A cada santo le llega su fiestecita, dicen en nuestros pueblos. El cordonazo de San Francisco no solo ahuyentó al diablo burlón sino clavó la estaca en el corazón del ego más grande del país. Gente con rostro humano tomó el Zócalo, como no lo habían podido hacer las huestes morenistas desde hace muchísimo tiempo.

Una lección inolvidable, sobre todo porque fue producto de una convocatoria de solo 72 horas. Puñalada precisa, inobjetable, clavada en el centro cardiológico del chairopopulismo, sin acarreo, sin tortas ni checos de por medio, uppercut de esos que hacen época y que puede servir para poner un alto a tiempo a toda desmesura.

Knock out a la parte más sensible de la provocación desenfrenada. Los notarios, azorados, dieron fe de los acontecimientos, sin mañas, sin alarde y afortunadamente contundentes. Casi 200 mil ciudadanos de todos los niveles, procedentes de varios estados del país celebraron la victoria civil en un momento oportuno.

Se manifestaron en convivencia pacífica, alegre, en una tertulia multitudinaria que puede ser el principio de la expresión ciudadana de los nuevos tiempos, recordaron muchos de los momentos inolvidables de las luchas por la dignidad, por la democracia y por las libertades, en un ambiente festivo y afortunadamente civilizado.

El régimen modito Tepetitán quedó contra las cuerdas

Las clases medias, radiantes. Los empresarios denigrados y abandonados, grupos de mujeres tarahumaras indignadas, jóvenes conscientes, la edad adulta de una sociedad que no está dispuesta al manipuleo y que es seguro que respondan en las urnas de las elecciones intermedias con el mismo vigor, aún por encima de las siglas partidistas apabulladas.

El régimen modito Tepetitán quedó contra las cuerdas. Exhausto y sin respuesta, acorralado y constreñido, presa de sus propios alardes y amenazas, casi liquidado al demostrar que el músculo político mexicano está de pie, alerta, firme para el combate.

Tabasco inundado y el Fonden pasó a mejor vida

Viene la andanada de las encuestas compradas, en un último intento de poder demostrar, si acaso, que el pueblo bueno y sabio sigue apoyando al “caudillo”. Es el último reducto del engaño. Aunque ya nadie se traga las ruedas de molino que lanza un gobierno quebrado y en los huesitos.

El mismo que hace declarar a la hechiza directora del Conacyt que la liquidación de los fideicomisos de la investigación científica son buenos para el desarrollo. La verdad es que los mueve una depreciación insólita por lo voraz. El mismo que atestigua cómo Tabasco está destrozado por los fenómenos naturales –otra vez el cordonazo salvífico– pero los dineros del Fondo Nacional para Desastres ya pasaron a mejor vida.

La Chimoltrufia, Groucho Marx y Cantinflas redivivos

Viene solo el negacionismo en toda su extensión. Negar todo, aunque todo es lo que está pasando. Jugarle al Tancredo con el presente y con el futuro inmediato de la nación. Recurrir a las viejas tretas del aquí no pasa nada, y cuando pasa, se niega. El mundo de Peter Pan, el que no quiere ni acepta crecer, aunque le crezcan los enanos. El ego está herido de muerte y para eso no hay medicina.

Opina irónico el prestigiado psiquiatra José Newman Valenzuela: “Claro que no se irá. Dijo pero era solo un decir y solo un decir trae otro o ninguno o lo contó dirá que dijo por decir lo que dijo o cambiará la unidad de medida o habrá que esperar a las encuestas o lo que diga la Corte o total todo cabe en lo que dice o lo que sea, total no importa pues en un régimen palabrero y dichador las palabras y ninguna es para tanto. ¡No se irá!”.

Desafortunadamente, Newman retrata las condiciones actuales, entre La Chimoltrufia, Groucho Marx y Cantinflas redivivos. Pero es real. En este país vivimos y el apechugar ya se ha vuelto una cuestión de sobrevivencia exigua. Falta que llegue la diosa Némesis y ponga orden. El cordonazo ya hizo su tarea.

Todo un margallate por lo que queda del sexenio fallido

Las malas noticias para el “caudillo” son que las manifestaciones multitudinarias y de rechazo no cesarán. Vienen las de octubre, las de noviembre y las de todos aquéllos que se hayan levantado la moral y la guardia al saber el grado de repudio que está acechando al régimen fantoche. Eso no se acaba hasta que se acaba o hasta que sale al escenario la gorda.

Todo un margallate por lo que queda del sexenio fallido, el de la boruca bolivariana, el del foro de Sao Paulo, el de los experimentos fracasados de los programas sociales, del tren chu chu chú, de la selva maya, de la mega central avionera, de los acaudalados neoliberales al frente de todas las obras de infraestructura y energéticas (?). ¡Hágame usted el refabrón cavor!

Reacciona sistemáticamente contra la realidad y la verdad

La opinión pública mexicana rechaza el negacionismo. Lo ha vivido demasiado en los últimos dos años. Es el exhibido por individuos en el poder que eligen negar la realidad para evadir una verdad incómoda. El rechazo de los empoderados a aceptar una realidad empíricamente verificable.

El negacionismo es un acto irracional que detiene la validación de una experiencia o evidencia históricas. Cuando un segmento de la sociedad, a menudo luchando contra el trauma del cambio, da la espalda a la realidad, en favor de una mentira más confortable.

El negacionismo es el rechazo de conceptos básicos, aceptados y apoyados por la evidencia, que forman parte del consenso científico, el rechazo a la arrolladora evidencia y la búsqueda de controversia en un intento de negar que exista un consenso. Una posición ideológica a través de la cual el empoderado reacciona sistemáticamente contra la realidad y la verdad.

Le han tomado el templo mayor de sus sahumerios

Para los negacionistas los hechos son inaceptables. Apoyan distorsiones, medias verdades, tergiversan las posturas rivales y convenientes cambios de premisas y lógicas. Es el empleo de las tácticas retóricas para dar la apariencia de debates legítimos.

Para ello, utilizan expertos falsos, teoría de las conspiraciones, ocultamiento de evidencias… y todo aquello que hemos visto innumerables veces en el seno de las mañaneras y en los atriles de rancho que atropellan la razón. Que van siempre a negar la realidad.

Pero con negacionistas y todo, a ese santo ya le llegó su fiestecita, y su ego fue herido de muerte. Personas con rostro humano le han tomado el templo mayor de sus sahumerios. Tardará mucho tiempo en recuperar el rictus, tardará mucho tiempo en darse cuenta de que su tiempo está vencido. Y lo peor es que fueron las masas quienes se lo demostraron. ¡Eso sí calienta! ¡Eso también arde!

Acaban de noquear al ego más grande del país. Hasta le tomaron la plaza y la medida.

¿No cree usted?

Índice flamígero. En la “mañanera” del 29 de septiembre AMLO sentenció: “En mi caso, a la primera manifestación de 100 mil personas y que yo vea que en las encuestas ya no tengo apoyo, a Palenque, Chiapas, ni siquiera espero la revocación de mandato. Ahí nos vemos porque tengo principios e ideales”. Cuatro días después, el 3 de octubre, cuando en el Zócalo de la CDMX había una gran concentración, desde Sonora reculó. Recordó que en el primer semestre de 2022 habrá un ejercicio de revocación de mandato y pidió a sus opositores “no comer ansias”.

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