Hay noticias que pierden vigencia: durante semanas tienen una prioridad, pero conforme pasan las semanas, las notas sobre el tema se vuelven escuetas. Los datos se olvidan y la investigación periodística –casi inexistente en el estado– vuelve a la información difusa, y con ello la capacidad crítica de los ciudadanos queda limitada.

Hace poco más de un año se realizó una conferencia llamada “La escalera de la violencia”, la cual sería precedida por un evento que contaría con la presencia de Marco Antonio Regil, evento que –entre otros objetivos– tenía la intención de presentar un programa de bienestar socio-animal para Hidalgo.

Estos encuentros, organizados por el extinto Instituto Hidalguense para la Participación Social –que hoy es la subsecretaría de participación social y fomento artesanal–, fueron acompañados de mesas de trabajo realizadas en conjunto con protectores animales del estado, todo con la intención de desarrollar una iniciativa sustentada sobre la urgencia de tratar la protección animal desde una perspectiva ética e integral.

Todas estas reuniones y eventos tuvieron una cobertura mediática que fue quedando en el olvido con el pasar de los meses y, sobre todo, con el desinterés de los funcionarios por cumplir los compromisos adquiridos.

No imaginamos la inversión, ni los intereses que esta instancia tenía para posicionar el tema, pero a un año dos meses de estos encuentros no hemos visto ningún cambio, tampoco hemos visto ningún resultado en cuanto a las estrategias de control animal –que era el punto más mencionado durante las mesas de trabajo–, tampoco vemos un intento por retomar el tema desde aquel entonces y vemos con desgana el avance del proyecto para convertir el centro de control canino en un centro de bienestar animal, el cual está desde septiembre de 2017 en manos de Kenia Montiel Pimentel, subsecretaria de participación social y fomento artesanal.

Aun así, con el cinismo que representa a muchas de nuestras instituciones gubernamentales, hoy recibimos una llamada de esta subsecretaría para tomar nuevamente nuestros datos con la intención de invitarnos a futuras capacitaciones y talleres.

Quisiéramos recordarle a Kenia Montiel que con los protectores animales tiene una enorme deuda que resarcir, porque las promesas que hizo acompañada del gobernador Omar Fayad no solo han sido desatendidas en su totalidad, sino que fueron utilizadas como un estandarte para justificar acciones dentro de su institución.

También le recordamos la vigencia que tiene el pronunciamiento que cuatro organizaciones de Hidalgo –Biofutura, Cuatro Patitas Un Corazón, La Manada de Donny y Red Pro Animal– hicieron hace un año ante la incongruencia que rodeaban estos eventos, pronunciamiento que desde ese momento advertía la falta de seriedad de las instancias: “Lejos de dejarnos ver un gobierno preocupado por la protección animal en la región, denota una falta de conciencia y contextualización de esta problemática pública”.

Y esto no solo es una opinión de quienes se encuentran detrás de Red Pro Animal, sino que se comprueba con la incapacidad de brindar un reporte del impacto que las iniciativas tuvieron, ya que la subsecretaría de participación social y fomento artesanal entregó a Red Pro Animal –después de un poco de insistencia– un compendio de páginas en las que únicamente se transcribían las preocupaciones que los protectores animales de puño y letra escribieron durante las arduas horas invertidas en las mesas de trabajo organizadas por la institución, las cuales a su vez fueron entregadas al gobernador sin que hasta la fecha se haya pronunciado sobre el tema nuevamente.

Es decir que, en conclusión, los protectores animales de Hidalgo seguimos en una total confusión sobre qué instancias tratarán el tema con seriedad y no como un estandarte político, sin amedrentar una labor que ha logrado lo que instituciones ocupadas en el tema no han logrado. ¿Seguiremos a la espera?

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