienta en el mercado Barreteros y también funge en calidad de dirigente de los locatarios sin variar en una conducta “de esfuerzo continuo, de servicio por los compañeros”.

Historia de Barreteros

Conoce la historia del centro de consumo, ubicado en la céntrica calle de Guerrero.

“Guardo dos ejemplares de El Sol de Hidalgo, curiosamente dos domingos: 14 de septiembre 1986 y 13 de septiembre 1987, con amplios artículos de Arnulfo Nieto Bracamontes, estudioso del pasado de Pachuca y que lamentablemente ya falleció.

“Destaca que la primera construcción en la Bella Airosa que se techó con una estructura prefabricada de hierro fue el edificio que ocupa el mercado Barreteros. La obra se efectuó en poco más de ocho meses. El proyecto y dirección estuvo a cargo del ingeniero Abel Valadez Monroy, egresado del colegio militar, entonces director de Obras Públicas.

“El ingeniero utilizó cantera de Tezoantla para la portada, tabique rojo para las paredes y estructuras especiales de acero, para el techado, las cuales fueron hechas en la fundidora de Hierro y Acero de Monterrey, y conducidas a Pachuca, desarmadas, por ferrocarril.

“La inauguración fue el 16 de septiembre de 1927, consignó Nieto Bracamontes. Asistió Luis N Morones, quien era secretario de industria y comercio y vino con la representación presidencial.”

Rojas Herrera apuntó que guarda en su memoria la información.

“A fin de cuentas es donde he estado gran parte de mi existencia.”

En defensa del nombre

“Valadez Monroy fue persistente para que conservara el nombre de Barreteros, pues algunos pretendían bautizarlo con el nombre de algún político de la época. Tuvo fortuna y no se varió en el propósito que él acuñaba, ya que era en homenaje a que estaba construido sobre terrenos de lo que fuera el cementerio de los barreteros en la capital del estado.

“Y cuenta en sí el origen de tan importante centro de consumo.

“En enero de 1927, un medio centenar de puestos y barracas de madera, en donde hoy está el mercado, se incendiaron.

“Se habían instalado en una gran explanada, detalló Nieto Bracamontes, que durante todo el siglo XVIII y hasta 1860, fue el cementerio más humilde de la ciudad en donde se sepultaban los peones de mina, mejor conocidos como barreteros, así denominados porque utilizaban barretas en su trabajo.”

Rojas Herrera mostró imágenes de entonces.

Luchador y futbolista

Y de lo suyo, retomó.

“Llegué a luchar en las arenas Coliseo y México, y en Pachuca, en la Afición, con el licenciado Viornery.

“El profesor Rapp García me entrenaba. Y entré a practicar este deporte por mi papá, Juan Filiberto Rojas Lugo.

“En futbol americano estuve con Cuernos Largos. Likne Baker y con Generales, en el DF, Liga Mayor.”

Para él, el mejor quarterback que llegó a ver fue Joe Montana, de San Francisco.

De la barbacoa cuenta que vendía en el Estado de México, “un rato en el Guzmán Máyer”. Su abuelo Alberto Rojas estuvo en el mismo negocio en 1954.

Expone el secreto para una buena y saludable barbacoa.

“El toque, el personal, calidad del borrego, y el horno.

Acepta que en ese negocio hay mucha competencia.

Fuerte, atlético, se define como tranquilo, que de chavo trabajó de cadenero en una discoteca.

No hay enemigo pequeño

“Ya algunas veces me han buscado y doy respuesta, aunque no olvido de un joven, en apariencia sin experiencia en eso de pelear, que me dio una lección. Por eso mantengo: no hay enemigo pequeño.

Olvidó el deporte de 2007 hasta ahora. No añora, pero cita a sus ídolos: “El Santo, de quien luego supe que era originario de Tulancingo y que se llamó Rodolfo Guzmán Huerta, y Blue Demond”.

Sus compañeros locatarios son, en promedio, 120.

“Me lancé como candidato a secretario general en 2013. Y logré el apoyo mayoritario. Más adelante, 2016, me reeligieron y posteriormente volví a repetir.”

Es priista, aunque dice que el objetivo de la nueva dirigencia nacional será consolidar la unidad de los militantes.

En confianza, adelanta que tiene un prospecto para la alcaldía de Pachuca.

Y a la pregunta: ¿quién es?, se encoge de hombros, ríe y completa.

“No lo puedo revelar, pero tiene todo para realizar un buen trabajo por Pachuca”, lo afirmó.

Obras en el mercado

De lo que ha realizado como dirigente, manifiesta: “Se cambiaron luminarias del techo del mercado y todas las lámparas de lo que nosotros conocemos como el callejón. Hubo, asimismo, una impermeabilización total, además de ser constantes en el mantenimiento.”

Deja claro que no existe un dirigente estatal de mercados.

De ocupar el segundo piso de Barreteros, comenta: “Nunca funcionó, se hicieron muchos esfuerzos. Teníamos en contra que las escaleras están mal ubicadas”.

De su relación con autoridades municipales, sintetiza: “Nos llevamos bien, aunque no recibimos mucha ayuda”.

Y de confesión muy personal, relata que a los seis años tuvo un soplo en el corazón, y a los 18 ya no le encontraron ningún mal cardiaco.

“No me preocupa. Me voy a morir el día que el de arriba diga. No le tengo miedo a nadie, solo a Dios; palabra que así es.”

Juan Filiberto Rojas Herrera

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