Raul Seixas, más allá de Brasil y que su fama comprende las décadas de 1970 y 1980, es uno de muchos compositores que prácticamente decidieron el destino de miles de personas y cuya biografía es una serie de altibajos que por sí sola amerita una novela dedicada en exclusividad a su persona, así como la serie de dislates que la marcan.

Durante años, aunque su trabajo como músico se desarrolló en forma tradicional en calidad de compositor e intérprete, durante su infancia fue el clásico estudiante con fracasos escolares que, paradójicamente, amaba a los libros y desarrolló una especie de vocación temprana por la literatura, así como una especie de inclinación autodidacta que lo sacó pronto de la necesidad de continuar con una formación académica.

Aunque su ambición de inicio fue ingresar a la literatura y volverse como Jorge Amado, la música no tardó en hacerse parte de sus necesidades personales que, después de una serie de esfuerzos que se quedaron en el tintero, culminaron en la creación de Los Panteras, grupo con el que grabó un solo disco y más tarde serviría de arranque para proyectarlo en el mundo de la música.

Gracias a su interés temprano, tanto en la literatura como en la música que se hacía afuera de Brasil, poco a poco Seixas empezó a desarrollar una especie de intuición musical que fundió los sonidos nacionales con el rock anglosajón, que derivó en un experimento permanente y atípico, por el que Seixas logró desarrollar de manera personal sonidos como los de los Beatles y buena parte de los intérpretes de la década de 1960.

Justo a la vuelta de la década de 1970, Seixas consigue un representante musical por completo fuera de serie, ya que además de negociar grabaciones, presentaciones en vivo y los derechos de su obra, también escribió algunas de las letras con las que Seixas se vio catapultado a la fama y representan la transición de sus producciones musicales a las puertas del éxito: Paulo Coelho.

En compañía de Coelho, la producción de Seixas comienza una dirección bastante inaudita. Gradualmente en las letras de sus canciones empiezan a aparecer referencias de corte religioso y convicciones de un proceso de tránsito, indicando cómo la vida llevó al músico hacia una suerte de despertar y responsabilidad con el pueblo, la gente a la que se dirigía. Es así como Krig-ha, Bandolo! se incorpora a la serie de álbumes que en colaboración con Coelho convertirán a Seixas en un ídolo de la música brasileña.

No obstante, el inicio de la colaboración, sin haber llegado a los dos años, se convirtió en un convenio para abrazar la ideología de Aleister Crowley, escritor autoproclamado mago y representante de la magia arcana, que ya desde William Hope Hodgson planteaban la existencia de un mundo habitado por seres más viejos que los conocidos por el hombre y después se convertirían en los antecedentes para la obra de Howard Philips Lovecraft. Pero mientras en el caso de Lovecraft era literatura de ficción, en el caso de Crowley todo iba en serio, con órdenes, acólitos y un credo de misticismo bastante oscuro.

Llegado el momento, Seixas y Coelho fundaron la Sociedad Alternativa, que planearon convertir en una ciudad con leyes propias adentro de Brasil, que se llamaría Ciudad de las Estrellas. Ni tardo ni perezoso, el gobierno se encargó de apresarlos y torturarlos, bajo la idea de que planeaban un movimiento armado contra el gobierno. Se les desterró de Brasil y se reubicaron en Estados Unidos. Hasta 1978, ya cada uno por su cuenta, Seixas comenzó un descenso en picada con divorcios, alcoholismo, lo que concluyó en 1989 con su muerte, pese a una trayectoria marcada por millones de seguidores y el culto a su música, que sentaría las bases para todas las composiciones de sectas y cultos religiosos.

Por su parte, aunque desde el otro lado de la moneda, Coelho redirigió su vida y carrera con la escritura de El alquimista que, sin señalar o siquiera insinuar su predisposición por Crowley, le representó abrazar la fama solo para sí, apelando a la necesidad del misticismo en los seres humanos, con otra versión de la magia que alguna vez defendió.

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