Antes de la aparición de Youtube, hubo diferentes servicios abocados a la provisión de contenidos en Internet, bajo la consigna de promover aquello que se encontraba fuera del alcance del público apenas en contacto con la oferta del espacio virtual. Entre esos sitios, además de Atom Films, hubo uno denominado Sputnik 7, cuyo interés apuntaba hacia la difusión de trabajos por completo novedosos y apenas conocidos.

Hoy día, aunque la dirección web persiste, la iniciativa editorial que la compuso ya no, pero ahí se dieron a conocer la iniciativa de James Cameron para reunir al equipo detrás de Ghost in the Shell, para la creación de un título que superó la prueba del tiempo y se insertó en la cultura del manga/anime: Blood: the last vampire. Asimismo, allí se divulgó el nacimiento de un grupo que había tomado por los pelos una de las obras maestras de Dziga Vértov: Chelovek s kino apparatom (El hombre de la cámara), poco antes de que la cinta se transformara en una de las obras indispensables de la cinematografía mundial, por anuencia de Sight & Sound.

The Cinematic Orchestra no solo debutó con el pie derecho, se hizo de una fama que trascendió con creces los límites de su propuesta. Justo al comienzo de la década de 1990, el redescubrimiento de cintas y filmes del periodo mudo se antojó el pretexto ideal para distintos grupos y autores quienes vieron en la oportunidad de generar una banda musical, una licencia creativa que extendería su repertorio así como capacidad.

In the Nursery, Art Zoyd, Philip Glass… cuyo estilo se habría antojado apenas el apropiado para las bandas musicales que aportaron, sirvió de pretexto para que el grupo originario de Cardiff se elevara muy alto y diese a conocer su pasión por el cine, ya que desde su primer lanzamiento con Motion, para la entrega del premio a Stanley Kubrick por su trayectoria, el grupo fue aclamado por su calidad.

El hombre de la cámara es una de las películas más revolucionarias de su tiempo y a la fecha constituye uno de los mejores trabajos de Dziga Vértov que, pese a la etiqueta de documental, involucra una obra que por sí sola rebasa todo cuanto cabría esperar de una película delineada por el formato. En primer lugar, el camarógrafo David Abelevich Kaufman, además de un contrato con el naciente aparato comunista para filmar la realidad del naciente Estado, se dio a la tarea de escribir sobre su experiencia del rodaje que poco a poco se apartó por completo de los postulados de Lev Kuleshov, hasta desarrollar su propia teoría de lo que involucraba el ojo y la percepción cinematográfica.

El kino pravda o “cine verdad” constituyó no solo una serie de cortometrajes con los que el autor pretendió subrayar la cuestionable existencia de un ojo absoluto capaz de representar el conjunto de toda la realidad, sino un humilde dispositivo limitado solo al privilegio de contar con el alcance óptico del lente fijo en el cuerpo de la cámara y nada más. Entre el kino pravda y el kino glass, el “ojo cinematográfico”, Vértov desarrolló una de las primeras teorías cinematográficas de la historia, cuya máxima representación y muestra lo constituye El hombre de la cámara, quizás la primera cinta en que se despliega no solo la habilidad técnica de Vértov, sino del repertorio de técnicas conocidas y creadas para beneficio del cine, incluso hoy.

En la medida que la cinta de Vértov fue apreciada en su más valiosa dimensión, The Cinematic Orchestra decidió tomar el cuerpo completo de su segundo disco Every Day para extenderlo como base de una musicalización de la película que ya con el trabajo del grupo alcanzó un matiz digno de un lugar en la historia. Es decir, mientras los experimentos de numerosos veteranos aportaron visiones de una versión ideal para la película de Vértov, la versión free jazz que dio The Cinematic constituye un ejemplo aparte de la multitud creativa que un solo grupo creativo puede aportar.

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