Juan Perros, historia de un pepenador

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  • Después de ser
    multipremiada y reconocida en diversos festivales cinematográficos, el documental ahora está nominado a los premios Ariel 2018. Como parte de ese proceso, el filme se proyectará el 28 de mayo a las 17:30 horas en el cine Lido

Ciudad de México.-

Cuando Rodrigo Ímaz estudió pintura en la entonces Escuela Nacional de Artes Plásticas, nunca se imaginó que fuera a realizar un documental. Tampoco cuando conoció en Cuatro Ciénegas, Coahuila, al pepenedor Juan de la Garza, apodado Juan Perros, y nunca pensó que filmaría la vida de ese recolector de desechos.
Sin embargo, en una visita realizada por Ímaz resultó que le habían quemado su terreno, incluido todos sus papeles personales. “Es como si desapareciera de la vida pública y este proceso se sublimara en otra cosa”, expresó el cineasta que trabajó a lo largo de 10 años con ese hombre que se rodeó de una familia de animales.

El documental Juan Perros se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2016, y ganó el Ojo al mejor cortometraje documental. Eso le permitió ser invitado en 2017 a la Semana de la Crítica de Cannes. Después, Ímaz recibió una invitación para realizar una residencia en Israel, donde utilizó el tema de la basura para entender lo que pasa en realidad en la frontera con Palestina. Aprovechó para proyectar su filme. En el Festival Internacional de Cine de Ciudad de México 2017 ganó como la mejor opera prima. Posteriormente, estuvo en la selección oficial del pasado Festival Internacional de Cine Documental de Amsterdam.

Ahora, Juan Perros está nominado a los premios Ariel 2018. Como parte de ese proceso, el filme se proyectará el 28 de mayo a las 17:30 horas en el cine Lido, del centro cultural Bella época. Una vez terminado el curso de la premiación, el cortometraje será publicado y puesto en línea de manera pública y gratuita, situación que le interesa mucho a Ímaz, ya que considera que los productos culturales “tienen que ser accesibles”. Aunque al documental de 34 minutos de duración le ha ido “muy bien” en términos de reconocimiento, por sus características tiene alcances comerciales muy cortos.

Su “fragilidad comercial” no le preocupa al productor tanto como el hecho de que “a la propia industria no le interesa”. Para el entrevistado “no es problema que comercialmente no sea un producto exitoso, porque desde un principio sabíamos que el tema de un hombre que vive de los desechos, pues tiene que ver con la periferia, no necesariamente con el comercio. Este hecho hace que la película no sea vendible, que las productoras no se interesan, ya que no hay un mercado realmente grande de cortometrajes”.

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