En el mundo en que vivimos, o bien llamado planeta Tierra, conforme el hombre aparece, este trae consigo nuevas y novedosas ideas de acuerdo al momento y época en la que se vive, dichas ideas se convierten en descubrimientos favorables para él y que después se llaman inventos científicos. Favorables porque son usados para sobrevivir en el momento en que se encuentra, puesto que los van poniendo a la práctica para cubrir sus necesidades y que, en ese momento, no son llamados como algo “científico”.
En la historia de la humanidad, el conocimiento se ha construido con base en las observaciones y mediciones de varios hombres y mujeres, a los cuales se les va denominando como “científicos ilustres”. Como bien decía Newton: “Si sé todo lo que sé, es porque me subí a hombros de gigantes.”

Newton se refería a los grandes científicos que le acontecieron. Sin embargo, se hace notar que esta construcción científica mayormente se le ha atribuido al género masculino, dejando de lado la participación de la mujer.
Ella, la mujer, en la historia de la ciencia ha figurado muy poco, por no decir casi nada; sin embargo, sí existen grandes ejemplos de mujeres que han contribuido con su intelecto en ramas de la ciencia, que por mucho tiempo se creyó eran exclusivas para los hombres por su gran dificultad, como por ejemplo Marie Curie en el campo de la radiactividad o Katherine Johnson en el campo de la aeronáutica espacial, una mujer excepcional.

Katherine Johnson, también conocida como Katherine Goble, nacida el 26 de agosto de 1918, en White Sulphur Springs, West Virginia, Estados Unidos (EU). Mujer estadunidense con amplios conocimientos sobre la matemática, quien en la década de 1950, a pesar de las leyes existentes que imperaban en EU sobre la segregación racial y siendo de origen afroamericano, logró hacerse un “hueco” en la NASA como calculadora.
Mujer con mucha capacidad e inteligencia y que no era del agrado de muchas personas que se encontraban trabajando en los proyectos de la NASA, fue quien dentro de sus labores relevantes se encargó de realizar los cálculos y análisis de las rutas de vuelo de muchas naves espaciales durante tres décadas con el programa espacial de EU; cuyo trabajo ayudó para el envío de astronautas a la Luna.
En 1937, a sus 18 años, se graduó con los más altos honores del West Virginia State College (ahora West Virginia State University), obteniendo una licenciatura en matemáticas y francés.

En 1953 comenzó a trabajar en el Comité Asesor Nacional de Aeronáutica (NACA, por sus siglas en inglés) en la unidad de computación del área oeste, este era un grupo de mujeres afroamericanas que realizaron manualmente cálculos matemáticos complejos para los ingenieros del programa.
Para 1958 cambió cuando NACA se incorporó a la recién formada Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), que prohibió la segregación. En la NASA, Johnson fue miembro del Space Task Group; para 1960, fue coautora de un trabajo con uno de los ingenieros del grupo sobre cálculos para colocar una nave espacial en órbita. Fue la primera vez que una mujer de su división recibió crédito por ser autora de un informe de investigación, quien además fue autora o coautora de 26 informes de investigación más durante su carrera.
En 1961, ella calculó el camino para Freedom 7, la nave espacial que colocó al primer astronauta estadunidense en el espacio, Alan B Shepard Junior. Al año siguiente, a pedido de John Glenn, Johnson verificó que la computadora electrónica había planeado su vuelo correctamente.

Johnson también formó parte del equipo que calculó dónde y cuándo lanzar el cohete para la misión Apolo 11 de 1969, que envió a los tres primeros hombres a la Luna; posteriormente, trabajó en el programa del transbordador espacial.
La pionera en ciencia espacial e informática y que una de sus grandes aportaciones fue el cálculo que realizó sobre la trayectoria del vuelo del Apolo II dirigido a la Luna, se retiró de la NASA en 1986.
Johnson recibió numerosos premios y honores por su trabajo, incluida la Medalla Presidencial de la Libertad (2015).

Con lo anterior, es comprender y analizar que la perseverancia, la creatividad, la búsqueda del porqué de las cosas, el amor por la investigación, por las ciencias y las matemáticas nos llevan a descubrir nuevos hallazgos que ayudan a expandir el conocimiento humano, más allá de lo esperado…
“Los límites no existen, los temores y los miedos son los que no nos dejan avanzar, hay que patearlos y hacer lo que tenemos que hacer.”

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