La justicia en México es una mera ilusión porque los delincuentes gozan de más derechos y beneficios jurídicos que las víctimas. En otra más de sus controvertidas determinaciones, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a través de su primera sala, resolvió procedente que personas procesadas en el antiguo sistema penal puedan solicitar la revisión, modificación y sustitución de la prisión preventiva, dando con ello la posibilidad de que obtengan su libertad provisional.
La resolución de la SCJN abre la puerta a que presuntos delincuentes sujetos a proceso penal aún sin sentencia soliciten la revisión de su estatus de detención provisional, beneficiando con ello a quienes actualmente estén en prisión por portación de armas de uso exclusivo del Ejército, lavado de dinero, defraudación fiscal, evasión de reos, ordeña de hidrocarburos, asalto en carreteras, robo calificado, extorsión, contrabando y ataques a las vías de comunicación, es decir, puras finísimas personas.
Los ministros integrantes de la primera sala de la SCJN, tan preocupados como siempre de defender los derechos de los ciudadanos, precisaron en su resolución que los presuntos delincuentes que no podrán gozar de este beneficio son aquellos que están acusados por delincuencia organizada, homicidio doloso, violación, secuestros, trata de personas y cometidos por medios violentos. ¡Uff…! Qué alivio… gracias señores ministros por su generosidad.
Y en otra muestra de su magnanimidad, los ministros acotaron que en aquellos casos en los que se decida liberar a los reos, el juez deberá aplicar las medidas de vigilancia o supervisión sobre el procesado.
Como en México las corporaciones policiacas son incorruptibles, no están infiltradas por las delincuencia organizada y cuentan con investigadores que aplican la ciencia criminal, los ciudadanos podemos sentirnos seguros de que los presuntos delincuentes que obtengan su libertad provisional estarán bien vigilados por los uniformados y por los “brazaletes” electrónicos que ubicarán su posición vía satélite.
Venga un aplauso para las ideotas (ideas grandotas) de los ministros que siempre están velando por los intereses de los ciudadanos al abrirles las puertas de las prisiones a los presuntos delincuentes, al fin y al cabo que en México no hay inseguridad y todos vivimos en paz y en tranquilidad gracias a la eficiencia del actual gobierno federal priista en materia de seguridad pública y combate a la delincuencia organizada.
Con la tecnología de última generación adquirida por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto para espiar a los terroristas y enemigos de la seguridad nacional (periodistas, defensores y luchadores sociales), podemos los ciudadanos dormir tranquilos de que nuestra integridad física y nuestro patrimonio está a salvo de los delincuentes.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación, uno de los tres poderes de la Unión, siempre ha servido a los intereses de los poderosos y gobernantes, no existe ningún contrapeso real hacia el Poder Ejecutivo, ya que sus resoluciones, en la mayoría de los casos, siempre han resultado lesivas a los intereses de los ciudadanos, aunque como en todo siempre hay contadas excepciones.
La justicia y su impartición resulta en México una fantasía, es el mundo al revés, pues ahora los presuntos delincuentes gozan de más derechos que sus víctimas. Nada más falta que los jueces, ministerios públicos, fiscales y ministros nos digan que nosotros somos los responsables de la delincuencia que impera en el país por cargar dinero, celulares, joyas o autos de reciente modelo. ¡Qué putada de justicia!

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